conciertos

[Crónica] Visor Fest (Valencia, 25-26/09/27)

Durante dos días, La Marina Norte de València funcionó como una máquina del tiempo con un único escenario y sin opción de elegir destino: el Visor Fest propuso un recorrido que arrancaba en el Londres de 1976, con The Damned celebrando medio siglo desde el primer single de punk británico, atravesaba los ochenta del garage australiano de Hoodoo Gurus y el rock insobornable de New Model Army, y desembocaba en unos noventa que ocuparon buena parte del cartel, del shoegaze de RIDE al pop sueco de The Wannadies, pasando por la elegancia de Gene y dos aniversarios que coincidieron en el calendario: los treinta años de Moseley Shoals de Ocean Colour Scene y de Everything Must Go de Manic Street Preachers, publicados el mismo verano de 1996. El riesgo de este tipo de viajes es quedarse atrapado en la época de destino, pero la mayoría de estas bandas sigue publicando discos, y buena parte del interés del festival estuvo en comprobar cómo conviven hoy aquellas canciones con quienes las escribieron y con un público que, en muchos casos, las escucha desde hace décadas.

Primera jornada

The Damned @Luis Pérez Contreras/Visor Fest

Hay algo de declaración de principios en un festival que programa a cuatro bandas en un único escenario y sin solapes, como si alguien hubiera decidido que el público de cierta edad ya no está para correr entre carpas (y tiene razón), y las más de 10.000 personas que pasaron en dos días por el recinto parecen darle la razón. El viernes abrieron los australianos Hoodoo Gurus, a pleno sol y, con una ironía que no sabemos si fue deliberada, con A Place in the Sun. Entre las numerosas camisetas de la banda había también quien los veía por primera vez, y no faltó quien salió asegurando haberlos descubierto. Dave Faulkner y los suyos se apoyaron en Stoneage Romeos (Tojo, Leilani, I Want You Back) hasta llegar a Out That Door, de Blow Your Cool!, una de las mejores canciones de rock de guitarras de cualquier época, tras la cual celebraron que el sol castigador por fin se hubiera retirado; cerraron con Like Wow – Wipeout. Después, New Model Army demostró por qué su credibilidad sigue intacta ante un público valenciano con el que mantienen una relación de décadas: Justin Sullivan, que canta cada verso como un alegato, llevó el concierto de White Light a himnos como 51st State, Vagabonds o The Hunt, y se despidió con Wonderful Way to Go, un título que, a las puertas de The Damned, no dejaba de tener su gracia.

The Damned llegaban con un aniversario marcado por la muerte el año pasado de Brian James, guitarrista fundador. Dave Vanian, impecable en su papel de vampiro de sala de fiestas, y Captain Sensible abrieron con Street of Dreams, de Phantasmagoria, y durante buena parte de la noche mandó su etapa gótica y psicodélica: Shadow of Love, Dr. Jekyll and Mr. Hyde, la versión de White Rabbit de Jefferson Airplane. Una de las más celebradas fue Eloise, el éxito sesentero de Barry Ryan que en 1986 les dio su mayor éxito en listas británicas, paradoja que dice mucho de una banda que inauguró el punk y tocó techo comercial con el melodrama de un crooner. El final regresó a Damned Damned Damned con Neat Neat Neat y New Rose, ambas firmadas por James, cuya fotografía presidió el escenario en una dedicatoria sobria, antes del inevitable Smash It Up.

Cerraron la jornada Ocean Colour Scene, que celebraban el aniversario de Moseley Shoals, aunque no con el disco completo, sino con siete de sus canciones repartidas entre material de Marchin’ Already como Better Day, Travellers Tune o Hundred Mile High City. El momento más singular fue el de Simon Fowler solo con la acústica, enlazando Robin Hood con Live Forever, guiño a Oasis, con quienes compartieron Knebworth el verano de Moseley Shoals. The Riverboat Song y The Day We Caught the Train pusieron el broche a una primera jornada que repasó tres décadas de guitarras británicas y australianas sin necesidad de apelar a la nostalgia, o al menos sin que esta fuera su único argumento.

