conciertos

[Crónica] Cyndi Lauper (Lisboa, 27/06/26)

Hay despedidas que se anuncian y despedidas que se sienten. La de Cyndi Lauper pertenece a las dos categorías a la vez. La artista de Brooklyn lleva meses recorriendo escenarios en lo que ha confirmado como su gira de retirada —la Girls Just Wanna Have Fun Farewell Tour— y el Palco Mundo de Rock in Rio Lisboa fue su única parada en la Península Ibérica, la primera en más de quince años, y presumiblemente la última.

Subió al escenario con 73 años, con la cresta color menta, el pintalabios rojo y la actitud intacta, y desde el principio quedó claro que esto no iba a ser un ejercicio de museo. Arrancó con She Bop, intentó decir algo en portugués —las clases de Duo Lingo, confesó con humor, no habían dado para mucho más que el «oi, tudo bem» inicial— y sacó una camiseta de Ronaldo antes de tocar la segunda canción. El setlist combinó bien lo conocido con lo menos obvio: The Goonies ‘R’ Good Enough rescatada de la banda sonora de una película infantil hoy tan reivindicada, su excelente versión del When You Were Mine de Prince que incluyó en su debut, con una coreografía robótica que arrancó aplausos, I Drove All Night como primera demostración de que la voz sigue teniendo una juventud difícil de justificar, Into the Nightlife —creada con una escudería de superproductores suecos que en algunos momentos hacía pensar en Robyn— como recordatorio de que Lauper fue también una figura del pop de club que la historia tiende a simplificar. La banda que la acompañaba merecía atención por sí sola: mayoría de mujeres, de los sintetizadores a la batería, con los solos de guitarra de Alex Nolan cortando el aire, y la baterista argentina Giulliana Merello tocando con seis meses de embarazo y arrancando aplausos del público.

El peso emocional del concierto lo construyeron, como era previsible, Time After Time y True Colors. En la primera, pidió al público que encendiera las luces de los móviles y el Parque do Tejo se transformó en lo que ella misma describió como «una comunidad de luz», con la luna llena al fondo y la advertencia de que no hay que olvidarla por muy oscuro que se ponga el mundo. En True Colors —himno de la comunidad LGTB+ desde su lanzamiento en agosto hace exactamente cuarenta años— las imágenes de la bandera arcoíris llenaron el escenario. El remate fue Girls Just Want to Have Fun, coreada de principio a fin por varias generaciones que bailaban juntas, mientras Lauper aprovechaba el «fun» para hablar de fundamental rights y recordar que esos derechos hay que seguir ganándoselos. Al despedirse, ella y toda la banda llevaban chaquetas de Yayoi Kusama, la artista japonesa nonagenaria cuya longevidad Lauper había elogiado desde el escenario. Una despedida, sí, pero sin ninguna resignación.

Botón volver arriba