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Los libros de la semana

Entre los libros más vendidos apenas encontramos entradas salvo en no ficción con El río de la conciencia (Anagrama) de Oliver Sacks, que reúne diez textos de temáticas diversas unidos en torno de una pregunta central cuya respuesta persiguió el autor a lo largo de toda su obra: qué es lo que nos configura como humanos. En cuanto a las novedades, nos decantamos, en general, por la ficción, pero también algún ensayo:

Judas (Reservoir Book) de Astrid Holleeder. Willem Holleeder es uno de los criminales más celebres de Europa. Obtuvo cierta notoriedad al secuestrar, en 1983, al presidente de la cervecera Heineken. Durante décadas ha manejado a sus parientes como si fueran un apéndice más de sus negocios mafiosos, llegando a amenazarlos de muerte si se atrevían a traicionarle. A su hermana Astrid, sin embargo, Willem la consideró siempre su confidente.Vive escondida porque tuvo el valor de escribir este libro. Tras observar cómo su hermano se abría paso en el hampa, apenas cumplía ninguna de las condenas que recibía y morían tanto sus socios como quienes osaban denunciarle, Astrid decidió cambiar las tornas. Empezó a colaborar con la fiscalía y a grabar las conversaciones con Willem, para obtener pruebas que permitieran condenarlo definitivamente.«Escrita desde un lugar secreto, en protección de testigos, Judas es una historia sobre el engaño, el fraude y, por encima de todo, el coraje. Una denuncia contra los lazos familiares que llegan a estrangular las vidas de muchos.» The Washington Post

Manhattan Beach (Salamandra) de Jennifer Egan. Traducción: Carles Andreu Saburit. La escasez de mano de obra causada por la segunda guerra mundial generó un vacío que propició que las mujeres norteamericanas dieran un paso adelante y ocuparan los puestos reservados a los hombres. Aquella transformación social sin precedentes es el núcleo de esta novela de Jennifer Egan, su primera obra de ficción desde que ganó el Premio Pulitzer con El tiempo es un canalla en 2011. Alejándose de la emblemática Nueva York de los rascacielos, la autora traslada el foco a la primigenia ciudad portuaria, la de los muelles del West Side y los astilleros de Brooklyn, un mundo saturado de salitre y yodo en el que pululan gentes de toda laya que viven del mar. Allí, en ese abigarrado universo de luchadores solitarios, se desarrollan las vidas de Eddie Kerrigan, un empresario del espectáculo castigado por la gran depresión; su hija Anna, una joven audaz y combativa; y Dexter Styles, un tipo seductor que se codea con las élites neoyorquinas gracias a su matrimonio con una mujer de rancio abolengo. Los recuerdos de Anna arrancan un día de invierno, a sus casi doce años, cuando acompaña a su padre a una lujosa mansión de Manhattan Beach para una cita con Dexter. «Un apasionante libro de los de antes que rebosa maestría. […] Una obra mágica.» Dwight Garner, The New York Times

El romántico incurable (Atico de los libros) de Frank Tallis. El amor tiene múltiples caras, algunas sumamente perturbadoras. Mavis echa de menos el sexo con su marido difunto y ve a su fantasma en la habitación. Anita es celosa hasta la locura y revisa los mensajes de correo, los recibos de gastos y las llamadas telefónicas de su pareja. La mujer de Ali cree que la ha engañado con una prostituta: en realidad, han sido más de tres mil. Lucas es un ferviente evangelista que lucha contra el deseo carnal que siente por Rachel. Jim se acuesta con prostitutas porque dice que está poseído por un demonio que lo empuja a hacerlo.. Estos son solo algunos de los increíbles casos que pueblan El romántico incurable. Frank Tallis, psicólogo y escritor británico, nos ofrece un brillante y original ensayo que explora con inteligencia, delicadeza y maestría la pasión, el deseo y la obsesión amorosa a través de los casos reales más singulares que han desfilado por su consulta. «El estilo narrativo de Tallis es magnífico y su libro recuerda a Oliver Sacks por la compasión y el sentido del humor del que hace gala.» The Times

La única historia (Anagrama) de Julian Barnes. «¿Preferirías amar más y sufrir más o amar menos y sufrir menos? Creo que, en definitiva, esa es la única cuestión», reflexiona al inicio de la novela su protagonista. En la década de los sesenta, cuando tenía diecinueve años y regresó de la universidad para pasar el verano en casa de sus padres, Paul se apuntó a un club de tenis en el que conoció a Susan Macleod, de cuarenta y ocho años, casada no muy felizmente y con dos hijas ya mayores. Entre ese joven inexperto en asuntos de amor y sexo y esa mujer madura, ingeniosa, inteligente y que bebe más de la cuenta se inicia una relación que marcará a Paul el resto de su vida. Ahora, muchos años después, él evoca esa aventura juvenil, se confronta con una experiencia que fue crucial e indeleble y rememora los momentos felices, pero también los dolorosos que vinieron después.

Siguiendo la estela de la extraordinaria El sentido de un final, con la que ganó el Booker en 2011, Julian Barnes ha escrito otra novela sutil, profunda, demoledora y bellísima sobre los vericuetos del amor y el paso y el poso del tiempo. Si en su juventud el autor fue un maestro de la pirueta, un virtuoso en el manejo de los recursos literarios, en sus obras de madurez mantiene esa pericia con las formas y estructuras narrativas, pero suma a ella una hondura solo al alcance de los escritores verdaderamente grandes. «Fascinante. El final, en su contención, es impresionante, una muestra de la magia subterránea que recorre la novela» (Alex Preston, The Observer).

