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Festival Summercase 2007 (Barcelona y Madrid, 13-07-07) Parte I

Introducción

El Summercase se anunciaba de nuevo bajo la fórmula del puente aéreo entre Madrid y Barcelona. Las fechas escogidas, de nuevo en mitad de julio (viernes y sábado), y un buen cartel, vaticinaban su consagración como festival veraniego en pura competencia con el FIB de Benicassim.

Las expectativas para esta nueva edición eran bastante elevadas, puesto que en la primera se consiguieron cumplir algunas metas, aunque también se suspendieron algunas asignaturas. Esperábamos, por tanto, que un año más tarde se hubiesen superado esas malas notas en determinados apartados. No fue el caso en la mayoría de ellos, pero quizás será mejor que hablemos primero de las bondades del festival y dejemos para el final de la crónica las conclusiones.

Una de las grandezas del festival es su ubicación, no nos cansaremos nunca de decirlo. En Barcelona, el espacio Fòrum es ideal para este tipo de eventos, como se ha demostrado en distintas ocasiones. Su amplitud, su proximidad al núcleo urbano y las vistas al mar son casi impagables. En Madrid, Boadilla del Monte es quizás un espacio menos indicado, pero su relativa cercanía con la capital propicia que se puedan organizar este tipo de acontecimientos sin demasiados problemas. Aunque, según me comentan algunos conocidos de Madrid, las piedras y el polvo son bastante insufribles…

Pero hablemos del cartel. Este año, la organización, Sinnamon, se ha centrado en atraer a grandes bandas y reunir un conjunto de grupos quizás más homogéneo y de actualidad que en la pasada edición. La inclusión del grupo del momento, Arcade Fire, la fiesta de confeti de los espectaculares The Flaming Lips, la reunión inesperada de The Jesus and Mary Chain, la elegancia de Jarvis Cocker o la visita casi en exclusiva de PJ Harvey para presentar sus nuevas canciones resultaban alicientes de tanto interés que los días previos al festival se nos hicieron interminables.

Repasemos lo que dio de sí esta segunda edición del festival Summercase:

Viernes 13 en Barcelona, Sábado 14 en Madrid:

The Hidden Cameras
BCN, Terminal E, 19:25h.


Bajo un sofocante sol, los integrantes de The Hidden Cameras subieron al escenario vestidos con una especie de burkha. Incluso el líder del grupo, Joel Gibb, salió con un anorak puesto encima; no sabemos si para desconcertar al personal o para protegerse de los rayos de sol. Él mismo comentaba al cabo de unas canciones: “¿Hace calor o somos nosotros que estamos calientes?”. Y mientras, las canciones de su último disco hasta la fecha, Awoo (ARTS & CRAFTS, 2006), se iban desprendiendo de esas “capas negras”. Una banda que en concierto no deja a nadie indiferente por la gran variedad de instrumentos que aglutinan encima del escenario y que hacen que su sonido parezca muy cuidado. Destacamos Learning the lie, de su último álbum, por el buen hacer del grupo al interpretarla.

Editors
BCN, Terminal O, 20:10h.


La banda británica Editors sacaron de sus estuches ganas para dar un gran concierto, presentando su segundo álbum en estudio, An end has a start (Universal, 2007). Y su gran similitud con Interpol (en mi opinión aún tienen mucho que aprender de la banda de Nueva York) hizo que su directo no estuviera nada mal. Abrieron con Fingers in the factories, y quizás lo que a primera vista más sorprendió en directo fue la voz de su cantante, Tom Smith, que adoptaba miles de poses encima del escenario, sobreactuando en múltiples ocasiones. Pero los temas de su nuevo disco son muy inferiores a los de su debut, The black room (Universal, 2005). Es por eso que cuando sonaron canciones como Munich, Bullets, All sparks o Blood la gente se volcó y enloqueció más que con las nuevas. Un grupo de cuatro singles mal contados.

Guillemots
BCN, Terminal S, 20:45h.


Con casi toda la gente repartida entre el escenario grande, donde actuaban Editors, y la carpa pequeña, donde hacía lo propio Sr. Chinarro, en la carpa grande del festival los integrantes de Guillemots sorprendían a los pocos asistentes que se acercaron puntuales a su concierto. Con la preciosa Trains to Brazil se inició ese pequeño viaje que supone escuchar todas las canciones de su primer disco en estudio, titulado Through the windowpane (SINNAMON, 2006). La banda, cuyos miembros son originarios de Brasil, Escocia, Birmingham y Canadá, ofreció todo un conciertazo. La voz de Fyfe Dangerfield consiguió que en determinados momentos a un servidor se le pusieran los pelos de punta (o la piel de gallina). Y es que hay que destacar la calidad de todos los integrantes del grupo y que cada uno de ellos tenga su pequeño papel protagonista. En los apenas 50 minutos de su actuación, recordamos especialmente la interpretación de Through the windowpane y We’re here. Pero lo mejor lo dejaron para el final: Sao Paulo fue la encargada de cerrar, de manera espectacular, el concierto. Y es que al igual que en su disco, la canción va de menos a más para desatar la locura de todos los instrumentos. Un grupo de sonidos emocionantes, que lo da todo encima del escenario y al que hay que intentar ver en directo siempre que se pasen por nuestro país. Esperemos que no tarden mucho en volver.

