conciertos

Metrorock (Madrid, 23-06-06) Parte I

VIERNES, 23 de junio

El viernes era el día a priori menos interesante. El sábado estaban todas las bandas que más me apetecía ver, salvo Matisyahu, Franz Ferdinand y Muchachito Bombo Inferno. Así que, ignorando en la medida de lo posible las altas temperaturas, me acerqué sin dudarlo a ver la apertura del festival con MATISYAHU, posiblemente el gran tapado de esta edición. Bastante público alrededor del escenario MetroRock, y comienza a sonar una intro en clave dub merced al trío batería-guitarra-bajo que acompaña al cantante americano de creencias judías. Éste se presentó ataviado con su característico traje y una gorra a lo Sherlock Holmes, presto a defender los temas de Youth (JDub, 2006) y su primer largo, Shake off the dust… arise (JDub, 2004).


Matisyahu

Y sin duda lo que dio de sí fue espectacular. Con un bajo avasallador, una guitarra punzante y una batería fantástica, Matisyahu se olvidó de una ligera afonía para atacar todos sus temas a ritmo de hip-hop y reggae, combinados con buen rock. Eso es lo que se vio ya desde Fire of Heaven / Altar of Earth, en el que terminó realizando un improvisado scat junto al batería. Una bandera israelí y algún cartel con declaración de amor incluida (lo que hizo mucha gracia a la banda), hicieron que Matisyahu se fuera soltando cada vez más, animado por un público entusiasta que bailaba en las primeras filas sin parar. En esa tesitura, y ya sin chaqueta y cambiando gorra por el tradicional kipá, realizó un número de beatbox acompañado por el guitarrista aún más notable si cabe que el aparece en su álbum en directo, Live at Stubb’s (Or Music, 2005).


Matisyahu

Tras una insuperable Youth, terminó el concierto con uno de los singles del año, King without a crown, aunque si bien en el resto de temas su voz estaba realmente bien templada, aquí tuvo que bajar un poco el tono para poder cantarla. Danzando más y más sobre las tablas, amenazando incluso entre bromas con lanzarse al público como se puede ver en la actuación del Stubb’s (aquí algo imposible debido a las dimensiones del escenario), Matisyahu dio todo un recital de moderna grandeza reggae. Se podrá poner en duda si las religiosas letras del judío hasídico tienen veladas ideas radicales. Por lo que yo he podido interpretar, son pocos detalles que sólo se pueden suponer hilando fino. Lo que queda fuera de toda duda son sus enormes maneras y su potencial, lejos del curioso fenómeno de marketing al que algunos pretenden reducirle basándose en las apariencias.


Macaco

Tras el preceptivo avituallamiento líquido -tantos saltos dejan la garganta seca-, tenía curiosidad por ver a MACACO, el grupo de Dani Carbonell, que presentaba Ingravitto (Mundo Zurdo, 2006), su último trabajo. Estaba convencido de que, aunque conozco muy poco a la banda, su propuesta multicultural podría resultar más que interesante en directo, así que me hice con un buen sitio en el césped para poder disfrutar de sus evoluciones mientras me daba un poco el sol (que mi pálido cuerpo lo pide a gritos). La primera sorpresa fue ver con muletas a Paul de Swardt, el rasta que hace las voces de acompañamiento, aunque le duraron poco, ya que al final se dedicó a bailar y animar como el que más. Y es que si por algo destacaron Macaco, fue por hacer continuos llamamientos a la participación de un público que ya llenaba el escenario MetroRock, y que respondió muy agradecido a su música comprometida.


Dani Carbonell, líder de Macaco

La numerosa banda empleó todas sus buenas artes, dobles voces, percusiones, samplers, scratches, teclados, guitarras y lo que hiciera falta, para dar forma a un amplio repertorio repleto de -entre otras cosas- funk, salsa, flamenco, sonidos árabes y reggae. También algo de batucada y cantos en portugués en Brasil 3000, un tema sobre el positivismo brasileiro compuesto en su última gira por esas tierras. Mención aparte merece la emotividad con la que presentó S.O.S., de su álbum Rumbo submarino (Edel, 2001). Invitó a que el público se pusiera en cuclillas -con bastante éxito- y denunció a la empresa española Endesa por estar acabando con el pueblo Mapuche (habitantes de la zona centro-sur de Chile y Argentina). A tal efecto recomendó el documental de 2005 Apaga y vámonos, dirigido por Manel Mayol y en el que se habla de esta situación con mayor profundidad. Para acabar Dani habló de su nuevo álbum y tocó una de sus canciones favoritas: Con la mano levantá fue dedicada a su discográfica Mundo Zurdo, a todas las discográficas independientes y a la gente que hace posible que exista música de verdad. Dejó en el aire una cita de Stanislaw Jerzy Lec: «Aprendamos lenguas, incluso las inexistentes». Ahí es nada.


