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Babel

La nueva propuesta del mexicano Alejandro González Iñárritu cuenta con siete candidaturas a los Globos de oro 2007. Entre ellos, a la mejor película, mejor director y mejor actor para Brad Pitt, que sin duda alguna está reconduciendo muy positivamente su carrera, consciente de que ya tiene una edad y que debe empezar a buscar papeles donde su atractivo físico no sea lo más destacable. En Babel, este actor convence y nos ofrece una buena interpretación, contenida pero sin perder el punto de dramatismo y desesperación que debe tener su personaje. Cate Blanchett, por su parte, cuenta con un papel más pequeño y menos agradecido que el de su compañero de reparto. Y si nos desviamos a las otras dos historias, encontramos a Adriana Barraza (Amores perros, 2000) en el papel de una inconsciente niñera mexicana, a Gael García Bernal (Diarios de motocicleta, 2004) y a la pareja de “rubitos” Nathan Gamble y Elle Fanning (Una mujer difícil, 2004). Y en la trama japonesa tenemos a Kôji Yakusho (Memorias de una Geisha, 2005) y a Rinko Kikuchi.

González Iñárritu es conocido por la fragmentación que aplica a la trama, un recurso que usa para confundir al público y jugar con las expectativas de éste. Babel, sin embargo, no llega a la fragmentación de 21 gramos. De hecho, se acerca mucho más a Crash en su composición narrativa: tres historias que se cruzan pero que no suceden simultáneamente. La primera de ellas y a la que podríamos llamar generatriz está situada en Marruecos, donde un matrimonio (Pitt y Blanchett) disfrutan de un viaje para aliviar la tensión que hay en su relación. Allí Blanchett recibe un disparo y resulta herida de gravedad. Esto genera un conflicto internacional que impide trasladar a la herida desde pleno desierto hasta un hospital, pues el gobierno de los Estados Unidos está convencido de que se trata de un atentado. La segunda historia sucede entre EEUU y México. En ella, la niñera del matrimonio del primer relato está cuidando de sus dos hijos cuando empiezan los problemas en Marruecos. El hijo de ésta se casa ese mismo día y ella cruza la frontera con los dos niños para asistir a la boda junto con su sobrino (Gael García Bernal). Finalmente, la última de las historias se sitúa en Japón, donde una chica sordomuda vive con su padre y afronta la reciente muerte de su madre.

Babel podría haber sido una nueva Syriana, y de hecho ante este título uno se espera mucho más de lo que el director mexicano ofrece. En vez de centrarse en las relaciones diplomáticas entre los países, incluso en las dificultades para comunicarse en un país extranjero por las diferencias de cultura, idioma, etc., nos cuenta tres historias un tanto planas, que tal vez individualmente funcionan, pero el relato tiene una falta de coherencia global que provoca que no llegue a convencer del todo. Tal vez esta falta de “globalidad” sea porque la historia generatriz queda pobre. Si ésta ahondara más en las implicaciones políticas que desencadena un posible atentado terrorista funcionarían mucho mejor las otras dos historias. Por otra parte, la trama japonesa es, individualmente, muy fuerte e impactante, más a nivel sentimental, pero no aporta demasiado a la película. Esto sucede porque las historias de Marruecos y México están fuertemente unidas, mientras que la japonesa no tiene nada que ver con la segunda y su relación con la primera es muy débil.

Resumiendo, Babel es una buena película, bien realizada, pero que queda corta en su contenido. Aunque nos brinda grandes actuaciones, principalmente la de Adriana Barraza, y a un Brad Pitt en una más que interesante interpretación.

Autor: Bernat Gil

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