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Los Planetas – Una ópera egipcia

una-opera-egipcia-los-planetas-portadaLos Planetas vuelven a la palestra de la música independiente de nuestro país gracias a Una ópera egipcia (Sony/BMG, 2010), esperada continuación de La leyenda del espacio (Sony/BMG, 2007), un disco tan estimulante en la carrera de los granadinos como lo fueron en su día el inicial Super 8 (RCA/BMG, 1994) y Una semana en el motor de un autobús (RCA/BMG, 1998). En su octavo trabajo, J y los suyos, como era de esperar, continúan el enriquecedor camino abierto con su anterior álbum. Un sendero en donde el flamenco parece haberse colado de forma definitiva en el ya clásico sonido de la banda, especialmente en unos textos atrapados –y en algunos casos, adaptados para la ocasión- del vastísimo catálogo disponible.

En una hipotética cara A distinguiríamos los temas más urgentes y convencionales, ya sea en forma de instrumental (La llave de oro) o bien en momentos típicamente representativos del grupo como pueden ser Una corona de estrellas, Siete faroles o Señora de las alturas. Ana Fernández Villaverde (La Bien Querida) pone voz al enfrentamiento dialéctico de No sé cómo te atreves –que termina cuajando- y La veleta, pieza con acento electrónico que no consigue despegar pese a las reiterativas escuchas. El camino de descenso hacia la segunda parte se inicia con Romance de Juan de Osuna, ya incluida en el EP Cuatro palos (RCA/BMG, 2009). Es el tramo más oscuro, lisérgico e interesante de Una ópera egipcia, en donde volvemos a encontrar a Los Planetas más experimentales y densos, aliados una vez más a un imponente Enrique Morente y reforzados por el bajo de Antonio Arias (Lagartija Nick), ambos presentes en La pastora divina. El epílogo lleva por nombre Los poetas, un texto inspirado en el Corán que nada entre sintetizadores, distorsión y una extensión que remite a gestas épicas del pasado con Spacemen 3 como claros referentes.

Una ópera egipcia no cuenta con el factor sorpresa de su antecesor. Además, el lado más liviano del repertorio está por debajo de lo ofrecido en La leyenda del espacio. Sin embargo, el conjunto se ve acrecentado por una notable sección final, sobresaliente a ratos, que deja abierta, una vez más, una nueva y excitante travesía que recorrer. Y tras casi veinte años metidos en esto, eso es algo, creemos, realmente meritorio y admirable.

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