domingo , 22 de octubre de 2017
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Sweet Apple Pie – Between the lines

El pasado 2004 la discográfica RockIndiana cumplía diez años atravesando uno de sus mejores momentos. Tal vez sea casualidad, pero precisamente ese año ficharon a dos interesantes bandas de muy distintas características. Por un lado, con la publicación de su disco Oak apple day, los británicos Bronco Bullfrog “renacieron” de sus cenizas como el Ave Fénix, demostrando que los rumores de su separación no eran del todo ciertos. Por otra parte, los franceses Sweet Apple Pie desembarcaban en RockIndiana tras publicar su primer largo en Bip Bip Records. Si los británicos han contribuido al sello con su experiencia y veteranía, los franceses han aportado algo mucho más importante para el sello madrileño: sorpresa, novedad, aire fresco…

¿Y cómo un grupo que suena tan retro puede suponer una sorpresa o una novedad? Todo amante del power pop sabe que en RockIndiana tienen un cobijo para salvaguardar lo mejor del género. Pero precisamente por eso, se echaba en falta en el sello algo que se saliera un poco de las pautas que en él imperan. Pese a todo, siempre hay una nota “disonante” entre sus discos de power pop, y el año pasado fue la de Sweet Apple Pie. Con la publicación de su Between the lines se apuntan un gran tanto para aumentar la variedad de su catálogo. En el disco encontramos doce canciones redondas, con mayúsculas, con una claridad en las ideas que buena falta le hace a tantos grupos que se empeñan en dar vueltas y vueltas sobre su propio sonido, sin tener ningún esbozo de orden y abogando por una supuesta “experimentalidad”.

El álbum se abre con Alive, al a que sigue la canción que le da nombre, Between the lines. En ellas encontramos los riffs de guitarra y las líneas de bajo presentes a lo largo de ambas, acomodados por un omnipresente teclado y una efectiva batería. Los temas están perfectamente estructurados, con sus estrofas, estribillos y puentes, sus modulaciones y cambios de ritmo, cada parte dando lugar al protagonismo de un instrumento diferente cada vez. Las melodías y las armonías de todas sus voces tienen algo de hipnótico, que junto al buen hacer de Fanny al teclado y Laurent a la guitarra, consiguen cautivarte en cortes como Pray before, Oyster o Surprise. Pero si lo que buscamos es algo más rockero, podemos encontrarlo en Gone o Wanna know. Para completar las diferentes personalidades de Sweet Apple Pie, su lado más pop lo tenemos en Drink o You shouldn’t try to understand.

Pero sin duda, lo mejor que tienen Sweet Apple Pie es que pese a tener unas influencias muy claras (nadie puede negar que la herencia pop de los Beatles, la psicodelia de Pink Floyd o las armonías vocales de los Beach Boys están muy presente en su música), poseen un sonido muy peculiar. Esto quiere decir que suenan tremendamente personales pese a todo. Como alguien me comentó antes de su concierto en el Autumn Almanac de este año, “sólo les falta cantar en francés”. Quizá es una frivolité, pero sería la puntilla que les falta para desligarse totalmente de su herencia más anglosajona. Con todo, el tándem compositor formado por Laurent y Gilles Davancens está perfectamente engrasado, y como resultado nos brinda la oportunidad de disfrutar con las grandes canciones de Between the lines.

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