PJ Harvey
BCN, Terminal S, 22:00h.


Sin cambiar de escenario, la reina del festival, PJ Harvey, hacía que se quedara pequeña esa «carpa-sauna». Y es que la expectación era tan grande que no cabía nadie más. Ataviada con un bonito vestido blanco, PJ se valió por sí sola para interpretar su repertorio. Se dice que su esperado nuevo disco, titulado White Chalk (Island, 2007), que estará a la venta después del verano será una vuelta a la era Dry. Y curiosamente con Oh my lover fue con la que abrió su concierto. El público se entregó completamente con ella desde el primer instante, y después de Send his love to me la artista se acercó al piano para interpretar algunas de las nuevas canciones. Fue el caso de Song for the devil y When under ether, para más tarde, con Snake, volverse a colgar la guitarra eléctrica. Una de los mejores momentos de la noche fue sin duda su interpretación de Dress. Y aunque repasó diferentes álbumes, nos dejó para el final un Ride of me que nos recordó a su interpretación en el FIB de 2004. Y como bis, Water.

Phoenix
MAD, Terminal O, 22:05h.

Cabezas de cartel para aquellos que no querían descubrir nada nuevo en el Summercase, los franceses tuvieron que competir en horario con PJ Harvey. En su actuación demostraron que no sólo son un grupo blandito y de chicos guapos: en directo pueden sorprender bastante con la fuerza que tienen en el escenario (sentí lo mismo cuando vi por primera vez en vivo a Travis). Su sonido fue impecable en todos los sentidos y sólo por eso se merecen destacar por encima de otras propuestas, a priori, más interesantes –The Flaming Lips o Arcade Fire, por poner un par de ejemplos–, aunque no contasen con una puesta en escena tan espectacular.

Repasaron lo mejor de su repertorio, desde su primer gran éxito If I ever feel better, de su debut United (Astralwerks ,2000), hasta los hits que abren su It’s never been like that (Astralwerks/EMI, 2006): Long distance call, Consolation prizes, Napoleon says y One time too many. Dicen que tocaron a tal volumen en Boadilla que no dejaban oír el concierto de PJ Harvey. No sé si es cierto, pero para mí fueron lo mejor del día.

The Flaming Lips
BCN, Terminal E, 23:15h.

Como ya hicieron el año pasado en la edición del Primavera Sound, los Flaming Lips, capitaneados por Wayne Coyne, casi abandonaron sus casas exclusivamente para venir a tocar al Summercase. Esta vez traían una gran cantidad de globos de color verde que desataron una desmesurada locura en el escenario N. Acompañados por los «Papá Noeles» en un lado del escenario y por las chicas alienígenas en el otro, también tuvimos la oportunidad de ver la bola mágica -«the magic ball»- en la que Wayne se introduce para rodar por encima del público. El show estuvo en su casi totalidad reservado a sus tres últimos trabajos. Empezaron, como siempre, con Raze for the price, y no tardaron en comenzar el repaso de su último disco con Free radicals, Pompeii am Götterdämmerung o The yeah yeah song, esta última parece que destinada a ser parte de su propia campaña «antibush». Pero también tuvimos la suerte de escuchar Waitin’ for a Superman, Fight test o una Yoshimi battles the pink robots interpretada en un formato casi acústico.

Los de Oklahoma se despidieron con Do you realize?, gran cantidad de serpentinas y grandes cañonazos de confeti. La voz de Coyne, por si alguien lo pregunta, como siempre: poca le queda ya.

The Arcade Fire
BCN, Terminal O, 00:40h.


La banda del momento. Los canadienses Arcade Fire ofrecieron un gran concierto. Empezaron con Keep the car running, a la que siguió la festiva No cars go, ambas de su último disco Neon Bible (Rough Trade, 2007). Hay quien dice que las canciones de este nuevo álbum no entran tan bien en directo como las de su debut. Bobadas. Del disco Funeral (Merge, 2005) pudimos escuchar Haiti, a la que siguió Black mirror. Más tarde, una auténtica explosión de júbilo se produjo con Neighborhood #2 (Laika). Y es que la gente reunida no paró de cantar y saltar. Algo parecido ocurrió en la recta final del concierto con varios de los mejores temas de la banda: Neighborhood #3 (Power out), Rebelion (Lies) o Intervention, esta última una de las canciones que mejor suenan en su último disco. Pero la ganadora, por goleada, fue sin duda Wake up, convertida ya en un himno de sus conciertos. Podemos decir que fue el “singalong” del festival.

