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Maga (Madrid, 20-05-2004)

La sala Arena registró una buena entrada para asistir a la presentación de Maga (Limbo Starr, 2004), nuevo álbum del trío andaluz, titulado igual que su primer disco. Pero, salvo honrosas excepciones, la acústica de esta sala suele deslucir bastante las actuaciones que se dan en ella, y desde luego ésta no fue una excepción. Los acoples en las guitarras llegaron a estropear algunos temas, y las frecuencias más graves a veces estaban tan saturadas que impedían apreciar muchos de los matices que Maga introducen en su sonido merced a la electrónica.


Femme Fatale, los teloneros

Los encargados de abrir boca fueron Femme Fatale, grupo madrileño que se dieron a conocer gracias al éxito que su tema Rockets alcanzó en el Dance Floor Chart de la MTV. Por desgracia no tuvieron una actuación muy acertada, pues su puesta en escena se caracterizó por un exceso de pose y el público se mostró desconectado de las evoluciones musicales del trío, lo que fue llevado al paroxismo en el último tema.


Miguel en un momento de la actuación

Les llegaba el turno a Maga y, como parece que va a ser habitual en esta gira, comenzaron con Astrolabios, el tema que abre su nuevo trabajo. Los ya citados problemas de sonido fueron palpables desde los primeros acordes, pero curiosamente la batería de David sonaba mucho más nítida que en estudio. Le siguió Piedraluna, ya convertido en un himno para sus seguidores, que corearon emocionados la letra. A continuación las dulces notas de Celesta permitieron a Miguel demostrar sus dotes vocales en los instantes más intensos de la canción.


Javier al bajo y David a la batería

Desde este momento se centraron en mostrar sus nuevas composiciones, alternándolas con algunas antiguas. Así pudimos oir su nuevo single, Un lugar encendido, pero lamentablemente los acoples de la guitarras estropearon la delicadeza de este tema. En cambio Blanco sobre blanco sonó con muchísima fuerza, haciendo que el público se retorciera en el crescendo y distorsionado final. Con Como nubes a mi té volvieron a acariciar los oídos de los presentes, antes de dar paso a Catálogo de esferas, donde no sólo se volvió a hacer difícil escuchar las programaciones que lo acompañaban, sino que había que echar mucha imaginación para entender la letra.


Miguel cantando

Continuaron con Táctica en la sombra, que gracias a su tempo pausado se pudo escuchar con una claridad meridiana, contrastando otra vez con los continuos acoples en Agosto Esquimal, que no evitaron que la gente saltara sin cesar en uno de sus temas favoritos. Aquí nos adentramos en la que fue la parte más oscura del concierto, y sin duda la mejor artísticamente. Se abrió con un genial Crujidos de reloj que inundó la sala de sonidos opacos. Entonces resonaron las quebradizas primeras notas de Espejo sin manos, canción que Maga desarrolló sin cerrar el final, solapándola con Dormido. Todo un bellísimo ejercicio musical que demuestra que las dudas acerca de cómo puede afectar el corsé de las preprogramaciones a la creatividad del directo de Maga son infundadas.


Maga al completo

Varios de sus temas más conocidos fueron los elegidos para dar por concluído el espectáculo. Swann y Medusa hicieron las delicias de los fans y dieron paso a un único bis en el que tocaron la fabulosa 19 y, como no, Des-pi-de. El primer corte de Bidimensional (Limbo Starr, 2001) supuso el epílogo de un concierto en el que, a pesar de las terribles dificultades con el sonido, Maga demostraron que tienen suficiente carisma y calidad para seguir en cabeza del emergente movimiento alternativo nacional.

Fotos: Andrés Cabanes

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