miércoles , 22 de noviembre de 2017
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Optimus Primavera Sound. Día 2

Neko Case (67)RetP

Optimus Primavera Sound. Día 2: Neko Case, Local Natives, Svper, Grizzly Bear, Four Tet y Blur.

(Continuación de la primera jornada, día jueves 30 de mayo de 2013)

Tras la inmejorable jornada de apertura de antes de ayer jueves, muchos comentaban durante el día de ayer que se trataba de la peor noche de todas en el Optimus Primavera Sound. Para alguno, el cartel del viernes solo merecía la pena por Blur, y para otros, ni por ellos. No obstante, un programa en el que consta la actuación de unos tales Grizzly Bear no puede nunca calificarse de mediocre, aunque es cierto que la organización parece haber apostado por un primer día más fuerte, aprovechando las no coincidencias, reservando uno o dos cabezas de cartel para cada uno de los otros dos días. Siguiendo la filosofía de este festival, la cosa ayer fue bastante más relajada, y además pudimos disfrutar de unas mejores condiciones climáticas.

Neko Case (18)RetPEmpezamos a media hora de la tarde, cuando el sol cae de manera casi horizontal, con el country alternativo de la cantautora norteamericana Neko Case. Escoltada por una banda que en otros tiempos habría amenizado las copas y las partidas de cartas de cualquier saloon del midwest, la protagonista se sintió como llevada en volandas: le ondulaba el pelo como cuando recorre los prados montada en su caballo, y aunque no siempre tuviera mayor aportación que la preciosa voz cortada que posee, daba realmente la impresión de que era ella quien sostenía todo el peso del sonido. Nacida en Virginia, pero emigrada al Canadá durante unos años (donde entró a formar parte de The New Pornographers), esta parece ser la música que le sale del alma cuando está sola: tal vez el indie tenga los días contados, porque cada vez más gente se está volviendo hacia su propio folk. Aunque no, paradójicamente, los Local Natives.

Local Natives (95)RetPLos californianos tocaron poco antes del anochecer, venciendo claramente ese tópico que dice que los conciertos de día no lucen tanto. En su caso no hay rastro de folk, tal vez porque la joven y prematura california no ha tenido todavía un revisionismo musical que vaya más allá de los años ’60; pero en su faceta de idealizada meca artística le sigue dando al mundo formaciones con talento y enorme capacidad escénica como esta. Musicalmente destacaron por un empleo generoso de las voces, las de todos: ya quisiera haber tenido Operación Triunfo, juntándolos a todos, una décima parte de la voz que tiene, en un mal día, cualquiera de los integrantes de Local Natives. También por la elaboración de un ritmo enriquecido, y por la naturalidad con la que intercambiaban sus roles en función del tema. Salvando las diferencias, tienen en Grizzly Bear un buen espejo en el que mirarse.

Local Natives (31)RetPLos Local Natives se comportaron ayer como una buena banda unida: con personalidad, carácter, y agarrando cada uno de ellos su producto con fuerza y ahínco, creyendo en sí mismos, en el grupo y en cada uno de los compañeros. Tal vez sonaron un poco más cursis que en los discos, donde sus texturas parecen algo más cuidadas y sesudas: pero en cualquier caso, aunque parezca que son un poco carne de pop por el tipo de público que atraen, basta con bucear un poco en los detalles para entender que no son gente que se conforme con la sencillez, por muy vistosa que esta pueda resultar. Fue una brillante presentación de un trabajo, Hummigbirds (Infectious, 2013), con el que han dado un salto cualitativo y cuantitativo; pero a tenor de lo visto anoche, estaban más que de sobra preparados, y no fue solo fruto de la magia productora de Aaron Dessner (de The National).

Svper (68)REtPA continuación se abría una de las grandes bifurcaciones de la noche: ¿Svper o Swans? Nosotros nos decantamos por los primeros, entre otras cosas porque ya hemos visto el directo de Michael Gira y compañía, y hay que estar muy mentalizado para poder disfrutar del infierno de tensión sostenida que desatan sin piedad. El dúo asturiano-argentino (solo podía haberse formado en Barcelona) fue una de las revelaciones del año pasado con Pegasvs (Canada, 2012), un disco homónimo antes de que tuvieran que cambiarse de nombre. Sergio Pérez y Luciana della Villa recuperan en él y en sus directos parte de la aceleración del krautrock, pasada por un punto de vista vintage, construyendo un sonido retrofuturista con los mismos aparatos analógicos que se habrían utilizado entonces si hubiera existido la electrónica pop underground. La voz de Luciana, además, rcuerda un poco a los primeros desvaríos del primitivo dream pop.

