Thom Yorke – The Eraser

Sergi Serrano | 26 Julio 2006  

Thom Yorke, líder de uno de los grupos más influyentes e importantes de los últimos tiempos, acaba de editar su primera experiencia en solitario. The Eraser (XL Recordings, 2006) consta de nueve temas donde la música electrónica es su principal aliada. Una grabación que recuerda mucho a Kid A y Amnesiac (Parlophone, 2000 y 2001), pero quizás de toque más simplista, llena de beats y electrónica.

Con la bendición de todos los componentes del grupo, Yorke se lanzó hace unos años a intentar plasmar algo nuevo y a crear algo propio. Este año ha dado la sorpresa. Nadie lo esperaba, y se ha sacado, como conejo en un sombrero de mago, este álbum. En las tareas de producción nos encontramos un habitual, Nigel Godrich, y para la creación del artwork también otro gran conocido por sus trabajos con Radiohead, Stanley Donwood.

El de Oxford empieza su viaje con The eraser: piano de fondo repetitivo y una voz inocente hacen que sea una de las mejores piezas del disco. Clocks usa una guitarra como base, adornada por inquietantes beats repetitivos y una línea de bajo muy adictiva. Al igual que pasa con Black swan, aunque aquí las segundas voces, muy utilizadas en Ok Computer (Parlophone, 1997), llevan la voz cantante. Hay que destacar también Harrowdown Hill, con una melodía conquistadora y con un último minuto lleno de pura belleza que casi llega a la perfección. Cymbal rush es el tema que cierra, el más electrónico de todos y donde se mezcla el piano con el cortar-pegar de loops y sonidos varios.
Primero fue Jonny Greenwood quien se lanzó a componer la banda sonora Bodysong (EMI, 2002); ahora era el turno de Thom Yorke con este The Eraser. ¿Quién será el próximo miembro de Radiohead al que le apetezca jugar solo con el Fruityloops? Si les sale un disco tan maduro y personal como éste… pues adelante.

La Habitación Roja – Dirán que todo fue un sueño

Santi Hurtado | 21 Julio 2006  

Entro en la web de La Habitación Roja y compruebo que la banda está en su local de L’Eliana componiendo nuevos temas para un próximo álbum. Afirman que se respira un gran ambiente y que disponen ya de varias canciones que seguro van a formar parte de sus favoritas en poco tiempo. Este hecho da lugar a cierto optimismo después de las primeras escuchas de su mini-ep Dirán que todo fue un sueño (Mushroom Pillow, 2006), grabado en Noruega y mezclado en Madrid por Carlos Hernández.

No sabemos si por el contagio de la melancolía que puedan emanar los fiordos noruegos o por la situación personal de sus componentes, pero durante todo el disco se respira una tristeza que llega por momentos a ser algo cargante. Esta sensación se acentúa sobre todo por el hecho de haber colocado la canción más potente del álbum –y seguramente la mejor- al inicio del mismo: El pase de la muerte, dotada de una batería ramoniana y unas distorsiones tan propias de la banda. Esta circunstancia nos hace albergar esperanzas de encontrarnos ante un disco de canciones de ritmo trepidante y guitarras demoledoras.

Y es que es en las canciones más guitarreras donde el grupo siempre ha encontrado mayor eco entre sus fans, como se puede comprobar en cualquiera de sus directos. Pero temas como Ella dice, La vida es sueño o Cárceles caseras difícilmente resistirán juntas un concierto de la banda sin provocar el tedio general, y –sobre todo la última citada- dejan muy bajo el nivel compositivo de la misma.

Esperemos que en próximos trabajos el grupo –y ése parece el caso, por lo que comentan en su web- vuelva a traernos al estudio la energía que son capaces de transmitir en directo.

