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Oso Leone (Apolo, Barcelona, 09-05-2013)

Oso Leone (40)RetPOso Leone y el crecimiento exponencial.

En las primeras fases del crecimiento de una persona es muy fácil percatarse y observar en ella los sucesivos cambios que sufre por fuera y por dentro. Un niño rubito y delgado de 4 años al día siguiente es un fornido preadolescente que ya se fija en las chicas, y al siguiente es ya un adulto con pelos en la cara y 1,85 de estatura. Transformaciones abruptas que a veces parecen dispares y fallidas pruebas de evolución o descoordinados caminos en varias direcciones a la vez. Por el contrario, resulta mucho más difícil percibir las leves mutaciones que se siguen registrando en los adultos a lo largo de la vida. Aunque igualmente fascinantes, éstas se producen bastante más despacio, y sobre una base que permanece más bien inalterada si la persona en cuestión mantiene la coherencia. Transformaciones estas que van configurando lo que a la poste somos.

Oso Leone (114)RetPObviamente los Oso Leone hace tiempo que dejaron de ser niños; en realidad, nunca los conocimos como tal. Pero lo que demostraron ayer en la sala Apolo, en su primera visita a Barcelona desde el lanzamiento de su segundo Cd, Mokragora (Foehn Records, 2013), es que a veces los adultos más interesantes son los que siguen evidenciando señales de crecimiento en sus actos, por muy maduros que parezcan desde fuera. Una vez convertido el envase físico del niño en persona mayor, ésta tendrá entonces que elegir en qué tipo de individuo se quiere convertir. Y los mallorquines, en ese sentido, van camino de algo realmente grande. Se presentaban en Apolo de etiqueta, bajo el distinguido calificativo de Capricho, y frente a un público que presenció el espectáculo sentado. No son los mismos que hace un año, pero lo bueno es son cada vez mejores, más adultos, y aun así no paran de crecer.

Oso Leone (82)RetPNo necesitaron más de hora y cuarto para exponer íntegro su nuevo trabajo: con un par de referencias a su álbum de debut, Fire y Lobo, lo que hicieron realmente fue reinterpretar sus propias partituras, sin la aparente contención que se permiten en el estudio, para llenar de intensidades, colores y calores una sala prácticamente llena. Tras una breve intro que sirvió para extender el silencio entre el respetable, abrieron con Alçaria, Ficus y Ficus II, haciendo nacer su música desde la vertiente más sutil. Es cierto que el sonido de Oso Leone se ha sintetizado ligeramente en su último trabajo, resultando quizá más distante y frío, pero los elementos que componen su música están ahora más cargados de peso y significado. Se respira el folk de su Mallorca natal a través de los olores que evoca el título de cada una de sus canciones, y si el disco es un mapa, el directo es el auténtico viaje por la tierra natal de sus interiores.

Oso Leone (60)RetPParece asentada su conformación como quinteto, y empieza a sobresalir en ella claramente la figura de Xavi Marín, a la guitarra y voz principales. Pese a una innata tendencia a estar encorvado, se posiciona en el centro de la obra que configura junto a su banda, en medio del eco, del silencio y del espacio sonoro, como un auténtico estilete, agudo, afilado y ágil, que no solo abre un camino en la oscuridad, sino que además lo ilumina. Su voz parece frágil, pero en directo es poderosa y muy capaz de liderar y conducir al grupo. Se sintieron cómodos desde el principio, como si hubieran hecho el escenario y la noche a su justa medida, aportando cada uno de los demás integrantes elementos sutiles pero imprescindibles. Consiguen de tal modo un progresismo fino, basado en los matices, pero sobre todo en los cambios de intensidad y de pulsión en los colores y aromas que proyectan.

Oso Leone (175)RetPEn cualquier caso, su apuesta por la percusión se hizo evidente anoche. El multiinstrumentalista Paco Colombás, cerebro cofundador del grupo con Marín, se divierte con su octapad diseñando una línea electrónica sobre la batería del prodigioso Jonathan Mills, y además ha añadido un tom de pie y un platillo con los que ayuda a generar esa sensación de profundidad tan característica en Oso Leone. Pero además han logrado además convertir en costumbre la ruptura con lo establecido, y no solo  con respecto al concepto musical que hay detrás de su sonido, y tras las bases productivas de Foehn Records, sino que también se retan a sí mismos contra el inmovilismo y la autocomplacencia. La suya nunca será una obra estática, y aunque la atmósfera y la cinemática creada siempre tienen algo de recurrente, consiguen que parezca una representación irrepetible.

Oso Leone (166)RetPLa otra gran sorpresa agradable de la noche fue la actuación previa de Miquel Serra con su banda. Se trata de un cantautor, llamémosle folk, también de Mallorca, fichado por la Foehn hace apenas un año como uno de los secretos mejor guardados del panorama isleño. Arrancaron numerosos aplausos mientras se llenaba la sala, y sobre todo ante un último tema que dejó la cuerda bien tensada y al público encantado y preparado para Oso Leone. Configuraron pues los baleares una noche de auténtico capricho: lo mejor de un dilatado y mal resumido folk mediterráneo en uno de los escenarios clave de música en directo en nuestro país. No fue, en cualquier caso, su acto de graduación, ni siquiera la primera vez que ejercían de grupo grande: Oso Leone son ya una realidad, una de los mejores valores actuales de la música nacional. Adultos, pero en constante crecimiento.

Fotos de Pablo Luna Chao.

Escucha el setlist del concierto en Spotify, o míralo aquí.

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