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[Reseña] Marta Delmont – Silver Blaze

 

MartaDelmont

Las decisiones acertadas.

Hay brotes verdes de buen country en Catalunya. El campo de cultivo que Joana Serrat lleva sembrando desde hace un par de años empieza a dar frutos más allá de su persona, gracias a la reciente creación de un sello discográfico propio con el que acaba de dar salida al primer trabajo de Marta Delmont, su compañera en la puesta en escena de Cross the Verge. Se trata de la primera referencia discográfica de Great Canyon Records, hogar en el que cabe gran parte del equipo que ha ayudado a elevar la figura musical de Serrat hasta niveles de proyección internacional, y la muestra inaugural de una artista que, pese a dar sus primeros pasos tras la estela de la vigitana, presenta ya características propias muy a tener en cuenta. Silver Blaze es un álbum de nueve temas que rezuman americana, sencillos más que directos, y ligeros como una brisa de aire campestre que nos mueve de un horizonte a otro. Queda claro que aquí, en el entorno de los Great Canyoners, se está creando escuela.

Marta Delmont, nacida como Marta Ruiz Cayuela hace justo 19 años, protagoniza Silver Blaze desde su voz, su guitarra, su piano y su cancionero personal, pero la nómina de colaboradores hace que el álbum supere de sobra el ámbito de la canción de autor. Participan la propia Joana Serrat, tanto en la producción como en el apartado instrumental y coral, su hermano Toni a la batería, y los fundamentales Miguel Kersley y Bernat Sànchez en el arropo extra de unas cuerdas con denominación de origen americana. Ryan Boldt y Gavin Gardiner, presentes en Cross the Verge, también participan de forma más puntual. No obstante, la talla individual de Marta Delmont se puede medir desnudando de instrumentación sus tiernas melodías, descubriendo el encanto de una voz joven, ágil y ondulada, y oliendo el rastro de americana que deja tras su paso en el transitado camino que conecta el pop con el territorio country. Instalada en un medio tiempo trotón, y con una excelente producción que enlaza el lado acústico con las dilataciones de eléctrica –en especial el pedal steel guitar de Kersley–, la barcelonesa da rienda suelta a su narrativa con total naturalidad, inmejorablemente envuelta por un colectivo que ha sabido sacar de ella lo mejor que tiene.

Aunque la tutoría y las semejanzas son evidentes, Marta Delmont no es ninguna especie de versión de Joana Serrat: coinciden en la fuente de inspiración, sí, pero difieren en el objeto de expresión de sus respectivas músicas. La debutante no parece tan absorta por el espíritu rural, y se presenta como una narradora en primera persona, abierta y mundana, que se sincera con naturalidad para expurgar sus dudas, dolores, errores y recuerdos más temidos. Puede que el vehículo instrumental en el que se mueve recuerde al de la vigitana, pero desde luego hay otra conductora al volante, y lo que vemos por la ventanilla no es tanto el agro americano como el interior bien amueblado de la propia Delmont. Pese al tono nostálgico general de las letras, el sonido de su propuesta es indudablemente unidireccional: la catalana cabalga sobre sus propias reflexiones siempre hacia adelante, con la cabeza bien alta y un método para digerir las penas que conlleva la vida. Porque el optimismo inherente al género que practica es capaz de convertir todas y cada una de las encrucijadas que nos describe en otros tantos ejemplos de decisiones acertadas. Y porque el horizonte es demasiado ancho como para mirar siempre hacia atrás.

Cuando hablamos de optimismo nos referimos sobre todo a piezas de medio tiempo como So Much, Countless Time, la muy pegadiza Blind, o la presurosa Way Out of Here, donde la voz y el ritmo trotan con el mismo brío y a la misma velocidad, con pinceladas de eléctrica que dibujan rutas seguras de evasión. También, por supuesto, a Some Old Bar, un himno de barra de saloon, pianola, banjo y steel, que apaga la amargura a base de county y esperanza: Now I’m waiting ‘til we meet again / In some old noisy bar. Pero luego las lentas tampoco son cantos desalentados: mantiene la dignidad con elegancia en A Better Mistake, se muestra firme en sus decisiones en la vaporosa Stuck HereI’m afraid / But it don’t matter how / And it don’t matter when / I’ll be there–, segura y valiente ante la duda en Reasons, poderosa balada, y transmite paz interior consigo misma en Quite Better Now: I guess we both lost a chance / But I don’t regret / Losing the best that I had / ‘Cause things go quite better now. Crecer en el hábitat natural de los Great Canyoners tiene estas cosas.

 

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