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Marianne Faithful- Before the poison

Contar con la colaboración de gente que le admira tiene que ser un orgullo para la veterana Marianne Faithful, sobre todo cuando esa admiración es recíproca. Si en el anterior disco del 2002, Kissing time, echaba mano de gente como Jarvis Cocker, Beck, Billy Corgan, Dave Stewart o Etienne Daho, en éste la autora de Broken English cuenta tal vez con menos colaboraciones, pero el lustre y la intensidad de las mismas hace que ese aspecto carezca de importancia.

El álbum se abre con la soberbia Mistery of love, aportación de PJ Harvey, quien colabora también en los instrumentos y producción. En el tema, el ritmo y acompañamientos van in crescendo a lo largo de la canción, mientras que la voz de Marianne permanece inmutable de emoción al exclamar: “show me laughter in your pale blue eyes”.

PJ Harvey también participa en otros cuatro temas, el lado más oscuro y guitarrero del álbum: My friends have -donde el sonido sí se acerca más a la autora de Rid of me-, No child of mine -que se convierte más bien en un dueto, con un potente estribillo: ”Go home, find your own way”-, In the factory, y la canción que da título al álbum, Before the poison -que recuerda poderosamente algún tema de Nirvana o los momentos álgidos del grunge-.

Las colaboraciones más melódicas, de la mano de Nick Cave, se inician con Crazy love, con letras más complejas -escritas por la propia cantante- y la introducción del piano y arreglos de cuerda. Junto a este tema, participa en la bella There is a ghost (“when you remember who I am, just call”, advierte) y la más extraña y rítmica del álbum, Desperanto, donde Marianne frasea las cualidades de su amante, mientras un coro jalea “everybody loves my baby”.

Por último, Jon Brion -cantante, y también productor de Rufus Wainwright, David Byrne o The Eels – colabora en la música del tema que cierra el disco City of quartz, con juegos de mecanismos de relojes y vibráfonos que por momentos a alguno podrá recordar a nuestras Vainica Doble. Dejo para el final mi tema favorito, la aportación de Damon Albarn, precisamente titulada Last song, canción que parece hecha a la medida de la Faithful, convirtiéndola en otro himno para esta accidentada pero intensa carrera que sigue dando buenos frutos.

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