Caridad (Dirty Works) de Mark Richard. El mundo de Mark Richard ha sido descrito en alguna ocasión como un Hogar de la Caridad en el que los deformes, los atormentados y los condenados buscan el auxilio o la redención. En realidad, la cosa se asemeja más a un Circo de Freaks, a una barraca de incómodas atracciones secundarias que, en nombre de la decencia, jamás tendrán cabida en las pistas glamurosas de la carpa principal. Un exconvicto con dientes afilados como puñales, el Esqueleto Humano, un niño con cola, una contorsionista tatuada, un domador de lagartos gigantes, fantasmas huraños, borrachuzos insomnes y toda clase de pilluelos. Una colección de esperpentos, rarezas y fenómenos de feria que haría sonrojar hasta al mismísimo P. T. Barnum.

Pero Richard no se recrea en la desesperación y la soledad de este plantel de huérfanos, de estas vidas empantanadas en la pobreza. Con brillantez estilística y un inigualable talento para lo surrealista, trata a sus personajes con delicadeza y compasión y logra trascender sus tragedias, aliñándolo todo con una suerte de malévolo humor negro. Algo solo posible para alguien que, en efecto, estuvo allí y pudo conocerlos de primera mano. Alguien que fue uno de ellos.

Sabrina (Salamandra) de Nick Drnaso. Primera novela gráfica nominada al Premio Man Booker. Sabrina Gallo, una mujer de 27 años, desaparece un día al regresar del trabajo. A partir de ese momento comienza la historia de quienes se quedan: su hermana, su novio y un viejo amigo de éste. Cuando la filtración de un vídeo sobre Sabrina se hace viral, este trágico suceso se convierte en una gran conversación a nivel nacional que dará pie a teorías de la conspiración, noticias falsas y especulaciones sobre el dolor y la pérdida.Nick Drnaso firma una escalofriante novela gráfica sobre los estragos de una sociedad hiperconectada en donde los medios de comunicación y las redes sociales, lejos de acercarnos, nos convierten en actores y marionetas. «Sabrina, de Nick Drnaso, es el mejor libro que he leído sobre el momento actual. Es una obra maestra, hermosamente escrita y dibujada, que posee el poder de la polémica política a la vez que la delicadeza del verdadero gran arte. Me ha aterrorizado. Me ha encantado.» Zadie Smith

Mary y la serpiente (Alfaguara) de  A. L. Kennedy. Mary es una niña que vive en una hermosa ciudad, donde las cometas vuelan muy alto, en una casa con un jardín que a veces es pequeño y a veces es enorme. En ese jardín conoce a Lanmo, que se convierte en su mejor amigo. Es la primera vez que Lanmo se hace amigo de una persona. Lanmo es una serpiente dorada, con unos brillantes ojos rojos, que se acurruca junto a Mary cuando se va a la cama y se posa sobre su hombro cuando va al colegio. Pero nuestra serpiente, además, tiene ciertas obligaciones desde hace muchísimos años y debe dar uso a sus afilados colmillos en otras ciudades, con otras personas. Tras estas separaciones, algunas de ellas muy largas, cuando vuelve siempre se encuentra a Mary un poco más mayor, el pavimento siempre un poco más agrietado, siempre menos cometas en el cielo. Lanmno sabe que llegará el día en que no podrá volver a visitar a Mary y se pregunta si merece la pena tener una amiga si sabes que vas a perderla.

La historia de esta peculiar amistad entre una niña y una serpiente es, a fin de cuentas, la del aprendizaje práctico de las lecciones más duras y fundamentales: en qué consisten la separación, la pérdida, la amistad, el envejecimiento, el amor. «Exuberante, airada y peligrosa de leer […]. Kennedy domina el arte de las frases buenas e impactantes.» Los Angeles Times

Una comida en invierno (Siruela) de Hubert Mingarelli. Al amanecer, en uno de los desolados inviernos de la Segunda Guerra Mundial, tres soldados alemanes se arrastran por los helados campos de Polonia. Tienen órdenes de rastrear la zona y volver con «uno de ellos». Tras atrapar a un joven judío escondido en el bosque, el grupo hace un alto en una cabaña abandonada antes de regresar al campamento con su presa. Mientras con sus escasos recursos intentan encender fuego y preparan la cena, se suma al cuarteto un cazador polaco cuyo virulento antisemitismo eleva la tensión de una atmósfera ya de por sí a punto de estallar. A medida que avanza la velada y las implicaciones últimas de su misión van perfilándose con mayor claridad, las lealtades y vínculos de unos hombres hambrientos, agotados e inmersos en un conflicto cuyas dimensiones y consecuencias están muy lejos de poder calibrar, se verán puestas en entredicho.

La complejidad moral y la elaborada textura dramática de esta sintética obra maestra contrastan poderosamente con lo escueto y directo de una prosa heredera de Isaak Bábel y Ernest Hemingway. Ciento veinte páginas tan memorables, tan oscuras y humanas que deberían ser leídas en toda Europa. «La “banalidad del mal” encuentra su más desnuda y bella expresión en esta estremecedora, concisa y extraordinaria novela».   Ian McEwan

 

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