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[Reseña] St. Vincent – St. Vincent

St.-Vincent-Port-600x600Reina electa.

Sobre el olor de las mujeres se han escrito millones de versos y sonetos, porque realmente es algo mágico. Tiene el sumo poder de despertar la memoria del deseo, de transportarnos, incluso simplemente al cruzarnos con un aroma conocido por la calle, a los brazos o a la estela de una mujer amada en otros tiempos. Y no digo que con el masculino no pase algo similar, pero esa esencia natural más allá de las marcas, ese perfume orgánico y puro que huele a vida de verdad, creo que solo emana de las mujeres. Capaz de generar inconfundibles conexiones mentales y sentimentales al instante. Y ese es el gran mérito de St. Vincent: que su último disco, y su música en general, despide un penetrante e inconfundible perfume que nos recuerda con enorme intensidad que todos, en el fondo, amamos de alguna manera a Annie Clark. Una música que, además, huele a reina.

La tejana se está construyendo a base de certeras y seguras zancadas una carrera artística que cada vez es más brillante. Ha pasado de semi desconocida a celebridad en apenas un par de años, sobre todo con sus últimos dos trabajos, y lo ha hecho a base de impregnar con su personalidad su sonido y de demostrar sobre los escenarios de qué pasta está hecha. Como si frotase sus partituras contra su cuerpo, una vez compuestas las canciones, para transferirles ese poderoso y atractivo olor a Annie, y en directo le bastara con ser ella misma para rezumar música de calidad y de enorme personalidad. Su último trabajo, St. Vincent (Republic Records, 2014), es una nueva demostración de que el estilo es ella, y presenta, con más brillo aun si cabe, todos y cada uno de los elementos que hacen de su indie pop-rock barroco algo difícilmente comparable.

St. Vincent es descarada y rebosa seguridad en sí misma; es explosiva y tiene clase: la suficiente para transformar lo hortera en elegante en un abrir y cerrar de ojos; y, lo más importante, sabe adoptar la retórica estética y melódica de los diferentes registros emocionales que plasma en sus composiciones, y sin que resulten en absoluto impostadas. Combina como siempre dulzura y esa dureza suya tan seductora, y sus guitarras y teclados, casi siempre puntiagudos, se apoyan en las mismas bases efervescentes pero sólidas de anteriores trabajos. St. Vincent es, por tanto, un disco que refresca plenamente nuestra fascinación por St. Vincent, haciendo innecesaria la revisión de su obra pasada. Darle al play es como abrir una pequeña puerta, que en seguida se hace enorme, para entrar de lleno en los reinos de Annie Clark.

Las primeras notas de Rattlesnake nos dan una idea clara de lo que vamos a escuchar: un sonido arriesgado que va creciendo y abigarrándose alrededor de la imperial voz de Clark. Colorido, histerismo controlado y perfectamente perfilado, y puntas abiertas en todas direcciones. Guitarras cardadas en la cumbre del tema, y siempre mucho estilo. El ritmo aumenta en Birth in Reverse, y la primera pausa en Prince Johnny, una semi balada a punto de estallar. Digital Witness se plantea entonces como epicentro del Cd, con esa contundencia tan sana de botas altas, los vientos, y ese perfecto equilibrio entre elegancia clásica de vestido rojo y la moderna de claro desenfado y emancipación femenina. Pero la segunda mitad de St. Vincent, lejos de perder brío y calidad, es la que realmente hace grande este Cd.

Desde la lentitud profunda de I Prefer Your Love al sonido de ocaso de Severed Crossed Fingers, Annie Clark nos regala varias joyas más que, tal vez en una primera escucha, pueden pasar desapercibidas. El rock perfecto al más puro estilo St. Vincent de Regret, con sus clásicas cortinas de voz y el remate bordado; la poderosa Bring Me Your Love; la luminosidad esperanzadora y limpia de Psychopath, e incluso la facilidad pop de Every Tears Disspaears, funcionan a la perfección en manos de Annie Clark. 11 dosis de esa inimitable fragancia a St. Vincent que, a la postre, son el único aval que necesita para alargar unos años más su tan bienaventurado reinado sobre el resto de los mortales. El estilo es ella.

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