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The Stooges – The weirdness

The weirdness (Virgin, 2007) es el primer álbum grabado en un estudio por Iggy Pop con los Stooges desde 1973. La Iguana se ha reunido con dos de los miembros originales de la legendaria banda, los hermanos Asheton –Ron a la guitarra y Scott a la batería-, y, en vez de retirarse a un asilo a jugar al cinquillo, han enchufado “los amplis” (sic) y se han puesto a descargar toda la mala leche que, en su día, tenía eso que llamamos punk rock.

¿Estamos ante “un todo por la pasta”? ¿Bunbury se ha dejado el pelo largo y lacio y se ha quitado la camiseta? Pues va a ser que no. Puntualicemos: Iggy es muy majo, millonario, se hace fotos con Donatella Versace, protagoniza malas películas y tiene cara de payaso, pero no es un triunfito ni ha pasado por el casting de Gran Hermano. Un respeto. Con este álbum los Stooges probablemente no se comerán un colín –tampoco lo hicieron antes- ni pasarán a la historia, pero sí nos enseñan que el músculo, la rabia y las ganas de divertir son compatibles con la tercera edad. Y no creemos que se deba a un subidón de Viagra.

Grabado en Chicago bajo la producción de Steve Albini y remasterizado en los estudios Abbey Road de Londres, The weirdness plantea doce temazos sin adulterar que harán las delicias de los aficionados a los festivales masivos. Como curiosidad, comentar que en el vinilo se incluye una versión de I wanna be your man de los Beatles, un guiño –se entiende- a la que fuera popular canción de la banda I wanna be your dog. Será la evolución de las especies.

Sumergidos ya en el disco hay que destacar los riffs contundentes de la primera y cruda canción, Trollin’, los gallitos seniles de la metalera My idea of fun, o una joya pop como Free and freaky, que homenajea a los Beach Boys con una rima como Alabama, Dalai Lama que para sí la quisiera Sabina. Sin concesiones al gran público, con estribillos-himnos y con punteos para practicar el air guitar, The weirdness es el retorno de un banda generosa con la vida, amante del rock y superviviente del espíritu punk. Pero no se despisten, a pesar de la edad de sus miembros no es recomendable su audición en una residencia de ancianos.

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