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Portastatic – Some small victory

Un tanto paralela en cuanto a período productivo, la carrera de Portastatic siempre ha estado un tanto ligada a la de Superchunk, es fácil adivinar el porqué, en ambas figura Mac McCaughan, pero es difícil saber cuál ha sido más productiva. El fundador del sello Merge se está curtiendo un currículum bastante difícil de igualar, y con el cual, aunque parezca mentira, no es ni será el centro de atención de ninguna revista ni de un público mayoritario, lo cual le coloca en el ranking de héroe de la escena underground, como si de un working class hero se tratara.

El proyecto en solitario de McCaughan, Portastatic, está teniendo mayor notoriedad que la de Superchunk obviamente por la separación de sus miembros producida hace siete años, momento en el que el americano se centró mayormente en su proyecto en solitario grabando hasta seis discos en 5 años (ni que fueran los sesenta). Quizá por ello, a sabiendas de la cambiante producción, grabación e instrumentación de los trabajos que ha hecho hasta ahora se ha querido tomar un punto y a parte con este recopilatorio Some small victory (Merge, 2008), regalo para fans e introducción ideal para desconocedores de su obra.

Las 44 canciones que componen el recopilatorio demuestran a las claras los pasos que ha ido dando McCaughan con Portastatic, desde ese lo-fi con el suficiente noise que parecía “necesitarse” en aquella época (primeros noventa, Pavement, Sonic Youth, Nirvana…) grabado como un personaje independiente que es y que fue hasta su último y laureado Be Still Please (Merge, 2006) con el que ha logrado superarse a nivel tanto compositivo como de producción. Aunque parezca lo contrario, el orden de los temas no es cronológico pero sí empieza por los primeros temas grabados por McCaughan en solitario: Starter y Sandals with socks (hasta el título tiene un tufillo horterilla). Con un sonido totalmente casero sabe destilar calidad compositiva, y eso que el organillo de Sandals with socks parece a día de hoy haber sido hecho para los politonos de los móviles. Con tan poco y sencillo es capaz de bordear un tema redondo totalmente criado en esos maravillosos años indies.

Cabe destacar ese regusto de Portastatic por las versiones, desde siempre, como nos enseña con Teenage kicks de Undertones, Oh my sweet Carolina de Ryan Adams o las dos últimas, fantásticas: el mágico And I was a boy From school que editó en su último álbum Be Still Please (y que es tanto o mejor que el original) o una novedosa It’s all over now, baby blue del mito Dylan aportándole una mayor trote acelerado y su particular melodía vocal mucho más estirada que la original.
Lo más llamativo (a parte de las canciones, que es más que suficiente) es la transición de ese sonido casero a esa brillantez sonora que supuso Bright ideas (Merge, 2005), como se observa en I wanna know girls con esas guitarras tremendamente lúcidas y plenas; menos sucias que antaño pero más placenteras.

Una pequeña victoria no es sólo el resumen de McCaughan, es el destino de todos aquellos pequeños héroes que consiguen transmitirnos a una minoría lo grande que puede ser un artista sin necesidad de salir en la portada del New Musical Express.

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