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The Mountain Goats (La[2] de Apolo, Barcelona, 19-10-2013)

The Mountain Goats (6)rETPEnséñame cómo tocas y te diré quién eres.

¡Qué sencillas son la música y la vida a veces! Nos rompemos la cabeza durante años ideando fórmulas y argumentos, haciendo planes, ajustando cálculos, construyendo y buscando descabellados métodos que nos ayuden a ser felices que fallan y se caen como castillos de naipes, y un día de pronto, ante nuestras mismas narices, vemos lo fácil que les resulta a otros. También la música es así de caprichosa: algunos artistas la enarbolan en laberintos ininteligibles, otros la distorsionan hasta la deconstrucción más ruidosa y críptica posible, o la mezclan, y la remezclan, y la vuelven a remezclar, con el único objetivo inalcanzable de hacer algo realmente bueno. Y sin embargo luego llega John Darnielle con su extrema naturalidad y brillante espontaneidad, y se hace la luz. Fácil. Porque a veces, precisamente por tratar de hacer las cosas de una manera más compleja, elaborada o enrevesada, lo único que nos buscamos son más dificultades.

The Mountain Goats (27)rETpDespués de un par de semanas en las que hemos visto desfilar por La[2] de Apolo a uno de los más importantes exponentes del rock psico-stones (Dead Meadow), a la nueva reina de dark (Chelsea Wolfe), a un trío de post-metal (Russian Circles), a una de las voces en auge del indie poprock-folky (Eleanor Friedberger) y a un reciente clásico del post-rock alternativo de corte emo (The Appleseed Cast), es un placer poder definir el concierto de anoche de The Mountain Goats simplemente como el extraordinario recital de dos enormes músicos. Tras más de 20 años de carrera, por fin se estrenaron en directo en nuestro país, y aunque solo Darnielle y su eterno y elegante bajista, Peter Hughes, acudieran a la cita, los asistentes difícilmente olvidarán la noche de ayer. Solo necesitó una guitarra acústica (le sobró hasta el piano), su voz, sus historias y sus canciones, la fiel compañía del bajo, y el calor de un público entregado para marcarse un concierto absolutamente antológico.

The Mountain Goats (17)rETPNacido hace 46 años en Bloomington (Indiana), una de las capitales norteamericanas del indie, John Darnielle es un hombre feliz, hablador y repleto de energía. Sonríe y mira al público al acabar cada tema, como esperando gustar, y cuando canta lo hace siempre con la boca realmente llena. Anoche imprimió en cada canción que tocó toda su personalidad, que parece ser grande, bondadosa y rebosante de esa magnanimidad que escasas veces suelen poseer los genios como él. Son sus historias, sus canciones, sus reflexiones sobre lo divino y lo humano, y se nota que ante todo, incluso antes que intérprete, es un compositor nato. De esos que si han publicado 600 canciones, han compuesto 6000: en la cama, en un hotel, en un viaje de autobús. El éxito musical de Darnielle es el de alguien que ha logrado hallar un lenguaje con el que expresarse, y sentirse cómodo, natural y libre al exponérselo a otros. Creo que, además, esa también es la clave de su felicidad.

The Mountain Goats (19)rETpEn cualquier caso, su estilo tampoco es que peque de sencillismo: aunque me haga reflexionar sobre lo fácil que parece la música y la vida a veces, lo cierto es que sus partituras denotan un talento fresco, una gran capacidad combinatoria de notas y de ritmos recurrentes pero siempre originales, y la habilidad necesaria para marcar con un estilo propio cada canción que compone. Las letras envuelven con amplitud cada segmento instrumental, y en directo resuena su voz como si llevara la energía de toda una banda dentro. Mención aparte la labor de Peter Hughes, porque además de participar activamente con el bajo en el ritmo, de armar la base estructural de cada canción y de hacer los coros, dio una espectacular lección sobre la cantidad de cosas que puede aportar este instrumento a un tema si se le da cancha y se le presta atención. Más que una simple base, el bajista se erigió como un auténtico y voluminoso marco para los lienzos de Darnielle.

The Mountain Goats (39)rETpThe Mountain Goats resultaron en directo una experiencia tremendamente enriquecedora, de esas que te ensanchan el alma y te hacen volver a creer en el valor curativo y catártico de la música y el arte. Derribaron desde el primer momento cualquier tipo de distancia que hubiera entre el escenario y el público, y nos hicieron partícipes de un extraño júbilo por estar vivos que convendrá recordar de vez en cuando, o al menos cuando las cosas se nos compliquen. Tal vez pasen otros 20 años hasta que volvamos a verles tan de cerca. Su paso por Barcelona quedará clasificado hasta entonces como icono de lo más indie visto por aquí en mucho tiempo, porque lo que Darnielle nos enseñó anoche es que la primera clave de la auténtica independencia reside simplemente en ser fiel a uno mismo.

Concierto organizado por Primavera Sound dentro del ciclo Caprichos de Apolo.

Fotos de Pablo Luna Chao.

Escucha el setlist del concierto en Spotify, o míralo aquí.

 

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