Fallece Rafael Amador, miembro fundador de Veneno y Pata Negra

Uno de los máximos impulsores de la revolución de la fusión de flamenco y el rock en España desde la década de los 70. Tenía 65 años.
Antes de que Pata Negra fuera una realidad, existió Veneno, un grupo fundamental que apenas duró un suspiro pero que cambió el ADN de la música española. Formado en 1977 por Kiko Veneno y los hermanos Raimundo Amador y Rafael Amador, el grupo representó el encuentro entre la intelectualidad hippie y el barrio gitano más auténtico. Solo publicaron un álbum homónimo, Veneno, con una portada icónica de una tableta de hachís, que en su momento fue un fracaso comercial absoluto porque nadie sabía cómo clasificar esa mezcla de surrealismo, guitarras de palo y actitud punk. Pata Negra fue el epicentro de una revolución musical en las Tres Mil Viviendas de Sevilla, donde los hermanos Amador fusionaron el flamenco con el blues y el rock de una forma orgánica. A diferencia de otros experimentos de la época, ellos no intentaban «adornar» el flamenco, sino que demostraron que la bulería y el blues compartían la misma raíz marginal y emocional. Su disco Blues de la Frontera rompió todos los moldes, convirtiéndose en el testamento de un sonido callejero, eléctrico y profundamente gitano que cambió la música española para siempre.
Rafael Amador fue el alma más bohemia y salvaje de la formación, un artista de una autenticidad radical que entendía la música como un acto de libertad absoluta. Mientras su hermano Raimundo Amador tendía hacia la técnica y la colaboración internacional, Rafael aportaba la lírica canalla y ese toque de guitarra «sucio» y brillante que definía el peligro y la belleza de Pata Negra. Tras la separación del grupo, Rafael cargó con el legado de la banda entre la inspiración y la autodestrucción y en 1994 sale al mercado su última producción grabada en estudio, Como una vara verde.