[Reseña] Dragonflies – Dragonflies
Dragonflies nace de una amistad de dos décadas. Dhani Harrison y Nigel Godrich se conocen de los primeros 2000, cuando ambos vivían en Los Ángeles, y volvieron a coincidir hace unos años, ya de vuelta en Inglaterra. Harrison recurrió a él para pedirle perspectiva en su disco Innerstanding (2023) y, de paso, le prestó una vieja máquina de cinta de su padre, la misma en la que se grabó Shankar Family & Friends. De ahí salieron las sesiones informales en el estudio de Godrich en Brixton. Un productor que, de tarde en tarde, se permite cruzar al otro lado del cristal, como ya hizo en Atoms for Peace, y un cantante que, por primera vez, delega en otro el control de la mesa.
El territorio, con todo, no le es ajeno a Harrison. Ya en thenewno2 y con más claridad desde su debut en solitario, IN///PARALLEL (2017), su obra ha estado más cerca del pop experimental y la electrónica atmosférica que de la canción de guitarra que su apellido hacía esperar, con Radiohead y Portishead entre sus referencias declaradas. A ello se suma el oficio de compositor para la pantalla, que le ha enseñado a construir a base de texturas y tensión antes que de verso y estribillo.
Así, Harrison conocía el mapa; lo nuevo aquí es dejar que otro lleve la brújula. Con Godrich y Joey Waronker, veteranos de Atoms for Peace, la comparación con aquel proyecto resulta inevitable, más aún si se tiene en cuenta que el propio Harrison quedó en shock cuando los vio debutar en directo en el Orpheum de Los Ángeles en 2009. Esa sombra, sin embargo, no es un lastre sino una ventaja: el disco sale favorecido precisamente en sus mejores momentos, Ophelia y, especialmente, The Weight, con las cuerdas de David Campbell. Los ocho temas se grabaron en cinta de 24 pistas a partir de bucles, sin nada programado, y esa misma norma regirá en el escenario, donde la banda se refuerza con la batería de Waronker y, sobre todo, con un guitarrista de la reputación de Nick Valensi (The Strokes). Este es un disco que podría haberse quedado en ejercicio de laboratorio, pero como Godrich ha explicado en alguna entrevista, Dragonflies no es solo una colaboración creativa: es la excusa de dos amigos para seguir juntándose. Que ya tengan incluso material para un segundo álbum confirma que no ha sido un capricho ocasional.
