conciertos

Matt Elliott & Manyfingers (Barcelona, 29-04-05)

Para quienes habíamos tenido el placer de asistir al concierto que Matt Elliott dió a su paso por el Primavera Sound 2004 (que francamente supo a poco), era una gran noticia verlo de nuevo en directo en una de las actuaciones de su gira por España (sobre todo en una sala como Pocket Club, con un aforo máximo para cien personas y una acústica muy buena). Vino acompañado de su compañero de batalla Chris Cole que, como Manyfingers, nos presentó su último disco Our worn shadow. Estaba solo ante el peligro y demostró cómo se puede dar un concierto sampleando una y otra vez los instrumentos de que disponía: sintetizador, batería, violonchelo y demás artilugios electrónicos. Un verdadero hombre orquesta al servicio de un público cada vez más predispuesto a dejarse sorprender por la candidez y sensibilidad de su repertorio. Sonaron con bastante gracia, pese a pequeños problemas logísticos, temas como For measured shores, 3 forms o Some shield. Pero fue más avanzada la actuación cuando empezó a entrar en calor y se ganó a los asistentes con Our worn shadow y, sobre todo, A remark, con una melodía de piano insistente como base bajo un manto de percusiones a medio tiempo, sonidos sintetizados y un grito característico a cada cambio de ritmo que nos subió el ánimo y nos preparó para lo que vendría después.

Así pues, tras los arreglos pertinentes, se inició el esperado repertorio: Matt Elliott y Chris Cole atacaron con C.F. Bundy como inicio y antesala de todo un repaso a su hiriente y melancólica discografía. Mientras el amigo Cole iba dándole cuerpo con el violonchelo, nuestro protagonista iba construyendo melodías, añadiendo capas de sonido a todo su armamento ruidista (guitarra en mano), que mantuvo a los asistentes atentos y ensimismados con su buen hacer. Hubo momentos de liberación y pureza, y volcó toda su genialidad en unas canciones que cada vez sonaban más mágicas, Trying to explain que unió a C.F. Bundy o What’s wrong y su voz rasgada a la vez que aterciopelada, imponiendo un estilo atormentado que culminó en uno de los temas claves de su último álbum, The Kursk. También le tocó el turno a su cumbre de tristeza y agonía, su primer trabajo en solitario The mess we made, del que extrajo una versión reducida de Let us break, que por su corta duración supo a muy poco. Pero cómo no, parte de lo que el público esperaba, que dejó para el final, fue esa mezcla que hizo de las canciones The mess we maid y The maid we messed que fue todo un regalo, un infierno final de drum n bass que hizo las delicias de los amantes de la electrónica más cercana a The Third Eye Fundation o del Matt Elliott más revolucionario. Punto y aparte con un bis de igual calado electrónico que puso el colofón final a toda una demostración de sabiduría, de saber estar en un escenario y mostrar sus cartas sin tapujos.

Texto: Jóse L. Gallego
Foto: Sergi Serrano

Tags

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Close