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[Reseña] Cigarettes After Sex – Cigarettes After Sex

Añorar algo que aún no has vivido

Por lo que podemos extraer de las letras de Cigarettes After Sex, se diría que Greg Gonzalez es un tipo que necesita estar enamorado para hacer el amor. Alguien que cree en el amor verdadero, y que, aun sabiendo que todavía no lo ha encontrado –“Each time you fall in love / It’s clearly not enough”, dice a las primeras de cambio–, lo busca en cada nueva relación con el corazón abierto. Dispuesto a hacerse daño una y otra vez.

Cigarettes After Sex, el esperado debut de la banda tejana que lidera González, es una interesante colección de cicatrices amorosas expresadas desde la misma sensación de frialdad, vacío y bloqueo por la que se caracteriza el desamor. Un dreampop casi ambient, también definido como slowcore, ya que ninguna de sus canciones llega ni al medio tiempo. Pero, ¿acaso no es este el lenguaje del desamor cuando cae por su propio peso? Es cierto que en casi todas las historias de González son ellas quienes se van de su lado, pero es así como suena el fracaso sentimental, el amor imperfecto, cuando sabes que sí existe el que es verdadero. Como decía Caye (Canela Peña), la prostituta de Princesas, “es añorar algo que aún no has vivido”.

La cuestión del disco es: ¿merece la pena ser así? ¿Un romántico idealista, kamikaze emocional, alguien dispuesto a enamorarse una y otra vez hasta descubrir cuál es el fallo en cada ocasión? Y la respuesta de González es: sí. Se entiende por John Wayne, la única canción en la que, curiosamente, usa la tercera persona. Después de contarnos experiencias propias de desamor, de falsas esperanzas y de chicas que se van, en este tema, de algún modo, justifica a un tercero en una actitud muy semejante a la que ha descrito sobre sí mismo durante todo el disco. “He’s in for a heartbreak if it’s all been blind faith / From my point of view / Baby, he’s got to be crazy / Living like he’s John Wayne / Always facing the world and chasing the girl (…) / He’s got so much in his heart / But he doesn’t know what to do / All he wants is her / Lying inside his room”, dice. Aunque también lo deja claro en Opera House: “If I abandoned love, I’d be a man without dreams”.

Como la morfología de las canciones no se diferencia excesivamente, cosa que, en algunas ocasiones como esta, puede ser hasta un plus, el jugo está en cómo ésta traduce la sensación de frío, vacío, cierto bloqueo y, eso sí, calma y algo de esperanza que reina en el conjunto de la lírica del disco. Por lo general todo se reduce a un bajo, una batería lenta, una voz susurrante y melodías dulces para antes de dormir. Sinónimo de noches en solitario, en blanco y negro. Pero luego esa guitarra, líquida y goteante, aporta luz y paz: una esperanza aunque esté a lo lejos, como un oasis donde acaba la madrugada.

También se repite constantemente la imagen de ella yéndose o habiéndose marchado ya. El origen del vacío. “Kristen, come right back”, dice directamente en K, “And when you go away, I still see you / The sunlight on your face in my rear view”, dice más elaboradamente en Sunsetz, “And I can still hear the sound of you crying through the night / There in the opera house with no one else for miles”, dice ya enarboladamente en Opera House. Por no hablar de Apocalypse, cuya letra entera huele a obsesión por ausencia. Por suerte, el lenguaje no verbal de Cigarettes After Sex nos dice que, en realidad, está bien que se haya ido porque ella no era ella.

Siguiendo el camino que traza la obsesión, hay algunos temas que no hablan de desamor sino de un amor que, aunque da miedo, ilusiona. O sea, todo amor al principio. Aparentemente es el sino de González: enamorarse una y mil veces, arriesgarlo todo una y otra vez, hasta que cada cosa falla. “It’s so sweet, knowing that you love me / And I will gladly break it, I will gladly break my heart for you”, dice en Sweet, una de las tres canciones que describen un tipo de amor furtivo y excitante. Un amor que parece no ser verdadero en Trully, curiosamente, y demasiado alocado y frenético en Young & Dumb. Frenético y alocado a la manera de Cigarettes After Sex, es decir: sin alterarse una pizca.

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