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[Crónica] Father John Misty (Lisboa, 01/06/26)

Father John Misty -Joshua Tillman en los papeles-es un artista querido en Europa, y Lisboa lo ha demostrado en otras ocasiones. Lisboa abría su gira europea y, sin embargo, las butacas libres del Campo Pequeno – tal vez por ser lunes, un día poco propicio para un concierto- eran visibles desde cualquier punto de la sala. Aun así, Joshua Tillman convirtió ese espacio a medio gas en algo cercano a la liturgia: íntimo por accidente, grandioso por empeño.

Ocho músicos en el escenario. Un saxo que aparecía y desaparecía como una amenaza, y un trompetista que en los momentos de menor intensidad se giraba hacia los teclados. El resultado era un sonido orquestal y contenido a la vez, que funcionaba especialmente bien en los cortes del último disco, Mahashmashana (2024): la apertura con I Guess Time Just Makes Fools of Us All -ocho minutos de jazz nervioso que ya era el centro gravitacional del álbum-estableció desde el primer instante que la noche iba a exigir atención.

El grueso del repertorio pertenecía a ese último trabajo. Josh Tillman and the Accidental Dose, Mental Health, Screamland y Being You confirmaron que Mahashmashana gana en directo lo que en disco a veces se pierde bajo el peso de sus propias ambiciones. Mención aparte para The Old Law, el single de enero de este año, que sonó con la familiaridad de un clásico pese a ser prácticamente una novedad. La única representante de Chloë and the Next 20th Century (2022) fue Goodbye Mr. Blue, y su sola presencia justificó el hueco: esa melancolía de cantautor de la costa oeste, tan deudora de Harry Nilsson, resulta difícil de sostener en un escenario sin que se evapore, y Tillman la defendió con una convicción que cortó la sala.

Tillman es un animal escénico que sabe exactamente cuándo callarse. Pocas palabras entre canciones, nada de monólogos; el peso lo cargaron siempre las canciones, y las suyas son en su mayoría baladas épicas de crooner: largas, lentas, construidas sobre capas que tardan en resolverse. Los cortes más despejados –Nancy From Now On o I’m Writing a Novel, ambos del debut Fear Fun (2012)- funcionaron como válvulas de escape que el público agradeció visiblemente.

El tramo final fue generoso. I Love You, Honeybear y Real Love Baby, del álbum homónimo de 2015, antes del bis; y en el bis, Holy Shit, She Cleans Up y, como remate, el título que da nombre al último disco: Mahashmashana -«gran crematorio» en sánscrito, según el propio Tillman-diez minutos de crecimiento orquestal que en directo resultó más arrolladora que en disco, cerró la noche como un funeral del que, paradójicamente, nadie quería irse.

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