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Marbella Grill Festival 2006 (Marbella, 23-09-2006)

Picnic musical. La Costa del Sol es lugar de grandes y variados atractivos, y en ocasiones también para los aficionados a la música es punto de reunión. Y qué mejor que un festival situado en el Parque Vigil de Quiñones de Marbella, un emplazamiento emblemático donde la naturaleza es protagonista. Alta Fidelidad se desplazó al lugar el sábado 23 de septiembre para seguir en vivo el Marbella Grill Festival, un certamen que celebraba su tercera edición con una oferta amplia y heterogénea, y de la que a continuación repasamos los más destacado.

Standard

Allá por mayo de 2005 fuimos testigos presenciales de su victoria en el Proyecto Demo, el concurso de maquetas del Festival de Benicàssim. El tiempo pasado y los bolos que han ofrecido desde entonces les han hecho madurar para bien. Tienen muy clara su propuesta: hacer bailar, bailar y bailar a ritmo de rock. Quieren provocar movimientos espasmódicos, hacer que la gente brinque sin parar. Para ello no dudan en hacer uso y abuso de capas superpuestas de guitarras, electrónica, y dos baterías que a pesar de su espectacularidad no evitan parecer infrautilizadas. Y por supuesto no hay que olvidarse de su carismático cantante, pasadísimo como acostumbra, aunque con peor voz si cabe, imitando por momentos el dulce maullido del gato en celo.


Standard

Si salvamos los problemas técnicos con uno de los altavoces, el resultado, aunque a ratos saturaba, fue un concierto divertido en el que destacaron sobre todo On the floor, Pressure y Supermarket, con las que hicieron moverse sin parar a un público más heterogéneo de lo habitual. Y si no que se lo pregunten a los adolescentes y tiernos infantes de las primeras filas, que fueron los que más se entregaron a los felices desvaríos de Standard.

Texto: Miguel González

Astrud


Astrud

No me gustan Astrud. Los vi por primera vez hace un par de años en Ceuta y me parecieron mucho peor sobre el escenario (además de comportarse de forma bastante estúpida). Después editaron nuevo disco y un par de singles graciosetes. La del Marbella Grill era la segunda ocasión en que los tenía frente a mí y la cosa no mejoró mucho con respecto a mi primera experiencia con ellos: las mismas pintas, casi las mismas canciones, la misma actitud… ¿Qué cojones tienen Astrud para que los escuches en tu casa? Además, el sonido fue el peor de la noche, y si lo comparamos con el de los grupos de los que estuvieron rodeados (Standard o Sunday Drivers, por ejemplo), pues apaga y vámonos. La cosa se levantó un poco en los bises y, cómo no, con Todo nos parece una mierda, tal vez la frase más utilizada tras asistir a un concierto de este grupete. Nunca mais.

Texto: Francisco José Fernández

Frank Popp Ensemble


Frank Popp Ensemble

Frank Popp Ensemble salieron a escena para librarnos durante un rato del cierto tedio que reinaba en la noche -y previo al colofón de The Sunday Drivers-. La banda alemana del DJ Frank Popp destapó las esencias de los ritmos sesenteros, en una combinación entre lo kitsch y lo psicodélico de los sonidos de los años 60 y 70. Sin descubrir nada nuevo, sí consiguieron su objetivo: hacer vibrar al personal con las canciones de sus discos Ride on (2003) y Touch and go (2005). Así, sonaron sin tregua temas como Enough, Love is on our side, Break away, el tema You’ve been gone too long (versión de una canción de Anne Sexton), o su mayor éxito y seguramente el tema más conocido por el auditorio allí congregado: Hip teens (don’t wear blue jeans). La banda se mereció un buen aplauso, tanto por el sonido como por la dedicación a un público que, eso sí, se entregó a ellos desde el primer momento.

Autor: Santi Hurtado

The Sunday Drivers

Actuación accidentada para el plato fuerte del Marbella Grill Festival. Los problemas de ruido con uno de los altavoces se hacían mucho más patentes en las canciones de un grupo que cuida tanto los matices. Para colmo, el teclado de Lyndon Parish se negó a funcionar, con lo que tuvo que limitarse a hacer coros y entretenerse con alguna improvisada percusión básica. Menos mal que el estatus de los Sunday Drivers les permitió contar con un par de técnicos de sonido propios que se encargaron de solventar buena parte de esas dificultades, evitando que todo se fuera al garete.

Sunday Drivers
The Sunday Drivers

En un plano estrictamente musical nos encontramos con un concierto que los de Toledo resolvieron con entrega y profesionalidad, pero sin dar la impresión de disfrutar tanto como en otras ocasiones. Nos permitieron intuir cómo será su esperado próximo trabajo, merced a tres temas nuevos. Buenas líneas de bajo y riffs contundentes se complementaban con los teclados de Julián para dibujar escenas del rock americano tan característico de Sunday Drivers. Por lo demás, unos cuantos hits bien cantados por Jero, como Time, time, time, I should go y On my mind, dejaron un buen sabor de boca. Por no olvidar el final con Little heart attacks y su típico gran final con un bis en forma de versión de Led Zeppelin, Your time is gonna come.


Jero (The Sunday Drivers)

Quizás sea por esa aparente falta de novedades en su setlist por lo que no lograron transmitir tanto sobre el escenario. O tal vez fueran esos imponderables a los que hubieron de enfrentarse, o un público menos entregado que otras veces. Puede que sea una mezcla de todo, o un buen montón de suposiciones baratas de alguien que les ha visto unas cuantas veces en directo, pero esperemos que la salida a la calle de su tercer álbum les traiga nuevos retos que superar, algo vital para permitir a una banda con tanta calidad seguir progresando como hasta ahora.

Autor: Miguel González

Fotos © Sergi Serrano

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