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Natural Music Festival 07 (El Ejido, 3-07-07 y 4-07-07)

Con gran ilusión recibíamos el anuncio del cartel de la segunda edición del Natural Music Festival. Los nombres fueron cambiando (Editors se cayó, mientras que Primal Scream desapareció para resucitar, etc.), pero la noticia era igualmente buena. Durante estas semanas previas, eso sí, la web oficial fue prácticamente abandonada, pese a la buena pinta que tenía todo. No ha llegado al lamentable caso del Azkena de este año, pero igualmente podrían haber aprovechado mucho más las posibilidades de internet, con foros o publicidad más trabajada, incluyendo, por ejemplo, el tema de la playa y el castillo. Sin embargo, tras el anuncio del cartel hace meses, sólo se han publicado dos noticias y los correspondientes datos, lo que nos hizo temer que algo no marchara bien. No obstante, pocos son los inconvenientes que podemos poner a este segundo Natural Music tras su celebración. Según nos comentan, la zona de acampada no estaba muy limpia (sobre todo las duchas), si bien es cierto que había más seguridad. Pero, dejando de lado este aspecto, tenemos que felicitar a la organización por sus aciertos, como los autobuses que cubrían el recorrido desde el recinto a El Ejido, el lavado de cara de toda la zona (más pequeña pero mejor distribuida), el doble escenario (ideal para no perderte nada y casi sin desplazarte, además de ayudar a conseguir una puntualidad británica a la hora de cumplir con los horarios) o los precios en las barras, donde las botellitas de agua estaban a un euro (dos por debajo del «robo» en el Summercase). En cualquier caso, vayamos con los conciertos. La sangre, al fin y al cabo, de este tipo de celebraciones.

Viernes 3 de Julio de 2007:

Second.Muchos de los asistentes más tempraneros del viernes se metían en la carpa, en unos casos huyendo del sol y en otros de Mago de Oz, que desplegaban su heavy rock de garrafón en el escenario mayor. Algunos también estaban allí porque tocaban Second, claro. Empezaron de forma un tanto accidental, ya que el micrófono del cantante José Ángel Frutos no funcionó correctamente durante las dos o tres primeras canciones. Aun así, el grupo siguió a lo suyo con una gran sonrisa en la cara (y con Jorge, el guitarrista, emulando a Keith Richards en uno de los descansos para arreglar el micro). Second podrían ser británicos y así vender más, pero vienen de Murcia y son mejores. Se metieron al público en el bolsillo y acabaron el concierto igual que lo habían comenzado: sonriendo. Lo que más disfrutamos, allí plantados entre la muchachada, fueron los ramalazos que demostraron tener de los primeros U2 o los divertidos Franz Ferdinand. Grata sorpresa, la verdad.

Mando Diao. Es cierto que Mando Diao no ofrecen nada original con respecto a los llamados hypes que han aparecido desde el fenómeno Strokes. Sin embargo, han mantenido una línea bastante notable con sus discos, adelantando a muchos de sus compañeros de generación gracias también a sus directos. Y es que, si estás en las primeras filas, es fácil que te llueva algo de la energía de estos chicos en forma de sudor. Las carencias que puedan tener las compensan de un plumazo a base de guitarras, gritos y grandes canciones, porque las tienen, amén de un vestuario impecable. Pocos se resistieron al embrujo de, entre otras, Long before rock’n’roll, God Knows o You can’t steal my love (la canción que deberían haber compuesto los Strokes tras su álbum debut). En definitiva, un concierto lo suficientemente entretenido como para querer volver a verlos de nuevo.

Razorlight. Johnny Borrell y los suyos se esforzaron para que su sonido fuera decente. Su discografía es más bien escasa, con tan sólo dos discos en estudio, y si bien empezaron con mucha garra y soltura en In the morning, después de unas cuantas canciones parecía que estuviéramos escuchando las mismas canciones con sutiles cambios de letra. Y es que, a pesar de que no podemos quejarnos del sonido, poco pudieron aportar al público ejidense. Eso sí, nos sorprendió mucho ver unas letras montadas detrás del escenario que formaban el nombre de la banda, como si de un grupo estrella se tratase. Déjense de tantas lucecitas y muéstrennos algo más.

Iggy & The Stooges. Diez años atrás no podía imaginar que estaría en un concierto de Iggy & The Stooges. Era uno de esos clásicos que tenía que ver fuera como fuera, pero una reunión de la banda resultaba poco probable. Sorprendentemente, ese reencuentro entre Iggy y los hermanos Ashenton (los Stooges) no sólo tuvo lugar, sino que se ha traducido en varias apariciones por España, donde se están convirtiendo ya en todo un clásico del verano. La del Natural fue la cuarta ocasión en que pudimos disfrutar de su directo; lejos queda aquella primera actuación en el Xacobeo de 2004. Ahora ya somos todo unos expertos en su sonido y poco nos podía sorprender del bueno de Iggy, pero, aun así, escuchar de nuevo éxitos de sus primeros dos discos como No fun -con una treintena de personas subiendo al escenario-, 1969 o I wanna be your dog fue sensacional. Esta última normalmente siempre la repiten, aunque esta vez nos quedamos con las ganas. También hubo hueco para alguna canción del último disco que han sacado al mercado, The weirdness (Virgin, 2007), con My idea of fun como la más destacada. Desde luego, una excusa perfecta para salir de nuevo de gira y permitirnos volver a vivir la experiencia de verlos encima del escenario.

