conciertos

Primavera Sound 2004 (27 al 29 de Mayo de 2004) Parte II

Viernes día 28:

El viernes dieron comienzo los conciertos en todos los escenarios del Primavera Sound. AltaFidelidad.org no pudo cubrir todos ni todas las horas, pues algunos conciertos tenían horarios realmente intempestivos. No obstante, la organización potenció con sabiduría el Mercat de les Flors y a buen seguro en futuras ediciones habrá que prestar una atención especial a este espacio que, por desgracia, este año no pudo ubicar el escenario feria en el interior del Mercat tal y como era la intención del Festival.

Uno de los conciertos que lamentamos habernos perdido fue, sin duda, el de los sevillanos Malahora que hace pocas fechas editaban su segundo largo oficial Excursionistas (2004, Lunar Discos). Otra auténtica lástima fue perderse a Dayna Kurtz que presentaba su segundo disco Beautiful

Esto fue lo que vimos:

Julie Doiron:

Cantautora canadiense, tímida (como viene siendo habitual en la nueva hornada abanderada por el afianzamiento de Cat Power) e igual de distraída que la americana. Música dulce y mucha interacción con el público, pero tampoco hubiéramos lamentado nada que renunciara a tantos juegos y se acordara de la letra de sus canciones. Aun así es de agradecer su voz y que presentara temas de su próximo álbum aún no editado.

Las Perras del Infierno:

Un cuarteto (3 chicas y un chico) y una “perra” invitada (tal y como la presentaron) ladraron en el escenario exterior del Mercat de les Flors al tiempo que la dulce Julie Doiron tocaba en el escenario cubierto del mismo recinto. Comparar ambas actuaciones es tratar de identificar las diferencias entre la noche y el día. Las perras prefieren el chiste negro, el power pop o una suerte de post-punk casi metalero (como se desprende de su vestuario). Aceptables aunque no van a dominar el mundo, ni con su alter ego Virüs.

Alfaro & Vegas:

En principio uno de los momentos estelares de la tarde en el Mercat. Al final fue, simplemente, una correcta interpretación de temas de Surfin’ Bichos que tuvo su punto cénit en la aparición de Is, que subió para interpretar Ella duerme la siesta de su primer disco en solitario Istochnikov (2004, Limbo Starr) que compusiera con Alfaro y Vegas.

Acabado el concierto de esta extraña pareja fuimos raudos y veloces al Poble Espanyol, al recinto principal. Pese a la aparente gigantesca cola no estuvimos ni 20 minutos fuera del recinto. Más grave serían las dos horas que luego tendrían que esperar los que llegaran con la hora justa para ver a los Pixies, pero eso se puede solucionar, será cuestión de habilitar dos entradas al recinto, en lo que seguro que se trabajará para un futuro. Allí vimos lo que sigue.

The Raveonettes:

Los daneses se acompañaron para la ocasión de un segundo guitarrista y un batería. El resultado mantuvo el sonido de sus dos discos, de otra manera no hubieran podido llenar con su música el enorme espacio que supone el flamante escenario Nitsa/Apolo. Si hubiera que destacar un momento no debería ser otro que el apoteósico final en que el guitarrista se revolcaba por el suelo mientras los dos creadores de la bestia, Sune Rose Wagner y Sharin Foo, cantaban muy pegados en un sólo micro sin que dejara de reconocerse sus voces.

Franz Ferdinand:

El hype pisó Barcelona. Y mucho nos tememos que si la banda se jactaba de que su bajista aprendió a tocar con el líder de la banda y su batería era antes pintor, haciendo apología del amauterismo, también han acudido a técnicos de sonido poco duchos en estas lides. Si bien las guitarras, teclado, batería y bajo sonaban a disco, limpio y atractivo, los micros se perdieron en la marea sonora. Fue frustrante tener que agudizar el oído para creer oír Take me out o Jacqueline.

Sun Kill Moon:

Desde el Nitsa/Apolo nos desplazamos al recogido escenario Nasti donde sonaba ya la banda bajo la que se esconde Mark Kozelek. De nuevo salimos defraudados… No llevó las guitarras eléctricas que bordan su nuevo álbum Ghosts of the great highway (2003, Jet Set), quedando todo en un bonito esqueleto de guitarras acústicas y violínes. Es cierto que sonó bien, pero las expectativas corrompieron el idilio.

Benjamin Biolay:

En general otro concierto cercano al set acústico de los que tanto se han podido oír en esta edición de la cita barcelonesa. Cuando acudía al Rose Kennedy era un primor, pero cuando acudía a Négatif algo fallaba, como ejemplo la soberbia Chaise à Tokyo que sonó muy descafeinada. Completó un concierto con numerosos altibajos.

Wilco:

Era la primera vez que Tweedy y compañía visitaban España (aunque piensan regresar este mismo año si todo va bien) pero un público bastante vergonzante (que no vergonzoso) se dedicó, en su mayoría, a hacer tiempo mientras aparecían los Pixies, hablando sin respetar a la banda, llegando a recriminarles que se fueran ya. Lamentable. Ante semejante tesitura, estos chicos acostumbrados a las dificultades – sirva como ejemplo los rebuscados derroteros que siguió su anterior álbum Yankee hotel foxtrot para llegar a los establecimientos (Nonesuch Records, 2002) – decidieron sobreponerse al mal trago con un sonido impecable y una interpretación cargada de dramatismo de los temas que incluía aquel trabajo y los de su recién estrenado A ghost is born (Nonesuch Records, 2004). Si acaso tuviéramos que lamentar algo sería la excesiva reiteración sobre un trabajo que no salió a la venta hasta el lunes 24, apenas unos días antes del concierto, mientras que los fans se quedaban sin escuchar temas del ya lejano Being there (Sire/Reprise, 1996).

Pixies:

Primer concierto en Europa tras la reunión de la banda. Las fotos del grupo, prohibidas. Las concesiones con el histérico público, contadas. Y es que la banda de Frank Black, entrada en años y kilos de más, demostró que tiene las cuerdas vocales y los riffs a punto, pero el ánimo un tanto cascado y sólo apaciguado para seguir haciendo caja. Sonaron los clásicos, hubo ración de Vamos, de Here comes your man, también de Monkey gone to heaven, tampoco faltó Where is my mind?, ni ninguno de los grandes éxitos, así como el bis de rigor del cabeza de cartel… Sólo se salieron del guión en un par de ocasiones, la más impresionante cuando Joey Santiago trasteó con una baqueta en su distorsionada guitarra. Uno de los momentos mágicos del Festival.

Scissor Sisters:

Lástima que empezaran cuando aun no había terminado el concierto de Pixies porque el escenario Nasti se les hizo ridículamente pequeño. La banda que comparte con The Hidden Cameras el abanderado gay presentó su disco homónimo. Pero no se conformaron con repetir nota por nota el disco sino que le imprimieron más garra, velocidad y caradura. Sonó Laura (su primer single), Take your mama (el segundo), y Comfortably numb mientras sus frontman (chico y chica) no dejaban de pegar botes por todo el escenario convenciendo a bailar hasta al más perezoso.

De esta manera, desfallecidos, dimos por concluída nuestra segunda jornada del Primavera Sound 2004. Hasta este momento equilibrado, rozando el notable alto pese a los desengaños de las primeras actuaciones del día.

Fotos: Sergi Serrano

Tags

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Close