[Reseña] Smirk – Speculative Fiction
Todo el mundo asume que un punk con hipoteca deja de ser interesante. Nick Vicario, con Smirk, viene a desmentirlo. En este tercer largo bajo ese nombre, alcanzar una vida tranquila —barrio residencial, mujer, hijo recién nacido— no le ha limado el filo atormentado: se lo ha afinado. Donde otros habrían sonado más domesticados, Vicario suena más preciso a la hora de diseccionar los años de excesos en Los Ángeles, precisamente porque ahora los mira desde la distancia y no desde dentro del incendio.
Ese cambio de tempo no ha traído consigo un cambio de banda sonora: sigue siendo pop-punk de guitarras, solo que ahora deja respirar la melodía en vez de atropellarla, y esa pausa es la que permite que el tormento se afile en vez de diluirse. Crime Pays, Dog Years y Going Off to Die funcionan como el eje emocional del disco. Shit Song e I Shall Be Released tiran de un eco Ramones filtrado por el punk australiano de finales de los setenta; Ritual Torture se ensucia más, con una grabación deliberadamente cercana al lo-fi de las cintas originales de Smirk; y Abide mira hacia la generación actual del género, con esas guitarras angulosas que últimamente firman Fontaines D.C. Es difícil sonar fresco dentro de ese terreno sin sonar impostado, y Vicario lo consigue apenas reconociendo el paisaje común.
Lo que sostiene el conjunto pese a esa variedad de registros es la letra, que no narra la resaca sino que le pone nombre a la incomodidad que viene después: el aislamiento, el hastío de la vida nueva, la sospecha de que uno arrastra la vieja versión de sí mismo allá donde se mude. Con Speculative Fiction, Smirk demuestra que la estabilidad no mata el desasosiego: en sus mejores manos, lo perfecciona.