Sábado 4 de Julio de 2007:

Lori Meyers. Los de Loja se presentaban en el festival almeriense para ofrecernos sus rodajas pop, sazonadas con ecos sesenteros. Pese al gallito de Noni nada más comenzar el concierto (del que él mismo se rió), los granadinos volvieron a dar muestras de su buen hacer encima de un escenario. No llegaron al nivel de sus directos del pasado año, pero consiguieron engancharnos igualmente a base de muchos de sus temas más conocidos como Dilema, La pequeña muerte o Viaje de estudios. Además, y para nuestro goce, presentaron una canción nueva que estará en su próximo álbum. Supo a poco la media horita.

Nacha Pop. La vuelta a los escenarios de Nacha Pop era toda una incógnita. La banda fue toda una institución en la movida madrileña, pero para nosotros era la primera vez y nos dejaron con un buen sabor de “orejas”. Salieron al escenario sin Carlos Brooking, bajista durante su primera etapa, que no les acompaña en esta gira de reunión. Quienes sí estaban al frente, liderando el grupo, eran Antonio Vega y Nacho García Vega. Empezaron con Antes de que salga el sol, a la que siguieron Vístete y Reloj de la oscuridad. Y así fueron desfilando un buen puñado de éxitos de la banda, para cerrar el concierto con una de sus canciones más conocidas, Chica de ayer, vitoreada por todo el público asistente. Estas reuniones, estas vueltas a los escenarios después de un tiempo, a veces sientan bien y otras veces no tanto. En el caso de Nacha Pop les ha sentado de maravilla.

The Charlatans. El grupo de Manchester sonó realmente bien en el escenario grande. Mejor de lo que muchos esperaban, en un concierto que estuvo enfocado a repasar su discografía, que no es corta. Iniciaron el viaje con North country boy, del que es su mejor disco, Tellin’ stories, flanqueados por una gigantesca pancarta con el nombre de la banda (un poco a lo Razorlight, pero esta vez con algo más de estilo). Un gran concierto, y con gran afluencia de público. Entre lo más destacado del repertorio, quizás, You’re so pretty, so pretty y The only one I know.

Primal Scream. Bobby Gillespie hizo su entrada muy tranquilo y relajado; una actitud que mantendría durante todo el concierto y que contrastaba con el desmadre que se vivía entre el público, sobre todo en las primeras filas. Mani, por el contrario, no escatimaba esfuerzos a la hora de saludar a alguna muchachita de buen ver, además de acercarse cada dos por tres al micro entre canción y canción. Una hora después ya podíamos confirmar que el concierto fue apabullante y tal vez de lo mejorcito, si no lo mejor, de esta segunda edición del Natural Music Festival. Y es que no nos esperábamos semejante setlist, centrado por igual en el mastodóntico y genial XTRMNTR (Astralwerks, 2000) y en su último y stoniano Riot city blues (Columbia, 2006). Es decir, cayeron Accelerator, Kill all hippies, Shoot speed / Kill light y Swastika eyes, ya casi al final (locura colectiva). Nos dejaron sin Movin’ on up, sí, pero nos hicieron sudar con Rocks, Jailbird, Rise, Country girl, Dolls, Burning wheel o Suicide Sally & Johnny Guitar. Todo ello apoyado por una banda atronadora (aunque no estuvieron las coristas) y un sonido al que no podemos ponerle pegas (algo que se ha mantenido prácticamente a lo largo de todo el festival). Puede que Bobby ya no corra como Jagger ni visite el camerino cada dos por tres, pero Primal Scream siguen manteniendo el estatus de grandes. De hecho, son enormes.

Keane. Hay que decir que en Alta Fidelidad, en general, no le prestamos mucha atención a Keane. La verdad es que es un grupo poco atractivo, al menos para el que escribe. Cierto es que tienen algunas melodías agradecidas, pero en conjunto no deja de ser, a la larga, una banda algo soporífera. Sin embargo, cómo no, asistimos a su concierto. Tom Chaplin, más delgado desde su ingreso voluntario en una clínica de desintoxicación por sus problemas de drogas y alcohol, danzaba y cantaba mientras Tim Rice-Oxley convertía su piano en guitarra. El festival alcanzó su máxima cota de asistencia durante la actuación del trío de Battle, con unas 14000 personas según datos de la organización. Temas ya clásicos en el repertorio de la banda como Somewhere only we know, This is the last time o Crystal ball, con la que comenzaron su repertorio, fueron coreadas por la mayoría de los asistentes con el Castillo de Guardias Viejas como imponente y silencioso testigo. Impecables en la interpretación, Keane fueron, sin lugar a dudas, unos de los grandes triunfadores de la noche del sábado y de esta segunda edición del festival almeriense. Desde aquí nuestro reconocimiento; yo es que no me los esperaba tan resultones, la verdad.

Para concluir, sólo podemos felicitar desde aquí a la organización. Cierto es que con el abandono de la web, como dijimos al comienzo, la cosa pintaba mal, pero una vez en el recinto fueron desapareciendo todas las dudas que pudimos albergar. Esperemos, desde luego, que haya una tercera edición. De momento, lo tiene todo para seguir creciendo y convertirse en uno de los eventos más llamativos del panorama nacional. Si mantienen el nivel de calidad de artistas y organización, apostamos a que el año que viene visitaremos de nuevo El Ejido.

Textos: Francisco J. Fernández y Sergi Serrano
Fotos: Fernando Moreno (Organización)

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