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[Reseña] Preoccupations – Preoccupations

preoccupations-sqLa salida, mejor como meta inalcanzable.

Para una banda que empieza su trayectoria atrayendo buenas críticas y la respuesta favorable del público, pero también para cualquier otra con voluntad de perdurar, es una auténtica faena tener que cambiar el nombre justo en el momento en que comienza a sonar con fuerza. Eso es básicamente lo que le ha pasado a los canadienses Viet Cong, rebautizados como Preoccupations, quienes además de estrenar disco nuevo, el segundo, afrontan también una especie de segundo debut tras haberse visto obligados a modificar su nombre. Por lo visto en Estados Unidos hay mucha gente que todavía tiembla al oír las palabras Viet y Cong, gentes sensibilizadas con las víctimas y los veteranos de la guerra de Vietnam que se quejaron y que incluso lograron que la banda tuviera que cancelar alguna que otra actuación en su país vecino. Qué cosas, ¿verdad? ¿Se imaginan que cuatro chavales de Nebraska montan un grupo y lo llaman E.T.A? ¿O Viva Franco? ¿Le importaría a alguien en Estados Unidos? Pueden apostar a que sí: allí siempre hay alguien con extra de sensibilidad cuyas protestas logran ser escuchadas.

El caso es que Preoccupations tratan de dar continuidad a las buenas críticas y al favor del público cosechado gracias al sonido de su flamante álbum de debut, Viet Cong: un intrincado tratado musical entre el post-punk y el rock experimental que, para esta nueva entrega, como el nombre de la propia banda, ha tenido que metamorfosear para poder seguir sobreviviendo. De hecho, la sensación artística imperante en Preoccupations, el nuevo álbum, parece reflejar más una necesidad apremiante de avance que no una experimentación voluntaria por pura exploración, reproduciendo a la perfección una especie de épica de la huída, el crepitar de la angustia y de la claustrofobia, y el sabor crudo de la supervivencia más instintiva y animal. Que tiene un espíritu más post-punk, vaya. Sin renunciar a sus laberínticas composiciones y añadiendo cierta finura y mucha precisión en la ejecución de unos patrones ásperos por naturaleza, Preoccupations han perfilado su sonido acercándose a la ortodoxia de un género del que ya bebían pero sin afiliarse del todo, manteniendo, eso sí, estructuras más bien libres y vías de escape siempre abiertas.

Porque lo más estimulante de Preoccupations, y ya lo era cuando se llamaban Viet Cong, es que cada una de sus canciones funciona un poco como un acertijo que apetece descifrar una y otra vez. Conformando universos cerrados donde la salida siempre es posible, pero hay que buscarla. En Anxiety, por ejemplo, ésta está representada por la escala aguda de teclado que sobresale del todo angustioso que componen el ritmo enlatado, la voz gutural y el bajo gordo conductor. En Monotony, por el contario, la escapatoria se aparece casi en cada compás, en esa atmósfera dilatada y espaciosa que permite la entrada de una tenue y esperanzadora iluminación. Y en Zodiac, directamente, lo que hay es una certeza de evasión materializada en ritmos marciales, texturas punzantes y una especie de industrialización de los The Doors más desafiantes. Un tema, este último, que eleva la temperatura media del disco unos cuantos grados.

Luego el álbum sufre un extraño punto de inflexión protagonizado por la quilométrica Memory: un tema muy particular fragmentado en tres partes bien distintas. La primera es un pasaje gacho en medio tiempo; la segunda, posiblemente el trozo de disco más brillante, es un fragmento de apenas tres minutos donde conectan con los mismísimos The Cure, con guitarras cristalinas sobre un fondo melódico lleno de carisma; y la tercera es pura nebulosa electrificada que dura más de cinco minutos. O sea, una total y absoluta cortada de rollo, justo en el mejor momento. La cosa remonta un poco gracias al sonido post-punk revival de Degraded, dinámica y con interesantes cambios de ritmo, que sobre todo en el apartado vocal recuerda a Editors o a los Interpol más recientes. Pero Sense y Forbidden, a continuación, vuelven a frenar el ritmo incomprensiblemente. Stimulation, el último fogonazo, nos devuelve a la atmósfera de huída galopante, sucia y con final rockero, pero ya no surte el mismo efecto. Incluso Fever, con texturas electrónicas y relajadas muy distintas al global del álbum, podría marcar esa salida efectiva que tanto planeaba sobre la atmósfera de la primera parte; pero evidencia claramente que los Preoccupations más estimulantes son los que buscan escape, no los que lo han encontrado.

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