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[Reseña] Alabama Shakes – Sound & Color

alabamashakesCambiar, aunque sea a ritmo de soul, siempre es difícil y problemático. La apuesta segura, y más cuando se trata de publicar un segundo álbum tras un primero exitoso y paradigmático sea del género que sea, es el continuismo: tratar de variar lo menos posible la fórmula y seguir la inercia. Alabama Shakes, la banda norteamericana de southern soul rock, no lo ha hecho. Acaban de publicar Sound & Color, el sucesor de aquel Boys & Girls con el que irrumpieron hace tres años en la escena internacional, y aunque el aroma, la inspiración y las raíces culturales sean las mismas, se nota un afán de dilatación de sus confines y parámetros musicales nada desdeñable, que ha dado como resultado un álbum más que interesante. Sofisticado y con un sonido más maduro, en líneas generales, parece menos el fruto de un impulso creativo e instintivo, y más el de una reflexión pausada. Menos torrente irrefrenable de voz, soul y rock sureño, y más cuidado en la decoración y ordenación de los detalles, que tiene muchos. En general, más calculado y serio como trabajo con respecto a su anterior obra, pero con un punto menos de talento explosivo a la vista.

Partamos de la misma fórmula: emoción incontenible que estalla en orgasmos vocales de soul bien negro y rockero, guitarras – aunque quizá en menor medida – abrasadas bajo el sol sureño, teclados que lo tiñen todo con una delgada calima pantanosa, y una Brittany Howard que es capaz de imprimirle a cualquier tema el ritmo que ella quiera, con voz, guitarra y presencia. No me atrevería ni a especular sobre su elevado peso corporal, pero con toda seguridad gran parte del mismo está formado por toneladas de esa voz tan poderosa, esperando dentro a ser exhalada en forma de grito y arte. Pero el disco, en cualquier caso, tan solo parte de esa base. Sólo temas como Dunes, un mediotiempo modélico, Gimme All Your Love, desgarrado grito de soul que al final acaba reviviendo en rock, la súper sureña Shoegaze, que con un teclado portentoso y un tempo de cocción perfecta podría poner patas arriba cualquier granero, o el balanceo soul de ribera de río de Miss You, podrían pertenecer a su anterior obra. El resto es todo exploración, con más o menos éxito, de los confines que bordean su propuesta base.

En general, la variación descansa en una sofisticación de texturas, de ambientaciones y de ritmos; cambia la decoración de interior de algunos temas: la ordenación, más pulcra y ordenada, de los instrumentos, que ya no caen en cascada derrochando talento y explosividad estilística. Desde la lenta elegancia y los arreglos de Sound & Color con que se abre el disco, hasta el conato de electrosoul – Over My Head –, de la cepa Blake, con la que finaliza, el disco es un entramado de pasos hacia adelante en varias direcciones a la vez. Todos dados con firmeza, criterio, y sin perder el sur. El bombazo rítmico de Don’t Wanna Fight, hacia universos de la música negra colindantes con el funky; y en esa línea de sofisticación: Future People, hacia una sintetización de elementos, como esa guitarrita tocada casi con la punta de las uñas. O ese coqueteo con los ’70 más insaturados de Guess Who, con la pátina de un soleado día creciendo desde el bajo.

Sound & Color también es, en general, más frío que su predecesor; o por lo menos reproduce una excursión térmica menor. Es más estable: no hay esos subidones de calor que hacían brotar el sudor de las entrañas de un grito de Howard; y aunque no resulta en absoluto lineal en el sentido de monótono, sí es más comedido en los cambios de ritmo. Altera el tempo global del disco, con una bajada de tensión considerable, This Feeling, sencillista, muy pulidita y lenta y limpia como una patena. Y luego a la inversa The Greatest, con otra subida considerable de intensidad, mirando en este caso al rock de bar más macarra, sucio y pegajoso. Piezas interesantes y osadas ambas. Aunque quizá la exploración más extraña y atractiva sea Gemini, mirando de reojo al claroscuro del dream pop, donde casi prescinden de los elementos melódicos principales del género que habitualmente practican. Demuestran, con piezas y discos como este, que su carrera musical no busca el continuismo, y que pese a practicar un género reconocible y, digamos, homologable, no se han estancado en una fórmula cerrada, por muy exitosa que haya sido.

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2 Comments

  1. Que pena que o filme "home movie" não foi lançado no Brasil…Da lista que você postou eu gosto muito de "A bruxa de blair". Acho muito eficiente a coisa do medo sugerido e não explicito.Atividade Paranormal se apoia bastante – e bem, diga-se de passagem – no medo sugerido e também é um dos meus favoritos.Ótima lista.

  2. Io ho ricordato Pol Pot perché ritengo sbagliato affermare e ritenere che sia isolato, unico, il caso dell'olocausto… non per mettere morti contro morti.E' comunque un fatto che il ricordo della shoah sia imposto mentre altri siano completamente sconosciuti o quasi.Fabio, sempre l'altro… anche nel post di prima.

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