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[Reseña] Merchandise – A Corpse Wired For Sound

merchandise-a-corpse-wired-for-soundAsí queremos ser

A la chita callando, Merchandise se están convirtiendo en una gran banda. El trío de Tampa (Florida) acaba de publicar su cuarto álbum, el segundo desde que milita en el prestigioso sello británico 4AD, y aunque su proceso de eterna mutación siga vivo, con él ha logrado definir por fin su estilo en mayúsculas y en negrita. Hablamos de A Corpse Wired For Sound, un trabajo que convierte en prácticamente irrelevante cualquier momento anterior de la banda, ya sea de su faceta más punk y underground, reducida a sus primeros años, que de sus tres eclécticas referencias discográficas posteriores. Podríamos pensar, de hecho, que hasta ahora Carson Cox, Dave Vassalotti y Patrick Brady se habían volcado más en la construcción de un sonido inclasificable que en uno estrictamente delimitado; sin embargo, a tenor de su material más reciente, parece que Merchandise han tomado la importante decisión de definirse de una vez por todas, de tomar partido y de sumergirse en un tipo concreto de rock. Un rock oscuro y penetrante que extiende sus raíces hasta los años de The Cure, de Echo & the Bunnymen y de Depeche Mode.

Lo que han hecho en general Merchandise en esta nueva entrega es afilar bien sus guitarras, elegir de manera más selectiva cómo y cuándo usarlas y tapar casi todos los canales de iluminación directa. Han sellado drásticamente los conductos olfativos por los que entraban el folk y el pop, y han apostado por una decoración de interiores sobria y amiga del romanticismo decimonónico. Por todo eso su discurso se ha hecho más entretenido: una historia con miga, perfectamente ambientada y cuya acción, por razonable que sea, no deja de ser imponente. Siguen mostrando cierto grado de versatilidad, pero A Corpse Wired For Sound es un disco mayoritariamente definible dentro de la amplia categoría del post-punk. Cierto es que se salen un poco de la norma en I Will Not Sleep Here, la balada creciente y luminosa que casi cierra el álbum, y que en ocasiones el enfoque parece más blando y condescendiente de lo que suele ser habitual en este tipo de propuestas, pero no les neguemos del todo la opción de tener su corazoncito.

Pasando de lo general a lo concreto, es pertinente resaltar en primer lugar la presencia de tres o cuatro temazos que, por sí solos, hacen que el disco ya merezca la pena. Escogidas piezas que delimitan las nuevas y concretas coordenadas estilísticas de Merchandise. En la línea rockera más amplia y directa destaca la escarpada Lonesome Sound, una carismática pieza que en sus asperezas y en su incansable huída hacia adelante, conecta con el tipo de sonido ochentero que dio pie al grunge más violento. Shadow of the Truth en cambio, justo a continuación, describe un impresionante salto al vacío, un vuelo nocturno en la incertidumbre marcado por una serie de arañazos de guitarra, cuya plástica bebe claramente del lado oscuro del post-punk más teatral. Por no hablar de Right Back to the Start, donde el destacado recurso del sinte y la cadencia del beat nos trasladan a la sombra de los Depeche Mode de los años ’90. Silence, por último, es esa cuarta pata de la mesa que cojea hacia atmósferas más amables, aunque su belleza sea más del tipo industrial. En total cuatro esquinas muy juntas de un perímetro estilístico amplio y generoso.

Por lo demás, el álbum avanza desde las nebulosas de distorsión de Flowers of Sex, la pieza con alma shoegazer –al estilo Ride– y motor 4×4 que abre el disco, hasta la enrevesada salida guitarrera de My Dream Is Yours, el corte final; con momentos de saturación extrema y ácida –End of the Week– , y otros que recuerdan al nervioso revoloteo enjaulado de una ave a punto de estallar –Crystal Cage. Teniendo en cuenta, en resumen, que venimos de unos inicios más bien titubeantes, pese a que la crítica ya les respaldó en su segundo álbum, lo más reseñable de A Corpse Wired For Sound parece ser el paso adelante que Merchandise han dado en cuanto a definición estilística, mostrando mucha más personalidad en esta entrega que en todas las anteriores juntas. Se abre pues una nueva era para la banda floridana, que tras reinventarse una y otra vez durante sus primeros años se muestra por fin tal y como quiere ser.

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