El trailer de Lo que no se ve (invisible) puede llevar hacernos pensar equivocadamente que es un thriller, pero ni mucho menos es así. La película (un remake de la sueca Den osynlige) es un drama fantástico en toda regla, dirigido por el aún novel David S. Goyer -hasta ahora sólo se había encargado de Blade: Trinity- y con un reparto encabezado por una estrella en ciernes llamada Justin Chatwin, que ha pasado de aparecer en numerosas series de televisión (Perdidos y Smallville entre ellas) a tener proyectados largometrajes con Susan Sarandon y Jack Black. En este caso estamos ante la historia de Nicholas, un joven de diecisiete años bastante normal que, por culpa de un extraño entramado difícil de relatar sin hacer uso de spoilers, consigue volverse totalmente invisible de modo que nadie puede notar su presencia independientemente de lo que haga.
Es complicado realizar una crítica porque estamos ante un trabajo muy particular. Inicialmente parte como una propuesta de lo más recurrente en todos los sentidos, pero a partir de la media hora cambia radicalmente su estructura, obligando al espectador a ser comprensivo sin usar el prisma de lo cientifico y lo tangible. Cada cuarto de hora que pasa todo lo que sucede resulta más y más increíble, y no creo que eso sea para bien, ya que evidencia unas lagunas brutales en cuanto al guión se refiere. Por lo menos en la media hora final existen dos puntos fuera de toda lógica que dejan al espectador bastante anonadado. Ya dependerá de cada uno que pueda ser algo “pasable” o simplemente “ridículo”.
Por mi parte me ha parecido que el film tenía su interés, pero se han excedido bastante con las situaciones que plantean. Estoy convencido de que infinidad de gente saldrá con mala cara del cine por pensar que han visto un drama vacío de contenido y con menos carácter reflexivo que una típica película de acción. Aun así, si os la queréis jugar con un producto no demasiado virtuoso de estilo un tanto "teen dramático", aqui teneis la oportunidad.