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The Posies + Backyard Babies (Zaragoza, 3-10-08)

Qué mejor manera de empezar las fiestas del Pilar (un tanto pobre este año en cuanto a nombres de carácter internacional) con un concierto del calibre de dos grupos foráneos como Backyard Babies y The Posies. Pese a que la disparidad estilística entre ambos pueda ser importante, tampoco hay que obviar la energía desbordante que impregnan la mayor parte de los trabajos discográficos de ambos conjuntos.

Con una entrada que casi llegaba a los ¾ de aforo, la sala Oasis se descubría ante los suecos Backyard Babies y su sucia manera de entender el rock´n´roll: cuero, culto al riff, sudor y energía a raudales. La maquinaria sueca, heredera a partes iguales de los Ramones y Guns N’Roses, nos deleitó con los temas de su recién editado último disco, Backyard Babies (Billio Dolar Babies/Spinefarm, 2008), como Fuck off and die o Idiots, sin olvidarse de clásicos fabricados durante sus ya diez años de carrera.

Ante el carácter aguerrido de los suecos, The Posies nos trajeron quince años después el laureado Frosting on the beater (Geffen Records, 1993) con la misma energía, pero transformada: del hard-rock al power-pop. Diferente manera de manifestar la fuerza que puede desprender la música popular. El repertorio, lógicamente, fue el álbum al completo, respetando el orden de los temas y añadiendo viejos y posteriores éxitos de la banda. No hay nada mejor para empezar un concierto como Dream all day, una de las canciones con más fuerza no ya del disco, sino de la banda, transformando el estribillo en una delicia pop vigorosamente llevada con los riffs guitarreros de John Auer y Ken Stringfellow. Le siguió una acelerada Solar sister, con esos deliciosos coros por parte de los dos protagonistas, John y Ken, los cuales hicieron emocionar al público asistente. Cabe destacar el parecido vocal en algunos temas de Ken con John Lennon, como en la beatleniana Flavor of the month, dejando claro que pese a ser uno de sus álbumes más fieros, la melodía siempre será el punto fuerte del grupo.

Los momentos más reposados del concierto fueron muy destacables, con un John Auer susurrando en Burn & shine o la fantástica Lights out, las cuales evocaban ese ambiente místico de los Fleetwood mac de Gold dust woman; y es que con Posies no todo es energía pop con las guitarras de Elvis Costello, sino que saben bucear en ambientes oscuros sin ninguna dificultad. Una vez cerrado el repertorio del disco con la ruda, seca y envolvente Coming right along, echaron mano de viejos éxitos, casi todos sacados de Amazing disgrace (Geffen Records, 1996). Throwaway, Please return it y Ontario fueron los elegidos por John y Ken para cerrar una noche perfecta en la sala maña.

Pese a hacer ya quince años de su publicación, con el espectáculo facturado en la sala Oasis no hace falta retroceder en el tiempo para poder disfrutar en directo con garantías de este gran álbum.

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