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[Reseña] Palehound – Black Friday

«Envidio a mi yo de 10 años»– comentaba hace unos años Ellen Kempner en una entrevista-. «Me sentaba en mi habitación durante una hora, escribía una canción y terminaba. Ahora, me lleva más tiempo». Es cierto, los problemas de cualquier joven no suelen ser los mismos que los de una niña de diez años, o al menos, no resultan tan fácil de explicar en pocas palabras.

Recientemente Kempner compartió en un blog las influencias recibidas en la composición de su nuevo álbum, en su mayor parte, bandas y solistas introspectivos, a la vez que contemporáneos, como Frank Ocean, Adrianne Lenker de Big Thief y Beck en su versión más tristona. Si a eso unimos que Kempner siempre ha citado a Elliott Smith – además de Kim Deal o Angel Olsen– como influencia el resultado es esclarecedor.

Así, para la propia Ellen Kempner Black Friday, el tercer álbum de estudio de Palehound después de su lanzamiento de 2017 A Place I’ll Always Go Go, “podría ayudar a otros a resolver sus propios problemas en la vida y el amor de todo tipo».  Respaldado por Jesse Weiss en la batería, Larz Brogan en el bajo y armado con el productor Gabe Wax (Beirut, Soccer Mommy), Black Friday es melódico y denso, y, contradictoriamente, pese a la voz silenciosa y entrecortada de Kempner, a veces cansada o apática, es más vivo de lo que uno podría imaginar. Grabado en Stinson Beach, California, aproximadamente a veinte millas al norte de San Francisco, el ambiente relajado del estudio fue fundamental para que las canciones adquirieran un ritmo más sosegado del previsto inicialmente.

Por otro lado el álbum intercala letras adaptadas a las nuevos tiempos y contratiempos con los problemas universales de un joven de 25 años. Aaron se inspiró en un cambio profundo de su pareja tanto en su cuerpo como su mente. Urban Drip es una declaración para su mejor amigo cuyas canciones no sintonizan con la gente: «Eres música, pero no del tipo que escuchan» y Worthy relata -una vez más- el amor no correspondido «Creo que odio mi cuerpo / Hasta que está al lado del tuyo/Contigo llevo la ropa que enterraría en los cajones”.  Aunque uno siempre ha desechado la idea de escuchar un disco como si fuera un libro de autoayuda, Black Friday sí funciona como un manifiesto, una declaración o incluso un grito generacional. Y bien merece nuestra escucha.

 

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