Summercase 2006 (Barcelona, 15-07-2006) Parte II

Sergi Serrano | 20 Julio 2006  

Sábado 15:

The Dandy Warhols


The Dandy Warhols

Pese a que sus discos no demuestran que estemos ante una gran banda, se hace evidente que en directo ganan muchos enteros y las canciones cobran nueva vida. Como ejemplo de esto tenemos la interpretación de algunos temas de su flojísimo Welcome to the monkey house (álbum muy alejado del Thirteen tales from urban bohemia), como We used to be friends o Plan A, que estuvieron muy por encima del sonido monótono que denotan en el citado disco. Esta pequeña sorpresa nos hará estar pendientes tanto de sus nuevas entregas en estudio como de sus próximas actuaciones.

The Divine Comedy


Neil Hannon (The Divine Comedy)

Neil Hannon, galán y romántico de nacimiento, nos dio otra lección encima del escenario con su banda de siempre, The Divine Comedy. Victory for the comic muse (Emi, 2006) es su nuevo disco, y ya van nueve. En el Summercase lo presentaron y dieron rienda suelta a su pop sofisticado. Empezaron con el tema que abre su nuevo álbum, To die a virgin. Después llegó Queen of the south, un tema de su primer disco, Liberation (Setanta, 1993), del que poco después nos regalarían también Lucy. Más tarde, superado un pequeño problema de afinación con el banjo, sonó Mother dear, que Hannon dedicó, obviamente, a su madre.


Neil Hannon (The Divine Comedy)

La elegancia con la que los nuevos The Divine Comedy se desenvuelven encima del escenario es digna de ver, y ya en la recta final de su actuación nos encontramos con Our mutual friend, del brillante álbum Absent friends (Parlophone, 2005). También hubo momento para uno de sus mejores discos: de Casanova (Setanta, 1996) sonaron Something for the weekend y la brillante Charge, que fue la penúltima canción que interpretaron. El mejor final posible lo fue sin duda gracias a Tonight we fly, del disco Promenade (Setanta, 1994). En definitiva, otro gran concierto, como nos tienen acostumbrados.

Starsailor


James Walsh (Starsailor)

Starsailor se subieron a la terminal O con muchas ganas. Pocas eran las ganas que teníamos de verles, pero le dimos una oportunidad a James Walsh y compañía. Entre los primeros temas sonó uno de sus primerizos hits, Alcoholic, del álbum Love is here (Capitol, 2002). Poco después sonó la maltratada Four to the flour, de su segundo trabajo Silence is easy (Emi, 2004). De su nuevo disco On the outside (Emi, 2006) interpretaron gran parte de su contenido. Entre otras destacamos sutilmente Keep us together. Gracias a Dios tuvimos un momento mágico en su concierto con God souls, aunque duró poco, muy poco. Una lástima.

Rufus Wainwright


Rufus Wainwright

Con él llegó uno de los momentos claves del festival, al menos para el que escribe estas líneas. Rufus Wainwright apareció en la terminal S del Summercase sin banda, sólo con su piano y las ganas de demostrar su talento como compositor, acompañado en algunas canciones por su hermana Lucy que, pese a su evidente nerviosismo, puso un toque de calidez y calidad en los temas en los que intervino.


Rufus Wainwright

La expectación se hacía palpable en el ambiente y al comienzo de la actuación la gente abarrotaba por completo el escenario. El de Montreal nos deleitó con varios temas interpretados al piano, de entre los que destacamos por encima de todos The art of teacher, que puso los pelos de punta a más de uno. Por supuesto, también se valió de la guitarra en algunas canciones, como en el caso de California. Así pues, nos ofreció un repertorio plagado de éxitos como Gay messiah, o Cigarettes and chocolate milk de su disco Poses (2001, Greffen). Y como sorpresa para muchos, interpretó fantásticamente bien el tema de Leonard Cohen Hallelujah, demostrando su versatilidad y savoir fair encima de un escenario.

Nuestro protagonista dio todo un recital. Escuchar su voz era como estar subido en una montaña rusa de la que nunca desearías bajarte. Sin duda alguna, uno de los mejores conciertos de esta primera edición del Summercase.

