Cine, Tv y Teatro

Bug

De entre los muchos estrenos del Festival de Sitges, Bug era uno de los que más llamaban mi atención. El film, protagonizado por Ashley Judd (Heat, Smoke), Michael Shannon (Lucky you, Pearl Harbour) y Harry Connick Jr. (Independence day, Copycat), significaba la vuelta de William Friedkin (el director de El exorcista) al mundo de la turbación y el pavor.

Cuando vi el trailer de Bug hará un par de meses pensé que iba a ser otro thriller con un pequeño toque independiente y mucha escena perturbadora y explícita. Pero curiosamente lo que me he encontrado al final ha sido un drama -que roza la comedia en algunos momentos- muy oscuro, con una fuerte carga psicológica. A grandes rasgos la película se centra en Agnes, una trabajadora de un local de ocio nocturno que vive totalmente desolada por la pérdida de su hijo y la agonía que le provoca su marido. En una de sus noches de desahogo conoce a Peter Evans, un inquietante personaje que le hará ver un mundo que ella misma desconocía donde los bichos, las conspiraciones y la armada tienen ciertos nexos comunes.

Inicialmente la cinta se plantea como un trabajo prácticamente convencional, pero poco a poco el contenido narrativo va trazando una espiral realmente viciosa que resulta de lo más devastadora, dejando al espectador algo tocadillo una vez se llega a los minutos finales. No digo esto porque Bug sea otra copia de las cansinas Saw. Pese a que apenas utiliza recursos visuales debido a una dirección bastante llana, los diálogos toman el control de toda la acción junto con unos silencios que crean una brutal desazón. Eso por no hablar de las actuaciones de Judd y, sobre todo, de Shannon, que parecen mostrarnos dos caras totalmente radicales a lo largo del film.

Últimamente me han decepcionado muchas películas y, ciertamente, puedo afirmar que hacia la mitad del metraje Bug me estaba resultando bastante desagradable, pero al acabar de verla mi impresión fue bien distinta. Comparte ciertas características de algunas peliculas de Shyamalan, en las que el espectador o bien respeta lo que ve en pantalla o se lo toma como algo totalmente rídiculo, pero se agradece que el mundo del cine deje caer un producto tan singular, en el que podemos ver cómo una pareja de extraños personajes entran en un infierno propio del propio Dante Alighieri e incluso gozan de su estancia. Lástima que William Friedkin haya realizado un prólogo excesivamente extenso, pero por lo demás es para estar satisfecho con el resultado. Sin duda alguna éste es el film semiexperimental que deseábamos ver, y no aquel lamentable espectáculo que realizó junto a Benicio del Toro y Tommy Lee Jones en The hunted (La presa).

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