Los discos de la semana

Entre las novedades discográficas que destacamos esta semana, el recorrido arranca con The Other Side de Seu Jorge (Amor in Sound / Black Service / Phonomotor), el proyecto más ambicioso de la carrera internacional del cantautor, actor e icono cultural carioca, dieciséis años en gestación: una celebración orquestal de la música de Brasil que navega entre el jazz, la bossa nova y el MPB, con arreglos de cuerdas de Miguel Atwood-Ferguson y colaboraciones de Marisa Monte, Maria Rita, Zap Mama y Beck. En una onda muy distinta pero igualmente elaborada, Active Child de Active Child (Masterworks/Sony) es el regreso del músico de Nueva Jersey Patrick Grossi tras cinco años de silencio, que combina su característico falsete y su arpa con sintetizadores y música clásica contemporánea de alma próxima al R&B. No olvidamos Shedding Velvet de Nymphlord (Lauren Records), el debut en largo de Tia Rabinovitz, compositora del norte de California que trabaja como científica de datos, un conjunto de gemas de indie folk y rock alternativo de espíritu noventero que exploran la identidad, el consumismo y el precio de hacerse mayor.
Desde San Francisco llega Let It Die Here de Linda Perry (Kill Rock Stars / 670 Records), el primer álbum en solitario de la exvocalista de 4 Non Blondes en más de veinticinco años: diecisiete cortes de rock confesional y cinematográfico nacidos durante el rodaje de su documental homónimo, en los que ajusta cuentas con el dolor heredado, el duelo y la redención. También merece atención Look For Your Mind! de The Lemon Twigs (Captured Tracks), el sexto álbum de los hermanos Brian y Michael D’Addario, que afilan su propuesta de power pop analógico con su banda de directo incorporada por primera vez al estudio, catorce canciones sobre el amor y la paranoia tecnológica grabadas en su estudio de Brooklyn. Además, Born To Kill de Social Distortion (Epitaph) es el octavo álbum del combo de Orange County liderado por Mike Ness, quince años después de su entrega anterior y tras su recuperación de un cáncer de amígdalas: once canciones de punk rock callejero y melodía incombustible coproducidas con Dave Sardy que suenan a una banda que nunca llegó a irse. Muy cerca en espíritu se sitúa Turpentine Rags de Clem Snide (Only One on the Mountain), el nuevo trabajo del compositor nacido en Israel y afincado en Nashville Eef Barzelay, que vuelve con su mezcla característica de indie rock de cámara, folk y country, el humor torcido y la melancólica lucidez que llevan tres décadas definiéndolo.
Destacamos especialmente The Afterparty de Lykke Li (Neon Gold), el que podría ser el último álbum de la cantautora sueca, nueve canciones en veinticuatro minutos que son su declaración más desaforada y bailable: orquesta de diecisiete cuerdas, bongos apocalípticos y electrónica de discoteca al servicio de la revancha, la vergüenza y la euforia del instante final antes del amanecer. No muy lejos de esa intimidad expansiva, The Doves Came Home de Shye (independiente) es el segundo álbum de la cantautora y productora singapurense, un viaje de catorce cortes por la memoria, la distancia y el regreso silencioso a una misma, construido sobre dream pop de los noventa, shoegaze y alt-rock en el que sus guitarras pasan de la ligereza a las paredes de distorsión. También merece un lugar propio Holding My Cold Hand, Even Though Yours Is Warm de Menzies (Flying Nun), el debut del grupo de Wellington: un álbum-concepto de alt-country que discurre como un viaje en ferry entre las islas de Aotearoa, con canciones ancladas en experiencias profundamente neozelandesas.
Dos de los grandes discos de la semana llegan desde el folk y el indie norteamericanos. Little Wide Open de Kevin Morby (Dead Oceans) es el octavo álbum del cantautor de Kansas City, tercero de una trilogía involuntaria sobre sus raíces en el Medio Oeste americano, producido por Aaron Dessner de The National con contribuciones de Justin Vernon, Lucinda Williams y Katie Gavin: el más íntimo y resuelto de su carrera. Y Train on the Island de Aldous Harding (4AD) es el quinto álbum de la cantautora neozelandesa, coproducido con John Parish en los estudios Rockfield de Gales, una obra de folk psicodélico e introspección críptica en la que su voz es el único hilo conductor entre el arpa, el pedal steel, la síntesis y la percusión orgánica.
También merece atención 2020 de Sabodi (independiente), el debut del rapero y cantante nacido en Bristol: ocho cortes de R&B y rap urbano del underground británico que navegan entre el amor, el autodescubrimiento y la turbulencia emocional de crecer en la ciudad, con guitarras retro, jazz y breakbeats que apuntan a una voz nueva en la escena UK. Además, Carry the Light de Peter Frampton (UMe) es el primer álbum de material original del guitarrista inglés en dieciséis años, coescrito y producido con su hijo Julian con colaboraciones de Sheryl Crow, Tom Morello, Graham Nash, H.E.R. y Benmont Tench. En el polo opuesto del espectro, REDSTAR WU & THE WORLDWIDE SCOURGE de Genesis Owusu (Ourness) es el tercer álbum del rapero australiano de origen ghanés criado en Canberra: un manifiesto político que funde neo soul, synth-punk, funk profundo y rock británico para trazar un retrato de la codicia, el extremismo y la plaga contemporánea del mundo.