Primal Scream

Después de que el día anterior, en un bar de Madrid, Bobby Gillespie se viera envuelto en una pelea -de la que todavía conservaba una evidente marca en la nariz-, el cantante salió al escenario, acompañado de toda su banda, dispuesto a hacer disfrutar al respetable de toda la fuerza que emana de sus discos y que queda reflejada con creces en todos y cada uno de sus directos.


Bobby Gillespie (Primal Scream)

Abrieron la actuación con Movin’ on up, del genial Screamadelica (Sire, 1991), y poco a poco fueron soltando perlas extraídas, aparte del ya citado álbum, de otros discos como XTRMNTR (Astralwerks, 2000), del que sonó Swastika eyes, o Jailbird del Give out but don’t give up (Sire, 1994), contagiándonos de esa atmósfera enrarecida y viciada de sus composiciones. Esa atmósfera que una vez que te posee no quieres vivir nunca más sin sentirla.

Keane

Keane aterrizaban en el Summercase con dos discos a sus espaldas, el modesto Hopes and fears, que tuvo un inmejorable éxito de público, y la versión mejorada de éste, Under the Iron Sea, en el que se nota que han puesto más empeño en las canciones que en el conjunto. Con una puesta en escena algo austera pero suficiente para lo que piden sus temas, dieron un repaso a sus dos largos en estudio.


Keane

Sonaron, pues, sus clásicos previsibles, como Somewhere only we know o This is the last time, en los que Tom Chaplin puso todo el sentimiento que fue capaz de ofrecer pese a sus limitaciones vocales. También se escucharon piezas de su última entrega, como por ejemplo uno de sus mejores singles hasta la fecha: Is it any wonder?, donde se nota la mejora que Tim Rice-Oxley ha conseguido con los teclados emulando el sonido de las guitarras.

Así pues, nos queda un buen recuerdo de esta primera edición del festival de verano Summercase en la Ciudad Condal. Muy buenos grupos, mucha variedad y muy buen ambiente han sido las verdaderas razones para que, desde Altafidelidad, le demos una nota muy alta a dicho evento.

El único pero del festival, como ya hemos comentado, ha sido sin duda la confección de los horarios. Tener que elegir entre New Order y Happy Mondays (ambos grupos integrantes de la gran explosión musical de Manchester en los ochenta) fue todo un desacierto por parte de la organización. Aun así, el éxito de esta primera edición ha sido apabullante, con un total de 54.200 personas presentes en Madrid y Barcelona. Larga vida al Summercase.

Texto: Jose Luis Gallego y Sergi Serrano
Fotos: Sergi Serrano

Tori Amos

Colaboradores | 20 Julio 2006  

Cuando empezó su carrera: Empezó a cantar y a tocar el piano a los cuatro años y poco después ya estaba componiendo. Empieza a tocar en locales y se muda a Los Angeles donde grabará un disco de pop, Y kant Tori read, fracaso total que se ha convertido en una auténtica rareza. Tres años más tarde Tori ha sufrido una transformación musical absoluta y sus composiciones se basan en el piano y las líricas intimistas, cuyo mayor ejemplo quizá sea la espeluznante Me and a gun, tema a capella sobre una violación de la que fue víctima que da título a su primer EP. El tema se incluiría en su primer álbum, el muy aplaudido Little earthquakes, editado en 1992. Leer más

Summercase 2006 (Barcelona, 14-07-2006) Parte I

Sergi Serrano | 19 Julio 2006  

El festival del puente aéreo. Primera edición de esta nueva aventura de Sinnamon como comandante de un festival de verano. Y por partida doble además. Viernes y sábado en dos ciudades, Madrid (Boadilla del Monte) y Barcelona (Parc del Fòrum), donde se dieron cita un buen número de las mejores bandas alternativas del panorama internacional. Por supuesto, en Altafidelidad.org no quisimos ser menos y nos desplazamos al fantástico espacio habilitado en el Fòrum de Barcelona para dicho festival, lugar que ya empieza a ser un clásico en este tipo de eventos por su gran amplitud, evitando así las incómodas aglomeraciones en escenarios y desplazamientos de un lugar a otro.

