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La película de la semana: Resurrection


Se estrena Resurrection, el ambicioso y deslumbrante homenaje al cine del director chino Bi Gan que conquistó Cannes y divide a la crítica.

Resurrection (狂野时代, «Tiempos salvajes») es su tercer largometraje, con fotografía de Dong Jingsong. La historia, ambientada en un futuro donde la humanidad ha renunciado al sueño a cambio de la inmortalidad, no está basada en ninguna obra previa, aunque está empapada de referencias cinematográficas: desde el accesorio lunar de Méliès y L’Arroseur arrosé de los Lumière hasta un homenaje a la secuencia del laberinto de espejos de La dama de Shanghai (1947), con toques de Lynch, Tarkovski y Apichatpong Weerasethakul a lo largo de toda la película. El concepto del «monstruo cinematográfico» fue inspirado directamente por el expresionismo alemán, con ecos de El gabinete del Doctor Caligari (1920) y Nosferatu (1922). La producción se extendió a lo largo de tres ciclos de rodaje durante más de un año, filmada principalmente en Chongqing, ciudad conocida por su densa niebla que condicionó completamente el plano secuencia final: el equipo tuvo que hacer una sola toma por noche durante la última semana, dependiendo enteramente del tiempo atmosférico.

En cuanto a las influencias del director, Bi Gan ha citado en diversas entrevistas un abanico amplísimo: el cine silente y el expresionismo alemán para el primer capítulo, el noir wellesiano de los años cuarenta, el melodrama clásico, el cine bélico y el romance vampírico de cambio de milenio. Los decorados evocan en ocasiones a Murnau en Sunrise (1927), el árbol en llamas y el teatro catedral recuerdan a El sacrificio (1986) y Nostalgia (1983) de Tarkovski, y hay guiños también a sus dos películas anteriores Kaili Blues (2015) y Long Day’s Journey Into Night (2018), en las que ya perfeccionó la técnica del plano secuencia. También reconoce como influencias a Buster Keaton y a Hou Hsiao-hsien, director con quien Shu Qi ha trabajado largamente.

El reparto principal es Jackson Yee, Shu Qi, Mark Chao, Li Gengxi y Huang Jue y la fotografía deslumbrante de Dong Jingsong. Las anécdotas del rodaje son reveladoras: cuando Bi Gan le comunicó a Shu Qi que tendría que actuar en una película muda, ella respondió que no sabía qué hacer, aunque al final demostró que habría sido una gran estrella del cine silente. Con Jackson Yee, el acercamiento fue distinto: la primera vez que se conocieron, Bi Gan notó que era tan introvertido como él mismo, y tuvo la intuición de que una persona introvertida rendiría muy bien en un papel que recorre un siglo entero. Con Shu Qi, en cambio, la dirección era más intuitiva — bastaba con decirle «esta escena es como bailar» para que lo entendiera sin necesidad de mayores explicaciones. Sobre el presupuesto, Bi Gan confesó sin rodeos que el coste de producción fue un tercio más elevado que el de Long Day’s Journey Into Night, y que aun así se sobrepasó en otro 20 o 30 por ciento adicional.

Para la banda sonora, Bi Gan recurrió al músico francés Anthony Gonzalez, alma del proyecto electrónico M83, conocido mundialmente por canciones como Midnight City y por sus trabajos cinematográficos anteriores como la banda sonora de Oblivion. Bi Gan le envió una sinopsis antes incluso de terminar el guion, y Gonzalez respondió enviándole gran cantidad de música; a partir de ahí crearon juntos, ajustando y colaborando a lo largo de todo el rodaje. La colaboración fue tan estrecha que durante el montaje final, parte de la música todavía no estaba terminada — Gonzalez seguía ajustando el cierre, insistiendo en que los cambios marcarían una diferencia real. Cuando Bi Gan escuchó por fin el material definitivo, rompió a llorar.

Resurrection fue un éxito rotundo tanto en China como en el extranjero. En su primer fin de semana en China recaudó 116,8 millones de yuanes (unos 16,5 millones de dólares), encabezando la taquilla. Internacionalmente, se estrenó en la Competición Oficial del Festival de Cannes 2025, donde ganó el Premio Especial del Jurado. El director reflexionó sobre la exigencia que supone para el espectador, preguntándose cuántas veces somos capaces de leer y comprender plenamente una gran película en el momento mismo de verla, y lamentando la ansiedad actual ante las obras que no revelan sus secretos de inmediato.

Las críticas de Resurrection son abrumadoramente positivas. The New Yorker la califica de «magnífico intoxicante de película» y «laberinto del amor» al cine; The Los Angeles Times destaca que Bi Gan concibe la película como «un saludo a la historia del cine» sin perder de vista a las personas; Variety la describe como «una lección deslumbrante en el arte perdido de dejarse llevar»; y The New York Times la define como «extraña, cautivadora, tierna, sorprendente y misteriosa.» Entre los franceses, Paris Match la califica de «sublime homenaje al séptimo arte», sin embargo, Le Figaro rompe con dureza el consenso, calificándola de «bello embuste» y un «pomposo laberinto vano»que el jurado de Cannes, presidido por Juliette Binoche, no podía dejar escapar.

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