Grizzly Bear (37)REtPEn cualquier caso, los Svper sonaron un poco monótonos durante los tres cuartos de hora que duró su concierto: desplegaron colorido entre la cacharrería, sí, pero tan solo de una determinadas gamas un tanto reducidas. Como aquellas teles antiguas y limitadas que se sintonizaban manualmente. Todo lo contrario que los Grizzly Bear, que puestos a seguir con la comparación, serían esa pantalla holográfica que aún ni se ha inventado, o la proyección 3D, que logra incluso aumentar la capacidad de percepción del espectador, que se siente rodeado e inmerso en aquello que está oyendo. Puede incluso que superaran su actuación del pasado fin de semana en Barcelona, porque su música ayer fue puro amor y poesía musical que parecía provenir de un único cerebro creador conjunto. No quedaron resquicios ni espacios entre ellos, que se solapaban sin dejar pistas de dónde empezaba uno y acababa el otro, aunque la voz cantante, de todas formas, la llevaba Edward Droste desde el centro del escenario.

Grizzly Bear (60)RetPEn todo momento dejan claro que la suya es una vocación enteramente artística: se ganarán las habichuelas con la música, obviamente, pero el verdadero motor no es ni de lejos el lucro, sino la entrega de un mensaje personal que se articula a través de una armonía compleja y rebuscada. Porque casi nada en Grizzly Bear es directo y explícito: son la iluminación anaranjada de una puesta de sol atrapada en una casa de paredes acolchadas, el dulce aroma de un té de especias cuidadosamente seleccionadas convertido en humo invisible, o la visión de un colorido y fértil campo de flores fortalecido por las primeras lluvias de primavera. Los de Brooklyn pintan un cuadro que, expuesto en un museo, nunca dejaría de tener visitas. Puede que para muchos sean una banda más, pero en mi opinión, se acercan peligrosamente al estatus de grupo de culto, y su conciertos empiezan a parecer actos litúrgicos.

Four Tet (3)RetPSolo quedaba en nuestro programa Four Tet y el pelotazo de Blur para completar la segunda jornada de Optimus Primavera Sound. Sorprende que el primero haya tenido la suerte de actuar justo antes que la banda de Damon Albarn, motivo por el cual un gran número de personas esperaron a los de Colchester bailando en la sesión del Dj en el escenario de al lado. Y Kieran Hebden estuvo más animado incluso de lo que requería el momento. No mostró el término medio que hay presente en algunos de sus discos, y aunque el público que asistió a su set se lo pasó en grande y se desinhibió casi por primera vez en el festival, opino que no fue una gran interpretación del papel que le tocaba jugar a Hebden en el desarrollo de la noche. Si se trataba de preparar a la gente para Blur, pasó inadvertido; ahora, quien ansiase un ratito de fiesta estilo garitazo, debió disfrutar de lo lindo.

Blur (13)RetPY por fin, al filo de la 1:30 de la madrugada, apareció Damon Albarn en el escenario Optimus ante el griterío ensordecedor de un público enloquecido. Cuesta pensar que tanta gente haya crecido con esta banda, que ni en su día fue la mejor ni la más popular, ni ha cosechado una carrera tan larga y prolífica como para marcar una época. Pero los años le han sentado bien, y la actividad paralela de Albarn (Gorillaz y The Good, The Bad & The Queen) también: ahora que el brit-pop parece un estrato más sedimentado y asentado en la historia relativa de la música, resulta que a través de Blur se podrían recorrer uno a uno todos los mejores veranos vividos por cada uno de los espectadores. Una mezcla de nostalgia y épica invadió el Parque da Cidade durante casi hora y media, proveniente de unos de los conciertos más estelares que se pueden ver este verano en Europa. El incontenible fenómeno fan, de todas formas, ayudó mucho a elevar el tono del concierto a lo sublime (para alguno, claro está).

Blur (94)RetPLa nota negativa de esta última actuación es que, lejos de mostrarse Albarn como un divo comprensivo que responde a la llamada fanática de la fama con buenos gestos y humildad, se dedicó a rociar de agua a los fotógrafos durante las tres canciones que estuvimos a sus pies, menospreciando nuestro trabajo y el posible valor de las cámaras, y tratándonos con la misma chulería y desprecio con el que algunos famosos tratan al paparazzi de la prensa rosa, frente al cual posan cuando les conviene, pero insultan y vilipendian cuando no. Yo siempre fui de Oasis: y al menos Liam Gallagher nos habría escupido en lugar de malgastar un bien tan preciado como es el agua.

(Continúa en la tercera jornada, día sábado 1 de junio de 2013)

Fotos de Pablo Luna Chao.

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