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Michael: primeras impresiones

Se estrena Michael, el biopic que intenta humanizar al Rey del Pop sin incomodar a nadie.

La idea detrás de la película era contar la historia de la vida de Michael Jackson más allá de su música, trazando su trayectoria desde sus inicios como líder de los Jackson 5 hasta convertirse en el artista solista cuya ambición creativa lo impulsó a ser el mayor showman del mundo. El productor Graham King —el hombre detrás de Bohemian Rhapsody— fue el motor del proyecto desde el principio. El director Antoine Fuqua explicó su motivación de forma sencilla: «Michael fue una parte importante de mi vida mientras crecía, una gran influencia en mi carrera, un artista increíble, pero era un ser humano, y eso es lo que exploramos.» El guion fue escrito por John Logan, cuyos créditos incluyen Gladiator, The Aviator, Skyfall y Spectre.

El rodaje estaba previsto inicialmente para mediados de 2023, durante 80 días en Santa Bárbara, California, pero se retrasó por la huelga de SAG-AFTRA de ese año. Finalmente comenzó el 22 de enero de 2024 y concluyó el 30 de mayo del mismo año, con Dion Beebe como director de fotografía. Rodajes adicionales tuvieron lugar en junio de 2025, y los efectos visuales corrieron a cargo de varios estudios de primer nivel, entre ellos Industrial Light & Magic.

La película estuvo rodeada de turbulencias casi desde el primer día. El guion contemplaba inicialmente incluir contenido relativo a las acusaciones de abuso sexual infantil contra Jackson, con King afirmando que quería «humanizar pero no edulcorar y presentar la historia más convincente e imparcial posible.» Se llegó a plantear que el filme arrancara en 1993, mostrando a Jackson mirando su reflejo con tristeza mientras la policía llegaba a Neverland. Sin embargo, esas escenas fueron presuntamente eliminadas del guion definitivo, al parecer porque el acuerdo extrajudicial de Jordan Chandler con Jackson contenía una cláusula que impedía cualquier representación cinematográfica de él. Esto desencadenó costosos rodajes adicionales y un presupuesto disparado, que supuestamente llegó a los 200 millones de dólares. Para añadir tensión familiar al asunto, Paris Jackson, hija de Michael, declaró que no tuvo ninguna participación en el proyecto y describió un primer guion como «edulcorado», señalando que los biopics de Hollywood suelen moldear las narrativas y pueden contener inexactitudes.

La apuesta más arriesgada del casting fue confiar el papel protagonista al sobrino real de Michael, Jaafar Jackson. Katherine Jackson, madre de Michael y abuela de Jaafar, avaló la elección afirmando que él «encarna» a su hijo. El propio Jaafar dijo sentirse «humilde y honrado» tras un proceso de selección de dos años. Colman Domingo, que interpreta al temible patriarca Joe Jackson bajo un elaborado maquillaje de prótesis, dejó a su compañero genuinamente impresionado. Jaafar describió la experiencia de ver a Domingo transformarse en el set como algo surrealista: «Fue muy cercano a casa, pero me quedé completamente absorto ante esa presencia, esa esencia que emanaba sin siquiera pretenderlo.» La admiración fue mutua: Domingo declaró que «Jaafar no solo se movía como Michael se movía, sino que captó el porqué de cada movimiento, lo que cada gesto significaba para Michael. Es una alquimia entre actor y persona real que raramente he presenciado.» Un logro memorable de la producción fue que el director Fuqua recreó el videoclip de «Thriller» en su localización original, bajo luna llena.

La película se estrenó en Berlín el 10 de abril de 2026 y luego en Los Ángeles. La reacción de la crítica ha sido sinceramente dividida. Variety señaló que la película «conduce la electricidad de Michael Jackson» y aventuró que el público probablemente abrazará su historia «de manera contundente.» The Hollywood Reporter apuntó que los realizadores no «rompen exactamente el molde», pero sí «tocan una vena de melancolía que subyace al éxito estratosférico, y que resulta sorprendentemente conmovedora.» Las reacciones en redes sociales tras el estreno en Los Ángeles fueron más encontradas: el crítico Daniel Howat calificó la actuación de Jaafar de «tremenda» y «fuera de escala», pero consideró que el resto de la película era «tan genérica como se puede llegar a ser», sin «humanidad real detrás» de los números musicales. Edward Douglas la encontró «aburrida y monótona» y apta solo «para los fans acérrimos.» Otros fueron mucho más entusiastas, llegando a calificarla de «uno de los biopics más entretenidos de los últimos tiempos», con Jaafar como «una revelación absolutamente increíble.»

Las reacciones a Michael la encajan perfectamente en un patrón que ha llegado a definir el género del biopic musical. Desde que Bohemian Rhapsody recaudó 900 millones de dólares en 2018 pese a las críticas tibias, Hollywood ha perseguido esa fórmula sin descanso —Rocketman, Elvis, Whitney Houston: I Wanna Dance with Somebody, Back to Black— con rendimientos creativos cada vez más pobres. La plantilla está muy trillada: una actuación protagonista carismática, éxitos musicales desplegados como atajo emocional, un padre villano o una figura controladora de la industria, y una cuidadosa evasión de todo aquello que pueda molestar a la familia o a los seguidores. La advertencia de Paris Jackson sobre lo «edulcorado» apunta a una tensión que el género lleva años sin resolver: cuando el legado de un artista está en manos de quienes lo quieren, la película resultante tiende a ser un abrazo más que un retrato. Pero quizás eso no sea necesariamente un defecto. A veces el cine no necesita ser un juicio; le basta con ser una celebración.

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