Muchas han sido las críticas por cómo estaban diseñados los horarios. En muchos casos los cabezas de cartel coincidían, en su totalidad o en cierta medida, con algún otro artista relevante, lo que ocasionaba que mucha gente no terminara de ver un concierto entero para poder ir al siguiente escenario a ver lo que quedaba de otra actuación. Aun así, la excelente ubicación de los escenarios, así como la calidad del sonido en la mayor parte de los directos, han hecho de este festival una cita casi imprescindible para disfrutar de buena música en verano.

Viernes 14:

Shout Out Louds


Shout Out Louds

Los suecos Shout Out Louds empezaron con mucho retraso y fue por ese motivo por el que no pudimos disfrutar más que de unas cuantas canciones. La actuación se inició con la pegadiza A track and a train, a la que siguieron The comeback y Please please please, todas ellas del disco Howl Howl Gaff Gaff (Capitol, 2005). Una lástima no haber podido verlos más tiempo.

Adam Green

Después de su aventura con los Moldy Peaches, y con cuatro discos en solitario, el Sr. Green aterrizó en el Summercase para brindarnos una actuación más que correcta.


Adam Green

Su indie-folk (¿o debería decir pop-folk?) sonó directo y cercano, como en sus grabaciones de estudio. Concierto reposado y un tanto monótono si no se es conocedor de su discografía. Aun así sonaron la mar de bien temas como Down on the street, Emily o Friends of mine.

Belle & Sebastian


Stuart Murdoch (Belle & Sebastian)

Los escoceses, ya muy conocidos y respetados en la escena alternativa, nos brindaron a su paso por Barcelona, y una vez más, una actuación brillante. Su pop ensoñador de altos vuelos casó perfectamente con los asistentes al concierto que, entre fans y curiosos, disfrutamos de lo lindo.


Belle & Sebastian

Es difícil decidirse o juzgar cuáles fueron las mejores interpretaciones, sobre todo teniendo en cuenta el alto nivel que alcanzan sus directos, pero como ejemplo tenemos algunos de los temas de su último disco The life pursuit (Matador, 2006). Canciones como White collar boy, Song for sunshine o Funny little frog son buenos ejemplos de ese saber estar encima de un escenario. Pero también hubo tiempo de repasar algunos de sus temas más antiguos, como I’m a cuckoo, del Dear catastrophe waitress, o uno de sus discos más laureados y conocidos, que no es otro que If you’re feeling sinister. Fue Judy and the dream of horses la que cerró el show, con un Stuart Murdoch pletórico y en muy buena forma. Uno de los mejores conciertos, sin duda, de la noche del viernes.

Super Furry Animals


Super Furry Animals

Su estilo, entre la psicodelia pop y el rock más barroco, inundó los oídos de los que se personaron para verlos en el festival Summercase. Más apasionados que apasionantes, fueron desgranando de sus discos aquellas piezas que consideraron más apropiadas para la ocasión. Pero fue quizás su fantástico Rings around the world el que más protagonismo cobró encima del escenario. Temas como Rings around the world o Juxtaposed with u se llevaron la palma.

Sigur Rós


Sigur Rós

Sigur Rós salieron al escenario de la terminal S con un poco de retraso. Muchas eran las expectativas para verlos y la espera valió la pena. Con su último disco Takk (EMI, 2005) publicado a finales de 2005, los islandeses se centraron básicamente en tocar esos nuevos temas. Empezaron de la misma manera que lo están haciendo a lo largo de esta larga gira: un telón translúcido y un juego de luces impecable mostraban sus siluetas reflejadas, creando un efecto muy logrado. Si a eso le sumamos las notas de la introductoria Takk… y las de la grande Glósóli, nos encontramos con uno de los mejores inicios del festival. Poco después, ya con el telón fuera, sonó Sæglópur también con bastante intensidad.