Pipi, la voz de The Locos

Ya que se trataba de ver cuanta más música mejor, me acerqué al Escenario Parque a ver el final del concierto de THE LOCOS. Pipi, que fuera segunda voz y showman de Ska-p, presentaba su debut Jaula de grillos (Sony, 2006) haciendo el cabra con las espaldas bien protegidas por dos guitarras, bajo, batería y una formación de viento con tres metales. Con un buen despliegue de ska combinado con punk y rock, se pudo oír Resistiré, todo un alegato contra el acoso. En un rápido cambio de vestuario, Pipi apareció bastón en ristre y disfrazado con traje de ceremonias y bombín blancos, para soltar confeti en un desbocado número de ska que permitió a los que bailaban más entregadamente montar una bonita turba. Un vals, sintonía de la Familia Addams, y con un saludo a «Fernandito Ferdinand» la gente se fue contenta. ¿Música para adolescentes -y no tan adolescentes- trasnochados? Es posible. Desde luego que haciendo odiosas comparaciones con Macaco, parece que éstos últimos son más efectivos a la hora de denunciar y hacer música a la vez.


Sons & Daughters

Con la curiosad que permite la más absoluta ignorancia, me volví corriendo al Escenario MetroRock a ver quiénes son y qué hacen SONS & DAUGHTERS. A primera vista mucha actitud punk, algo de electrónica, rock, ¿y también rockabilly? No parece malo, desde luego parece un buen prolegómeno para lo que sería después Franz Ferdinand. Pero a nivel personal la propuesta me resulta un tanto artificial, y como es buena hora para cenar, cometo el craso error de medio engullir el peor kebab de la historia (y al precio asesino de seis euros).


Solo Los Solo

Decido entonces que lo mejor es cambiar de escenario, y me vuelvo a recorrer todo el recinto para ver a SOLO LOS SOLO. Llegados a este punto debo reconocer mi escaso conocimiento de la escena hip-hop nacional (qué cantidad de huecos culturales que jamás habrá tiempo de rellenar debidamente…), así que iba dispuesto a empaparme bien de lo que pudieran ofrecer los catalanes. Y allí estaban, con unos cuantos centenares de entusiastas seguidores, que respondían a todas las peticiones de la banda («¡dadme luz!» y todo se llenó de móviles y mecheros encendidos) y se movían al compás de las contundentes bases del DJ. Éste no sólo empleaba scratches al uso, sino que se atrevía a utilizar disonancias bastante agresivas. No sé si sería casualidad, pero los dos largos desarrollos que escuché se refirieron exclusivamente a sexo, petardos, coches y prepotencia, mucha prepotencia. En cualquier caso muy buena la performance en la que interrumpieron su actuación quedándose petrificados como maniquíes con el público gritando como loco. Tras esta pequeña muestra de rapeados, llegaba la hora de los invitados estelares de la noche.


Alex Kapranos, cantante de Franz Ferdinand

FRANZ FERDINAND lograron abarrotar el escenario principal, y como no podía ser de otro modo brindaron un repertorio ideal para bailar y saltar sin parar durante la hora y cuarto que duró su show. Acompañados por un quinto músico que servía para rellenar algunos huecos, desde el primer riff de guitarra se dieron un auténtico baño de multitudes encantadas con lo que les servían. Tras un divertido final de Come on home en plan crooner, siguió Do you want to, y el derroche de singles parecía no tener fin. Ahí estuvieron Darts of pleasure, la impresionante Take me out, Matinée, Tell her tonight, o Walk away.


Bob Hardy, bajista de Franz Ferdinand

Durante The fallen Kapranos presentó a la banda, jaleada sin parar, y que se permitió fantásticos fuegos de artificio como el convincente número de la batería tocada a seis manos. Para acabar de rendir al respetable, un fantástico This fire amenazó con hundir el suelo sobre el que brincábamos una y otra vez. Sí, algunas de sus canciones se parecen demasiado, todos sabemos que no son unos virtuosos, pero saben hacer que la gente disfrute. Y eso, y más en un festival, no tiene precio.


Nick McCarthy, guitarrista de Franz Ferdinand

Mirando los horarios de los conciertos, se descubre -dentro de la perfecta organización que caracterizó esta primera jornada- un fallo grave de planificación: nada que ver entre las 0:00h y las 0:30h. Poco tentado ante Chambao (mi curiosidad no es tan grande), tener que esperar dos horas para poder ver a Muchachito Bombo Inferno, y estar en casa gracias al metro a las 2:00h en lugar de a las 6:00h (teniendo en cuenta que el sábado era el día grande), me decidí a guardar fuerzas y hacer mutis por el foro.


Ambiente durante el concierto de Franz Ferdinand

Lo más triste a destacar de esta jornada fue que en medio del concierto de Franz Ferdinand se soltó el nudo de mi camiseta, la de la portada del Andy Warhol de la Velvet Underground. Hoy se encontrará en un contenedor de basura, o en manos de alguna persona sin corazón. Tal vez me lo tenga merecido por ser un cuerpo escombro exhibicionista, pero, por favor, y no miento si digo que escribo con lágrimas surcando mis mejillas, si alguien sabe algo y lee esto, que se ponga en contacto con nosotros. Era un objeto de gran valor sentimental. Por cierto, gracias Andrés por permitirme volver a casa sin ir campando semidesnudo por la ciudad. Mi madre te lo agradece.

Texto: Miguel González
Fotos: Alex García y Jorge Pérez

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