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Discos clásicos: Townes Van Zandt – For The Sake Of The Song / Our Mother The Mountain

“Townes Van Zandt es el mejor escritor de canciones del mundo, y me plantaré sobre la mesa de café de Bob Dylan con mis botas de vaquero para decirlo” (Steve Earle).

John Townes nació el 7 de marzo de 1944 en Fort Worth, y vivió en Cow Town hasta los ocho años. En la radio del coche de su padre comenzó a descubrir la música de Hank Williams, Lefty Frizell y Roy Acuff. Después se trasladaría a Montana y más tarde a Chicago, donde se iría labrando poco a poco la imagen de chico solitario debido en gran parte a los constantes cambios de residencia, lo que le dificultaba el camino a la hora de hacer amistades. Cuando Elvis apareció por primera vez en el Ed Sullivan Show, el 9 de septiembre de 1956, Townes Van Zandt se encontraba frente al televisor. Mientras veía y escuchaba temas como Don’t be cruel, Hound dog o Love me tender, el joven pensaba en la cantidad de dinero, chicas y Cadillacs que Elvis tenía que poseer, y todo ello simplemente por cantar y tocar la guitarra. Para navidades Townes ya tenía su propio instrumento y poco a poco se empapó de las canciones de gente como Muddy Waters, Lightnin’ Hopkins, Woody Guthrie, Jerry Lee Lewis o Chuck Berry.

Se graduó en 1961 y posteriormente recalaría durante un par de años en una academia militar de Chicago. En el 63 comenzaría a estudiar Derecho en la Universidad de Colorado. Fue a partir de este momento cuando Townes empezó a beber y a comportarse de forma extraña e irracional. Sus padres decidieron llevarlo a un psiquiatra y poco después le diagnosticaban esquizofrenia maníaco-depresiva. Una vez más tendrían que cambiar de domicilio, en esta ocasión a Texas. Allí dejaría definitivamente los estudios para centrarse en lo que verdaderamente le gustaba y sabía hacer: cantar y tocar la guitarra. Poco a poco, y gracias a la ayuda de Rex Bell (al que le dedicó la canción Rex’s blues), Van Zandt comenzó a ofrecer conciertos de forma regular en Houston. En 1968 Mickey Newbury le pidió que grabara un disco en Nashville para la compañía Poppy. Una vez allí dió forma a For the sake of the song (Rhino/Wea, 1968) junto al productor Jack Henderson Clement (Cowboy Jack). Todas las canciones del álbum están compuestas por Townes Van Zandt. Once piezas donde prima su delicada voz, letras llenas de encanto y tragedia, y una producción muy cuidada. Cowboy Jack trajo al estudio muchos de los mejores músicos de Nashville para que arroparan las canciones, obteniendo unos resultados más que notables. For the sake of the song contiene algunos de los mejores momentos de la carrera de Van Zandt. Ahí están, por ejemplo, la propia For the sake of the song, Tecumseh Valley o Waitin’ around to die, que convierten este disco en una obra imprescindible dentro del country-folk sesentero. Tampoco conviene olvidarse de otros momentos tal vez menos conocidos pero igualmente enriquecedores como la luminosa I’ll be here in the morning o The velvet voices.

“Creo que Townes es el mejor escritor de canciones que mi estado natal, Texas, ha dado nunca. Algunos de nosotros somos sólo letristas, pero él era sin duda un poeta” (Nanci Griffith).

Un año después del lanzamiento de For the sake of the song, Townes Van Zandt publicó Our mother the mountain (Tomato Records, 1969). En esta ocasión el álbum estaba producido por Jack Clement y Kevin Eggers. El sonido sigue la línea marcada por su debut; canciones de corte acústico (principalmente voz, guitarra y armónica) arropadas en algunos casos por unos magistrales arreglos. Las irresistibles Kathleen, Second lover’s song o St. John The Gambler se encuentran entre lo más destacado de este segundo álbum. Por otro lado, se incluye una nueva toma de Tecumseh Valley (llamada aquí simplemente Tecumseh) que profundiza aún más en el tono triste y melancólico del que hacía gala su versión primeriza (posteriormente Nancy Griffith la incluiría en su disco Other voices other rooms, trabajo que obtuvo un premio Grammy en 1994). Curiosamente, Van Zandt seguiría grabando algunas de las canciones que ya aparecían en For the sake of the song para incluirlas en álbumes posteriores.

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