El test de las 5: Penélope

Penélope es una banda de fusión nacida entre el pueblo y la ciudad, entre Barcelona y la Costa Brava, con influencias diversas como el flamenco, el folklore y ritmos latinos y el indie-rock. Su sonido oscila entre lo acústico y lo electrónico, con baterías analógicas, beats electrónicos, guitarras españolas, eléctricas y sintetizadores, y sus letras narran vivencias personales con la dulzura del pop más suave, entremezclándose con la crudeza y la sátira del punk. Penélope y Tal es su tercer disco de estudio que vienen a presentar en el Test de las 5.
Lugar y fecha de nacimiento: Figueres, Alt Empordà, 05/09/1996.
Dirección actual de ensayo, corte y confección: Buc de Ensayos la Verneda, Banda Sonora.
¿Qué líquido –o sólido– elemento suele serviros de gran ayuda en el proceso de escritura y/o composición? El nailon y la madera.
¿Qué parte del proceso creativo parece muy romántica desde fuera pero en realidad es bastante ingrata? La inspiración; cuando te pones a componer a menudo la tienes que buscar y muchas veces no llega. En cambio, te puede pillar desprevenida en cualquier sitio haciendo cualquier cosa, como en el trabajo, y no puedes dejarlo todo y ponerte a cantar.
¿Existe algún sonido, instrumento o recurso de producción que odiéis tanto que hayáis jurado no usarlo nunca o, si es el caso, no volver a usarlo jamás (por ejemplo: el saxo ochentero, el autotune extremo, el cencerro…)? Las trompetas.
¿Qué habilidad totalmente ajena a la música os ha resultado sorprendentemente útil para el proyecto? La paciencia es una de ellas.
De todas vuestras influencias, ¿cuál podría ser la que más nos podría sorprender a primera vista o, mejor dicho, escucha? Kanye West. De él hemos cogido prestado la estrategia Mumble para sacar melodías y letras para nuestras canciones.
Ese grupo o solista nacional de cualquier década que merece/mereció más repercusión de la que tuvo: Gerardo Núñez.
¿A qué músico/banda de otra década os hubiera flipado ver en directo? Paco de Lucía y Dolores. Ya en su edad más avanzada, Paco era la representación del precio a pagar por una trayectoria de excelencia musical. Una vida de dedicación y trabajo que tuvo momentos de experimentación musical muy interesantes con el Sexteto Dolores.
Con la nostalgia convertida casi en género cultural (remakes, reuniones, anniversarios), ¿creéis que estamos revisitando el pasado por amor o por miedo a mirar demasiado el presente? Creo que es un sentimiento generacional debido al auge de las redes; recordamos tiempos pasados como mejores porque sin móviles teníamos una forma de vivir más presente y más plena que ahora. Supongo que tanto amor como miedo son correctas: amor a la vida y miedo a que esta hiperconectividad siempre vaya a más y no haya un freno o un retroceso hacia un punto que fue mejor.
¿Sentís que ahora las canciones se diseñan para que el estribillo llegue antes de que el oyente pierda la atención, o seguís permitiéndoos el lujo de los desarrollos largos? Hay canciones diseñadas para vender como siempre las ha habido. En nuestro caso, tenemos en cuenta al oyente, pero nuestro gusto y criterio es el filtro principal. Si notamos que algo se hace pesado, acortamos, pero tenemos canciones que no tienen ni estribillo.
¿Notáis que el clima político y social se cuela en las canciones aunque no lo pretendáis? Es inevitable si lo que escribes se basa en lo que vives. Vivimos todos en la misma sociedad y lo que ocurre a nivel político afecta, sea de forma directa o indirecta, a la experiencia vital de cada uno.
Hoy parece que al artista se le exige una opinión inmediata sobre cada conflicto social. ¿Sentís la responsabilidad de ser referentes morales o vuestra única lealtad es con la obra? Cuando la obra de alguna forma es un reflejo de la persona, creo que cosas como la ideología política, posicionamiento, etc., a veces quedan bastante claras. En nuestro caso, no en todas, pero en varias de nuestras canciones se ven cosas. Es así, se le exige, pero una opinión es una opinión que no aporta nada a la causa. Las redes y los medios son la principal fuente de manipulación de masas y la presión mediática sobre los artistas es un tipo más de manipulación, para que desviemos la atención del conflicto mismo y perdamos el tiempo discutiendo si Rosalía está con Palestina o no. Sentimos la responsabilidad de ser coherentes con lo que queremos ser y transmitir. No sé qué es un «referente moral» y desde luego nosotros no lo somos.
¿Alguna vez habéis suavizado una letra o una melodía por miedo a que se os malinterpretara, o la libertad creativa es innegociable? Of course, las palabras tienen mucho poder; hay que ser responsable con las palabras que una utiliza, en la música y en la vida en general.
Si el presupuesto y la física no fueran un problema, ¿cuál sería la puesta en escena más loca que haríais, y cuál es el «apaño» técnico del que más orgullosos os sentís en un escenario precario? Si lo decimos, ya no lo podremos hacer porque ya no será ninguna sorpresa.
Si no estuvierais tocando este género, ¿en qué otra escena musical (por disparatada que sea) os veríais cómodos «disfrazados»? En un grupo de Punk.
Profesionalmente… ¿qué consejo deberíais haber escuchado, pero no lo hicisteis? Ser más pesados en las redes sociales.