Sigur Rós

Para bajar un poco el ritmo frenético que estaban imponiendo nos brindaron Hoppípolla, esa canción “popo” (por así decirlo) que tanto engancha. Y después Með Blóðnasir, con esa melodía de piano tan preciosa. Olsen Olsen fue el único testigo del sensacional álbum Ágætis byrjun (FatCat Records, 1999). Ya en la recta final del concierto nos regalaron otro tema antiguo, el casi olvidado Hafsól, de su primer disco Von (Smekkleysa, 1997); y Popplagið, del gran y criticado disco ( ) (PIAS, 2002) que cerró uno de los mejores conciertos del Summercase.

Daft Punk

Era hora de irse de marcha, a disfrutar de buena música electrónica en compañía de los amigos. Era hora de ver a Daft Punk, los franceses más gamberros de los noventa, que atacan de nuevo en esta década y en un festival veraniego de la talla del Summercase. Era uno de los conciertos más esperados del festival y nuestros amigos galos estuvieron a la altura de las circunstancias en todo momento.


Daft Punk

Hicieron saltar y bailar al público con clásicos de alto nivel como Arround the world o Da funk. Y aparte de soltar alguna perla más de su obra maestra Homework, también tuvieron tiempo para temas de discos menores que fueron un revulsivo sónico para los asistentes. Como muestra, la archiconocida y bailable One more time o las resultonas Faster, better, harder, stronger y Technologic. Una vez más, esperaremos impacientes una nueva entrega en forma de disco y, cómo no, un nuevo concierto.

Massive Attack

Con Robert “3D” Del Naja al frente de estos nuevos Massive Attack, los de Bristol ofrecieron una de las mejores actuaciones de este festival. Fue el Mezzanine, como telón de fondo, lo que marcó un concierto plagado de grandes momentos. Tocaron con fuerza y sensualidad temas como Angel, Risingson o el clásico absoluto Teardrop.


Robert “3D” Del Naja (Massive Attack)

Pero no quedó la cosa restringida únicamente al Mezzanine, más que nada porque el grupo tiene grandes temas en discos como Protection, del que sonó muy bien Karmacoma, del mismo modo que lo hicieron Future Prof. y Special cases del 100th window. Esperaremos, aun más impacientes si cabe, un nuevo disco que aplaque las ansias de los que disfrutamos con su música.

Texto: Jose Luis Gallego y Sergi Serrano
Fotos: Sergi Serrano

The Rubinoos – Twist, pop, sin

Colaboradores | 12 Julio 2006  

Nunca es tarde si la dicha es buena, dice el refrán. En este caso, el tiempo que ha pasado desde la publicación del último disco de The Rubinoos ha hecho que hablemos de ellos en una fecha de lo más apropiada para el pop luminoso de los norteamericanos. Y es que el verano es un buen momento para disfrutar de las perfectas armonías vocales de las que siempre han hecho gala Tommy Dunbar y John Rubin.

Twist, pop, sin (RockIndiana, 2005) es su tercer álbum en ocho años en el que el grupo, ahora trío con el bajista Al Chan, interpreta sus propias canciones, después de su disco de versiones de hace unos años Crimes against music (Houston Party Records, 2002). En él encontramos la esencia que les llevó a ser abanderados del bubblegum y la nueva ola norteamericana de los setenta: brillantes guitarras y melodías, voces y armonías precisas, y pasión e ilusión de juventud. El problema es que ya no son tan jóvenes y sus nuevas canciones resultan menos vitaminadas que las de antaño.

En el disco no hay singles como aquellos Rock and roll is dead de su debut The Rubinoos (Beserkley, 1977) o I wanna be your boyfriend de su Back to the drawing board (Beserkley, 1979), pero en líneas generales Twist, pop, sin tiene una factura impecable: desde la californiana She won’t let met, tema con el que comienza el álbum, hasta una divertida Altamont, con la que The Rubinoos lo cierran demostrando sus dotes vocales al prescindir de todo instrumento. Entremedias, emotivas canciones como Someday o Pain killer se alternan con el ritmo de otras como In the worst day, You started y Nobody said life was fair, o baladas más tradicionales como Another side of you o Gone gone gone. Todo un recital de buenas canciones que pueden gustar o no, pero garantizan la pervivencia del pop.

