Los Ramones: 50 años del pistoletazo de salida

El disco de 29 minutos que cambió medio siglo de rock. Hoy se cumplen 50 años de su disco de debut homónimo.
Habría que señalar dos artífices para que cuatro muchachos de Queens (Nueva York) se convirtieran en un símbolo. Lisa Robinson, editora de Hit Parader, les había visto en el CBGB un año antes. Se maravillaba de las actuaciones de aquel grupo que rara vez duraban media hora, en las que podían tocar quince o más canciones: el rock de la calle enfrentado al rock de los estadios: «No makeup, no egos, no light shows, no nonsense». Robinson escribió sobre ellos y les puso en contacto con Danny Fields, que había sido manager de los Stooges. Además, el productor Craig Leon fue el intermediario con Sire Records, que era un sello especializado en rock progresivo.
El disco —de título homónimo— se grabó a comienzos de 1976. Su publicación encendió el movimiento punk-rock. La cuenta atrás de Dee Dee Ramone («One, Two, Three, Four») se convirtió en una marca registrada, un lema, sin olvidar el rasgueo de la guitarra de Johnny Ramone, el ritmo frenético de la batería de Tommy Ramone y la voz característica de Joey Ramone. Humor y horror condensados en piezas de garage rock de dos minutos. Era, además, el regreso del rock and roll. Hace apenas dos años Ramones alcanzó la cifra de 500.000 copias, cifra con la que la Recording Industry Association of America (RIAA) lo certifica oficialmente como disco de oro.
El cruce del Atlántico
Lanzado por Sire Records el 23 de abril de 1976, el álbum llevaba seis meses inspirando a la escena naciente cuando los Ramones cruzaron el Atlántico. Su debut en el Reino Unido fue muy esperado. El bajista de The Damned, Captain Sensible, lo recordaría años después: era un sonido fresco, salvaje, poderoso y además fácil de imitar. Podías coger un bajo o una guitarra y simplemente improvisar. El 4 de julio de 1976 —Día del Bicentenario de Estados Unidos— Joey, Johnny, Dee Dee y Tommy debutaron triunfalmente en el Roundhouse de Londres ante 2.000 fans, en un cartel que incluía también a The Flamin’ Groovies y The Stranglers. El concierto, de 14 canciones, fue recibido con entusiasmo y tuvo tres bises.
La noche siguiente, en Dingwall’s en Camden, el camerino se llenó de gente de The Clash, The Damned y los Sex Pistols. Paul Simonon le confesó a Johnny que su banda no era lo suficientemente buena. La respuesta de Johnny fue inmediata: «Vas a vernos esta noche. Nosotros tampoco sabemos tocar. Pero no te preocupes por eso, simplemente hazlo.» Aquella noche en que los Pistols y The Clash tocaban en Sheffield mientras los Ramones hacían lo propio en Londres prendió la mecha para la explosión que quebró por la mitad la década de los 70 en los dos polos hegemónicos del rock.
La música de los Ramones llegó oficialmente a España editada a través de Hispavox. En septiembre de 1980 desembarcaron para ofrecer tres conciertos: el primero dentro de la Festa del Treball organizada por el PSUC en Barcelona, y dos más a finales de ese mes en Madrid y San Sebastián. La visita causó impacto en los medios generalistas: el programa de TVE Musical Express emitió un reportaje sobre su concierto barcelonés, aparecieron en el programa Aplauso en riguroso playback, y Francisco Umbral les dedicó una columna en El País. Tras aquellos conciertos, Do You Remember Rock ‘n’ Roll Radio? fue uno de los pocos temas del grupo que logró colarse en las listas, y prácticamente solo en España, un fenómeno singular que decía mucho del fervor que la banda había despertado en el país en aquella primera visita.
Siendo una de las bandas más importantes de la historia del rock, su influencia se percibe en casi todas las formaciones de punk posteriores. Su sonido influyó en buena medida en la nueva ola del heavy metal británico: bandas como Motörhead, Judas Priest e Iron Maiden reconocen su deuda con ellos. La frescura y melodía del grupo los sitúa también como una influencia capital para el pop punk, con bandas como Green Day a la cabeza. Ya en el siglo XXI, bandas como IDLES o Viagra Boys fusionan el punk con críticas políticas actuales, manteniendo vivo ese espíritu. Su impacto se observa también en manifestaciones culturales urbanas, el diseño gráfico y la moda alternativa, donde la autenticidad y la ruptura siguen siendo valores centrales. Cincuenta años después de aquel primer disco grabado en pocos días y con un presupuesto mínimo, el «1, 2, 3, 4» de Dee Dee sigue sonando como el pistoletazo de salida de algo que todavía no ha terminado.





