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Sleater-Kinney – The Woods

Sleater-Kinney, “la mejor banda actual de rock de América” según la revista Time, ya son dueñas de un sonido propio. Este nuevo disco, el séptimo, nos transmite cruces clásicos y modernos desde el primer instante. Porque hace ya tiempo que ésa es la única etiqueta posible para un grupo que constantemente nos recuerda a una mezcla genuina de Led Zeppelín, Sonic Youth o incluso por momentos a los mismísimos The Who.

Carrie Brownstein, Corin Tucker y Janet Weiss (banda femenina) son las responsables de que este conjunto de canciones suenen así de sólidas, destacando mucho el empuje guitarrero (no usan el bajo). Con la ayuda de David Fridmann en las tareas de producción, The woods (Houston Party Records, 2005) nos muestra un punk combativo, un rock guerrillero.

The fox abre con saturación y desesperación. Es uno de esos temas en los que vale la pena subir el volumen para sentir toda su energía. Después nos encontramos con el hit Wilderness, mucho más limpio, con ritmo setentero y con unas voces altas. What’s mine is yours tiene un discurso improvisado en la mitad del tema que nos recuerda mucho al gran Hendrix. Pero, probablemente, el pelotazo del disco esté en Jumpers, de constantes cambios y con un puente que acentúa su gran hermosura. Modern girl, de ritmo pausado y lleno de riffs poperos, nos deja descansar y coger fuerzas para Entertain y Rollercoaster, esta última llena de fuego y distorsión. Todo lo contrario ocurre en Steep air, donde nos tropezamos con un sonido más limpio y un ritmo más relajado que nos prepara para el explosivo final. Éste consiste en una larga y épica Let’s call love, una jam de más de once minutos, llena de improvisación, con muestras del mejor tacto setentero (de los grandes Led Zeppelin) y la mejor rabia noventera (de los ruidosos Sonic Youth). Este largo tema es enlazado dulcemente con Night light, que cierra el disco.

Yo no sé si las Sleater-Kinney son la mejor banda de rock actual, pero lo que si sé es que están cerca de lo más alto. Y si siguen lanzando discos de este calibre, estoy seguro de que nadie podrá discutir esa frase lapidaria de la revista Time. The woods es un salvaje bosque, muy robusto, lleno de sonidos abruptos y gemidos indomables.

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