Lori Meyers (julio 2006)

Sergi Serrano | 9 Julio 2006  

Con tan sólo dos discos en el mercado, Lori Meyers ya se han promocionado a la primera división de la escena “independiente” nacional. Si con su debut Viaje de estudios (Houston Party Records, 2004) fueron comparados con Los Planetas, con su segundo trabajo, Hostal Pimodan (Houston Party Records, 2005), se han consolidado con un sonido mucho más personal. Cuando en la prensa se hablaba de ellos como la “esperanza” de la música española, entre otras cosas gracias a sus poderosos directos, se enfrentaron a su compañía por problemas con la edición de Hostal Pimodan. Al final, el grupo ficha por La Incubadora (una filial de Universal), donde han reeditado el disco tal y como ellos querían. Hablamos con Noni y Alejandro (cantante y guitarrista respectivamente) durante un ameno desayuno en un céntrico hotel madrileño.

¿Cuáles son los orígenes de Lori Meyers?

Noni: Empezamos en el 98 o por ahí. Somos todos de un pueblo de Granada, y con 14 o 15 años empezamos con el grupo. Nos tiramos mucho tiempo, como cuatro años, tocando por todos los escenarios de Granada y el resto de Andalucía. Y luego llegó nuestro primer contrato.

Alejandro: Grabamos cuatro o cinco maquetas hasta el 2003 más o menos. Las primeras en inglés, luego ya en castellano. Y la última fue la que escucharon casualmente en un bar la gente de Houston Party Records. Les gustamos y nos ofrecieron firmar un contrato, que se ha ido a tomar por culo hace unos meses escasos.

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Mono – You are there

Vicente Bueso | 2 Julio 2006  

Tamaki al bajo, Taka y Yoda a la guitarra y Yasunori a la batería son los cuatro integrantes de esta formación experimental japonesa de post rock, Mono, que surgió en 2000 y que un año más tarde realizaron su ópera prima, Under the pipal tree (Tzadik, 2001). Considerados como pioneros de un nuevo sonido de este siglo, junto con Explosions In The Sky o los rutilantes Sigur Rós, el grupo nos sumerge en un mar de sentimientos a partir de la propia música, donde las letras son obviadas y reemplazadas por líneas de guitarra eléctrica, a veces duras y otras veces sensibles.

You are there (Temporary Residence, 2006) es quizá su álbum más brillante, pues recoge todo lo que la banda ha ido sembrado evolutivamente y los acerca a su máximo esplendor. Los cortes rondan los diez minutos de duración, tiempo suficiente para desarrollar texturas sonoras que van in crescendo, generando poco a poco cada pieza, para terminar diluyéndose en algunos casos. Hay numerosos cambios melódicos, cosa que se agradece pues de otro modo podría incitar al aburrimiento. Yearning y The flames beyond the cold mountain, los temas más largos, son un claro ejemplo de todo esto. Aunque también nos dejan contraejemplos, como es el caso de la preciosa The remains of the day, una especie de nana corta con una soberbia base de piano, o instantes casi psicódelicos como Are you there?, conducida por una maravillosa línea progresiva y buenos arreglos de cuerda. El mejor momento de todo el disco llega al final con Moonlight, tema que demuestra muy a las claras la calidad y capacidad de Mono.

En cada una de sus obras intentan expresar algo distinto, y en este caso son la tristeza y la tragedia los estados emocionales con los que nos quieren acompañar. Es evidente que todo queda a expensas del oyente y del momento de la escucha. No obstante, recomendamos muy a las claras este álbum, entre otras razones porque resulta indispensable para seguir las nuevas tendencias de estos últimos años, aquéllas que marcarán el futuro más cercano.