No olvidamos MAID OF HONOUR de Drake (OVO Sound / Republic Records), el décimo álbum del rapero canadiense, publicado por sorpresa junto a otros dos discos simultáneos y el que más entusiasmo crítico cosechó del trío: catorce cortes de hip-house, dancehall, Jersey club y soul de discoteca con Central Cee, Popcaan y Sexyy Red. En una vena radicalmente distinta, Lottery de Shaggy (VP Records / Ranch Entertainment) es el decimocuarto álbum del artista jamaicano afincado en Nueva York, trece cortes de reggae, dancehall, pop y R&B producidos junto a Shane Hoosong con una nómina estelar que incluye a Sting, Beres Hammond, Akon, Robin Thicke, Jeremih y Anthony Hamilton. También merece un hueco Well Once There Was a King de Casual Technicians (Historic New Jersey Recordings), el nuevo álbum del proyecto de Reedsport, Oregón, un trabajo de indie rock lo-fi de espíritu espontáneo y costumbrista que ha captado la atención de los especialistas en la escena americana más underground.
Destacamos igualmente Of Earth & Wires de Dua Saleh (Ghostly International), el segundo álbum de la artista sudanesa-americana afincada en Los Ángeles, producido ejecutivamente por Billy Lemos, que deconstruye el indie, el R&B y la electrónica pop con fogonazos de folk sudanés, música UK y baile funk, con tres colaboraciones de Bon Iver y otras de Gaidaa y la poeta aja monet. Desde Suecia llega Give Up Together de I’m Kingfisher (Fading Trails Recordings / Kite Recordings), el sexto álbum del cantautor Thomas Jonsson, el más contundente de su carrera: americana apagada y reflexiva con guitarra eléctrica nítida, cuerdas cálidas y trompeta de jazz. También hay que hablar de Graceful de Touch Girl Apple Blossom (K Records / Perennial), el debut del cuarteto de Austin, diez gemas de indie pop jangly y slacker rock grabadas en cinta de una pulgada que reviven el espíritu del sello K y la tradición twee-punk de los noventa. No olvidamos Bodge Job de Dead Stilettos (Sour Grapes), el debut del quinteto de Manchester: un álbum afilado de garage post-punk de inspiración proto-Detroit que desprende adrenalina cruda en cada uno de sus surcos.
También merece atención Dirt de Jim E. Brown (Didsbury Parsonage), el nuevo álbum del poeta y artista nacido en Manchester en 2001 que se autodefine como alcohólico y porta varias condiciones degenerativas: quince cortes de synth-pop y spoken word confesional producidos por Burt Murder en los que Brown convierte sus desgracias cotidianas en hilarante y punzante materia prima, Además, Now You Exist de The Field (Studio Barnhus) es el retorno del productor sueco Axel Willner ocho años después, cinco piezas de post-rock electrónico que recuperan la arquitectura de bucles y transformaciones graduales de su debut seminal. También merece especial mención Longer Than Spring de For Breakfast (autoeditado), el debut en largo del colectivo de siete músicos del norte de Londres liderado por la cantante y tecladista Maya Harrison, que combina post-rock, folk, psych, jazz y dream pop en un trabajo de cuatro años de escritura colaborativa. Además Johnny Dynamite de Johnny Dynamite (Born Losers Records) es el álbum homónimo en solitario —sin The Bloodsuckers— del músico de Brooklyn John Morisi, coproducido y mezclado por Trey Frey de Korine: ocho cortes de new wave y post-punk sintetizado que evocan el INXS y The Cure con la atmósfera de Pet Shop Boys.
Además adelantos de Babehoven, Baby Rose, Bella Cloud, Deadbeat Beat, Eartheater, Father John Misty, Forest Circles, Fruit Bats, Gizmo, Grogg, horse, Hovvdy, Idle Country, Josh da Costa, JW Francis, Kurt Vile, Modest Mouse, Mutual Shock, No suits in Miami, Office Dog, Overmono, Pieta Brown, Psycheque, Sam Singer, Sandy´s, she´s green, Shearwater, Slippers, Spacey Jane, Surf Trash, The Faes, Walt disco, Widowspeak, Yard Act, entre otros. Sonido nacional con Aiko el grupo, Alcalá Norte, Algora / Alberto Jiménez, BALONCESTO, Bianca Castafiore, Cálmese Señora, CARLANGAS, Compro Oro, Drica, El Cuarto Vacío, El Último Vecino, El Parón, Emilia / Pardo y Bazán, For Your Information, Guille Galván, La Jetée, Las Nietas del Charli, Mateo Morral, Moictani, Morreo, Pablo y los Ciervos Dorados, Puzzles y Dragones, Renaldo & Clara, Rey don perro, Sandré, Silvia Pérez Cruz o Triángulo de Amor Bizarro.








