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Queens Of The Stone Age – Lullabies to paralyze

Dentro del panorama musical actual se agradecen obras tan concisas como Llulabies to paralyze (Universal Music Spain, 2005). Concebido bajo la dirección absoluta de Josh Homme, que aquí se lo guisa y se lo come todo, nos encontramos ante el álbum más claro y limpio de la banda y, curiosamente, el que menos suena a Queens Of The Stone Age de todos los publicados hasta la fecha. Probablemente debido a la ausencia de Nick Oliveri, que en un disco como éste resultaría más un lastre que otra cosa.

Y es que con la marcha de Oliveri, casi desaparecen los riffs duros y los bajos envolventes y resurge el «rock» a secas en determinados momentos; indudablemente éste es uno de esos casos en los que no se echa de menos a alguien. Hay que recordar que Homme y Oliveri eran las cabezas pensantes de aquel proyecto de los 90 llamado Kyuss, que rápidamente disolvieron antes de que la fama acabara con sus ideas. De todas formas, ambos músicos maman de muchas y muy diversas fuentes, y ni Oliveri ha dejado la música ni Josh Homme morirá con los Queens Of The Stone Age, aportando ambos cientos de ideas en otros grupos y otros proyectos.

Este genial álbum arranca con This lullaby y la participación de Mark Lanegan, que realiza un ejercicio a lo Nick Cave o Tom Waits en una balada que se antepone al resto de forma radical. A partir de aquí 13 temas y dos partes bien diferenciadas. Una primera con cortes directos y estupendos como In my head, la soberbia Tangled up, la preciosa I never came o el primer single, Little sister. Y a partir de Someone’s in the wolf, el noveno corte, el disco entra en barrena y nos ofrece al Homme más creativo y arriesgado, para finalizar de forma rotunda y maravillosa con Long Slow Goodbye. La sencillez con la que van desarrollándose cada uno de los temas es sobrecogedora y se denota constantemente una magnificencia instrumental aplastante. Y es que estamos hablando de una obra más que notable, algo que resulta más meritorio aun teniendo en cuenta el estupendo trabajo anterior Songs for the deaf (Interscope Records, 2002).

La calidad que atesora Queens Of The Stone Age se aprecia más en álbumes como éste, más personales y arriesgados, pues si bien el disco huele en ciertos momentos muy concretos a endeble o comercial, que podría ser la única pega, el conjunto resulta abrumadoramente convincente.

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