jueves , 19 de octubre de 2017
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The Unfinished Sympathy – Rock for food

A raíz de los numerosos laudes en memoria del recientemente fallecido John Peel, mucha gente ha empezado a tomar conciencia de quién era realmente y de lo que ha significado para el desarrollo de la música contemporánea. Qué mejor tarjeta de presentación para The Unfinished Sympathy que poder alardear de que ellos fueron los primeros -y únicos- españoles en grabar una sesión para su programa de la BBC, repitiendo más adelante la inolvidable experiencia. Esto no implica que el grupo catalán sea palmariamente el mejor alumbrado en nuestro país, pero es una claro indicativo de la calidad de su propuesta, un rock sin fisuras y que va directo al estómago.

Para este nuevo trabajo han dispuesto de más tiempo a la hora de grabar en estudio, y realmente eso se deja notar. Todo suena en su sitio, muy cuidado, con unas vigorosas bases rítmicas que señalan el camino a seguir. Así Rainfrogs, con esa guitarra afilada dirigiendo la pauta de la melodía, inicia un álbum en el que casi cada tema podría ser un single de presentación -es más, ninguna pieza llega a los cuatro minutos de duración-. Con algunos acercamientos al pop o a los medios tempos (The loveless curse y Topograph report respectivamente), o incluso algún coqueteo con la electrónica, en la que se apoya la parte inicial de Safe and sound, dibujan un disco con más aristas de las que se podría esperar en un principio, reflejando un interés por desarrollar un repertorio musical lo más amplio posible.

Pero no cabe duda que cuando dejan fluir la intensidad es cuando más cómodos se encuentran. Buena muestra de ello son la muy notable This living kills y su riff de guitarra, No father should bury his son y su línea de bajo, o la canción que da título al disco, Rock for food. Sin olvidar el epílogo del mismo, Windmills not giants, o The ocean’s overflowed, con una interesante introducción de gemidos y silencios que desencadenan en una espectacular explosión final.

Incluso encuentran espacio para hablar de situaciones tan peliagudas como el 11-M, ofreciendo en Elevenem su visión sobre la hipocresía de la compasión humana. Pero definitivamente la pieza más lograda de esta excelente colección de canciones es You’ve got a long run, uno de los mejores cortes del año. Apenas 140 segundos donde desatar todo su discurso: bajos y baterías poderosas, certeros punteos, estribillos pegajosos y para acabar un fantástico juego vocal de los que en vivo tumban al público. Y es que Rock for food, tercer LP de la banda, es un bloque compacto destinado a pulimentar y mejorar los engranajes del ya de por sí demoledor directo de The Unfinished Sympathy.

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