Cine, Tv y Teatro

La película de la semana: El día de la revelación

Disclosure Day llega a los cines este 12 de junio con el peso de una pregunta que Steven Spielberg lleva haciéndose desde que tenía diez años.

La película explora los «¿y si…?» que plantea el thriller de Spielberg de 1977 Encuentros en la tercera fase, y su director la ha descrito como el «otro extremo del paréntesis» de aquel film. En una conversación en el festival SXSW, confirmó que ciertos desarrollos del mundo real a partir de 2017 —incluidos testimonios ante el Congreso sobre OVNIs— reavivaron su interés por el tema. También agradeció al expresidente Obama la publicidad inesperada que generó en torno al debate sobre la divulgación alienígena. El guion fue escrito por David Koepp, su habitual colaborador en Jurassic Park, La guerra de los mundos y varias entregas de Indiana Jones.

Todo arranca en 1957, en el desierto de Arizona. El padre de Spielberg, Arnold, lo sacó de la cama cuando el niño tenía diez años y lo llevó en jeep al desierto de Phoenix a ver una lluvia de meteoros. Arnold describió lo que vieron como «un brillante dosel de polvo». Su hijo vio «todos esos increíbles puntos de luz cruzando el firmamento». Décadas después, Spielberg llamó a aquella noche «mi primera introducción al mundo más allá de la Tierra».  La fascinación se convirtió pronto en práctica cinematográfica. Con dieciséis años escribió y rodó Firelight, que se estrenó en 1964 en el Phoenix Little Theatre con un presupuesto de 500 dólares. Un solo espectador pagó el doble de la entrada, dejando un beneficio neto de un dólar. En 1999, Spielberg confirmó que aquella película de instituto fue el embrión directo de Encuentros en la tercera fase, aunque también la calificó de «una de las cinco peores películas jamás hechas». El ciclo dio un giro oscuro en 2005. Con La guerra de los mundos, Spielberg hizo por primera vez una película de alienígenas sin amor ni intento de comunicación. Tras ella abandonó el género durante dos décadas para dedicarse a proyectos históricos y personales, como si el tema hubiera quedado emocionalmente agotado

Lo que reavivó su interés fue el artículo del New York Times de 2017 que revelaba la existencia de un programa secreto del Pentágono para investigar OVNIs, junto con la publicación de las imágenes del piloto de la Marina David Fravor. «Cuando ese artículo se publicó y el vídeo de Fravor se hizo público», declaró Spielberg, «se reavivó mi interés en contar una historia sobre la divulgación total». El arco es coherente: en 1977 exploró el misterio; en 1982 la conexión humana; en 2005 el terror post-11-S; y ahora, con Disclosure Day, plantea si la humanidad merece saber la verdad. Para Disclosure Day, los referentes cambiaron de registro por completo. El guionista David Koepp lo explica con claridad: «Lo vi más como un thriller paranoico de los setenta. Quería escribir algo con lo que Alan Pakula pudiera sonreír desde el cielo.» Pakula, director de Todos los hombres del presidente y The Parallax View, es el modelo: conspiraciones gubernamentales, verdad enterrada, ciudadanos ordinarios frente al poder.

Spielberg tomó medidas extraordinarias para mantener el proyecto en secreto. Josh O’Connor contó que cuando recibió el guion estaba en un hotel rodando Knives Out, y que una moto llegó para entregárselo —y otra volvió a la mañana siguiente para retirarlo. «Es la primera vez que me pasa algo así», declaró. O’Connor añadió que las precauciones tenían todo el sentido: «Cada vez que te enteras de que Steven tiene una película en marcha, todo el mundo, yo incluido, quiere saber de qué se trata.» La especulación entre los fans se disparó durante meses, con el público debatiendo si la película era una secuela encubierta de Encuentros en la tercera fase. O’Connor representa exactamente el tipo de actor que más atrae a Spielberg para sus proyectos más personales: alguien con raíces sólidas en el teatro y el cine independiente europeo, capaz de anclar emocionalmente una historia de dimensiones épicas sin que el espectáculo lo aplaste. Su reputación le precede en la participación en películas como God’s Own Country, La Chimera, Challengers o Wake Up Dead Man, una trayectoria que, a sus 35 años, lo sitúa ya en la misma conversación que los grandes actores de su generación

El rodaje comenzó el 26 de febrero de 2025 y se prolongó hasta mayo de ese año, trasladándose por varios estados de EE. UU. Las localizaciones incluyeron Nueva Jersey —concretamente Jersey City y el condado de Middlesex—, así como Nueva York y Georgia, combinando entornos urbanos y suburbanos reales con trabajo de estudio. Fiel a su declarada filosofía del «in-camera», la producción apostó por decorados físicos y efectos atmosféricos prácticos en lugar de un uso intensivo de CGI, buscando un realismo tangible y con los pies en la tierra.

Más allá del oficio cinematográfico, Spielberg se ha mostrado inusualmente sincero sobre sus convicciones personales. Declaró con rotundidad: «Basándome en la evidencia circunstancial de todo lo que he recopilado a lo largo de mi vida, de todo lo que he escuchado, de cada documental que he visto y de todos los testimonios ante el Congreso que he presenciado, estoy absolutamente convencido de que han estado aquí y de que están aquí; y quién sabe, quizás siempre lo han estado.» También ha enmarcado la película en términos teológicos: «¿Es Dios nuestro Dios solo en este planeta? ¿O es Dios el dios de cada sistema donde exista civilización, vida inteligente e incluso vida en desarrollo?

El consenso crítico es sólido pero dividido, con la prensa americana más entusiasta en general. The Washington Post y The Hollywood Reporter la celebran como un regreso pleno a sus mejores facultades, destacando a Blunt y unas secuencias de acción entre las más cinéticas de su carrera. Variety se sitúa en un término medio: reconoce el oficio y la ambición, pero apunta que Spielberg esta vez sigue la cultura en lugar de liderarla. En el lado británico el panorama es más fracturado: Empire y The Guardian la valoran con matices positivos, mientras que The Times y The Telegraph son los más fríos, cuestionando que el film aporte algo que Encuentros en la tercera fase no dijera ya hace cincuenta años. .

Botón volver arriba