Segunda jornada

Gene @Luis Pérez Contreras/Visor Fest

El sábado arrancó con una deuda saldada: The Wannadies no pisaban un escenario español desde su paso por el FIB en los noventa- aunque ellos mencionaban que era su primera vez- algo difícil de explicar para una banda cuya You and Me Song ha sonado en este país más que muchas canciones nacionales. Los suecos no se limitaron a administrar ese himno, que llegó como se esperaba, y reivindicaron también It’s You (It’s You It’s You It’s You) y Someone Somewhere, presentada desde el escenario como la mejor canción que han compuesto, una afirmación que el público, sorprendentemente, no discutió. Después, Gene,  su única fecha exclusiva en España en su esperado regreso a los escenarios tras más de dos décadas de separación, firmó una de las mejores actuaciones del festival. Martin Rossiter conserva una de las voces más elegantes del pop británico de los noventa, pero buena parte del mérito fue de Steve Mason, cuya guitarra, precisa y sin alardes innecesarios, recordó que el sonido de la banda nunca dependió solo de su cantante. El repertorio, que abrió con Be My Light, Be My Guide, tuvo guiños para los más fieles, como As Good As It Gets, que no tocaban desde 2004, o Voice of the Father, ausente desde 1999, momentos realmente memorables como Where are they now? o Yours for the Taking – una de las mejores del último, Libertine de 2001-y un tramo final de Olympian con Haunted by You y el tema titular antes de cerrar con For the Dead, su primer single, como quien vuelve al punto de partida.

Ride @Luis Pérez Contreras/Visor Fest

RIDE ya habían pasado por el Visor Fest en 2018, en una edición en la que también estuvimos, de modo que el listón estaba donde ellos mismos lo habían dejado, y lo superaron. Conviene recordar un dato que suele pasar desapercibido: desde su reunión en 2014, la banda de Oxford lleva ya más tiempo en activo que en su primera etapa, aquellos ocho años entre 1988 y su separación en 1996, así que hace tiempo que dejaron de ser un grupo de regreso para convertirse, simplemente, en un grupo. Abrieron con Monaco, de su reciente Interplay, pero enseguida Like a Daydream dejó claro que la noche iba a mirar también hacia sus primeros años, con un bloque de Nowhere (Dreams Burn Down, In a Different Place, Seagull) que sonó con una contundencia que el disco, por su propia naturaleza, apenas insinuaba. Andy Bell y Mark Gardener siguen entendiendo las guitarras como una masa de sonido más que como instrumentos solistas, y Loz Colbert, desde la batería, sostuvo esa masa con un pulso que convirtió el recinto en algo muy parecido a un túnel de viento. Entre Twisterella, Lannoy Point y OX4 hubo tiempo para comprobar que su etapa posterior a la reunión no desentona, pero el tramo final fue una sucesión de golpes: Vapour Trail, Leave Them All Behind en toda su extensión y, como cierre, Chelsea Girl, la canción con la que empezaba su primer EP, en un gesto de vuelta al origen parecido al de Gene unas horas antes. Muchos de los que los habían visto en otras ocasiones salían convencidos de haber asistido a uno de sus mejores conciertos.

Manic Street Preachers @Luis Pérez Contreras/Visor Fest

El cierre correspondió a Manic Street Preachers, que abrieron con Motorcycle Emptiness y dejaron claro desde el principio que no venían a hacer concesiones a la brevedad. James Dean Bradfield, Nicky Wire y Sean Moore combinaron su reciente Critical Thinking, con Decline & Fall e Hiding in Plain Sight, con un repertorio que pasó por casi todas sus etapas, y dedicaron especial atención a Everything Must Go, con el tema titular, No Surface All Feeling y A Design for Life, cuyo primer verso, «Libraries Gave Us Power», apareció en la pantalla como consigna. Hubo espacio para las versiones, de Union City Blue de Blondie a un fragmento de Bring on the Dancing Horses de Echo & the Bunnymen, y para un momento acústico con Suicide Is Painless y The Everlasting. Die in the Summertime, único rescate de The Holy Bible, recordó la sombra de Richey Edwards, que volvió a asomar en la pantalla con un «You Love Us, Richey» antes de que el tramo final, con You Love Us e If You Tolerate This Your Children Will Be Next, cerrara un festival que, en dos días, demostró que las bandas veteranas pueden seguir defendiendo su repertorio sin convertirse en su propio tributo.

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