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The National – High violet

the-national_high-violet-480x480Empezamos a grabar el álbum, con la intención de que de ahí surgiera un divertido disco de pop. Teníamos la palabra FELICIDAD escrita en la pared. Desistimos de esa dirección inmediatamente”. Estas palabras de Matt Berninger son un aviso para navegantes: difícilmente quienes no disfrutaron con anteriores trabajos de la banda como Alligator (2005) o Boxer (2007) podrán hacerlo ahora con High violet, puesto que la continuidad es uno de sus rasgos más sobresalientes.

La pátina melodramática del protagonista vagando por solitarias calles de barrios neoyorquinos que se imprimía en aquellas obras queda de nuevo patente desde el comienzo -significativo con Terrible love, translúcido en Sorrow-. El disco circula sobre terrenos conocidos, con algún cambio de ritmo menos habitual en la banda -como en Anyone’s ghost o en Afraid of anyone– que tan bien sabe aportar Bryan Devendorf, seguramente uno de los mejores baterías de la actual escena internacional. En este álbum, frente a los anteriormente citados, es él, y no tanto la voz de Matt Berninger, quien pone el énfasis apropiado a cada una de las canciones. Con todo, la banda guarda sus mejores bazas para el final, terminando de perderse definitivamente en pensamientos paranoicos con Conversation 16 o hilvanando himnos cuasi funerarios como Vanderlyle Crybaby Geeks. No es un disco para todos los momentos, ni siquiera una obra maestra, pero sí un paso sólido en la carrera de una de las bandas más consistentes de la última década.

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