The Pigeon Detectives
MAD, Terminal N, 01:30h.

La botella puede estar, según se mire, medio llena o medio vacía. Algo parecido puede pasar con los de Leeds tras su actuación en el Summercase. Si lo que uno buscaba en el festival era descubrir “the next big thing”, encontraría la botella medio vacía al descubrir sobre el escenario a unos seguidores de Kaiser Chiefs -de hecho fueron sus teloneros a petición del propio grupo-. Si lo que se quería era pasar un buen rato, olvidarse de lo que es un hype y disfrutar de las canciones de su disco Wait for me (Sinnamon Records, 2007), la botella estaba a rebosar de cerveza. Y más que una botella, yo diría que era una buena pinta.

Bloc Party
BCN, Terminal E, 02:05h.

La banda liderada por Kele Okereke congregaba a muchos indies hambrientos de su música. Por si fuera poco para aumentar la expectación, meses atrás ya nos dieron muestra, en distintos conciertos, de su temperamento encima del escenario. Esta ocasión no era distinta, salvo quizás por la ubicación: no es lo mismo actuar en recintos pequeños que en grandes escenarios. Y siendo sinceros, su último disco es muy inferior a su debut. Algo que se nota en los directos, porque aunque los nuevos temas ganen mucho en vivo, no logran la magia de Banquet, Helicopter o Like eating glass. Si bien canciones como Hunting for withes, de su reciente A weekeend in the city (WICHITA RECORDINGS, 2007), suenan potentes y directas, un servidor se queda con This modern love por su belleza sonora y porque es una de esas canciones que provocan en uno ganas de saltar y bailar.

LCD Soundsystem
MAD Terminal S, 02:45h.

Si la madurez de James Murphy le proporciona la suficiente relajación e inspiración para facturar dos álbumes como el homónimo LCD Soundsystem (DFA, 2005) y el actual Sound of silver (DFA, 2007), el futuro musical del neoyorquino puede fructificar en su nombramiento como padrino del ritmo del siglo XXI (refiriéndonos al indie). Si la terminal E estaba abarrotada de gente deslumbrada por la capacidad frenética de Bloc Party y, más tarde, de la fiesta ochentera de Scissor Sisters, en la carpa instalada en la terminal S todavía goteaba el sudor del día anterior con el incombustible directo de !!!. Pero ello no inquietaba a Murphy, al cual se le nota desde hace tiempo sin presión alguna, haciendo lo que quiere, sin preocuparse ni de aspirar a una vanguardia exhaustiva, ni de entrar en el mainstream. Simplemente es él.

Con el recinto lleno al completo de un público altamente necesitado de bailar, los LCD Soundsystem salieron avasallando con los cortes de su último disco: Us and them, Sound of silver, la acelerada North American scum o la íntima languidez de New York I love you. Mención especial para Tribulations y All my friends (¿momento de la noche?), vitoreada por gran parte de los asistentes, que no pudieron resistirse el desenfreno y al baile impetuoso hasta el final del tema. La parte más funky salió, cómo no, de la que se puede considerar hija predilecta de George Clinton, Time to get away, o de sus ya clásicos Daft Punk is playing at my house y Losing my edge. Y la guinda del pastel la puso con la enorme duración de Yeah: más de quince minutos llenos de sudor, baile e intensidad. Quizá el mejor concierto de la jornada.

Scissor Sisters
BCN, Terminal O, 03:00h.


Poco podemos decir de Scissor Sisters. Su concierto fue de menos a más, pero no nos asombró tanto como lo hicieran en nuestra primera toma de contacto con la banda, allá por 2005. Sonaron todos sus éxitos, como Take your mama out, la siempre simpática Confortable numb y las “nuevas” I don’t feel like dancing y Kiss you off. La pareja formada por Jake Shears y Ana Matronic tiene mucha química y lo demostraron con creces. Estuvieron muy participativos con el publico, entablando una comunicación muy cercana, y lo dieron todo. Y al igual que Bloc Party, era la segunda vez que se acercaban por Barcelona tras su concierto en el Palau Sant Jordi, unos meses atrás.

Textos Barcelona: Sergi Serrano
Textos Madrid: Samuel Benito (LCD Soundsystem) y Andrés Cabanes (The Pigeon Detectives y Phoenix).
Fotos: Sergi Serrano

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