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Los libros de la semana

Keith_Richards

Repasamos la lista de libros más vendidos y alguna de las novedades de esta semana.

En la lista de ficcion nos encontramos con dos de las novedades más importantes de la semana: El sueño del celta (Alfaguara) la nueva novela del Premio Nobel de Literatura 2010, Mario Vargas LLosa, en el décimo puesto y Lo que sé de los hombrecillos (Seix Barral) de Juan José Millás, en el quinto.

_picnic_hanging_rockEn cuanto a las novedades, Picnic en Hanging Rock (Impedimenta, traducción de Pilar Adón) de Joan Lindsay. Febrero de 1900. Un grupo de alumnas del selecto colegio Appleyard para señoritas se dispone a celebrar un picnic el día de San Valentín. Lo que empieza siendo una inocente comida campestre se torna en tragedia cuando tres niñas y una profesora desaparecen misteriosamente entre los recovecos de Hanging Rock, un imponente conjunto de rocas rodeado de la salvaje y asfixiante vegetación australiana. La única chica que logra regresar, presa de la histeria, no recuerda nada de lo sucedido. Considerada una de las más desazonantes novelas de culto de la literatura anglosajona, Picnic en Hanging Rock dio lugar a una aclamadísima película de Peter Weir, que contribuyó a incrementar el éxito de una obra ya mítica. Jamás se reveló si los hechos narrados fueron reales o no, y ese ambiguo e intrigante juego alentó la aparición de una legión de seguidores que afirmaban conocer lo ocurrido aquel aciago día de San Valentín en el sobrecogedor paisaje de Hanging Rock.

Vida. Memorias de Keith Richards (Global Rythm Press, Traductora: Helena Álvarez de laKeith Richards Miyar) de Keith Richards con la colaboración de James Fox. «New Musical Express sacó una lista de las diez estrellas del rock que morirían antes y me colocó en el número uno. Soy también el Príncipe de las Tinieblas, el hombre destrozado con más elegancia y demás zarandajas. Deseaban que te fueras a tomar por culo. Y cuando eso no ocurría querían que te murieras. ¡Fui número uno en esa lista durante diez años! Keith Richards»

Asombrando a propios y extraños, Keith Richards ha escrito sus memorias: asombro porque ha podido (ya que a estas alturas nadie sospechaba que iba a conservar la vida o la lucidez suficiente para empuñar el teclado) y asombro porque ha querido (ya que los entes satánicos no suelen acudir al confesionario). El crítico Nick Kent compendia así su imagen en los años setenta: «Era el gran lord Byron; era un demente, era un depravado y era peligroso conocerlo». El aludido disiente con irónica sonrisa, otros insisten, y este libro viene a aclarar posibles malentendidos. Porque aquí se disipan varias nieblas (transfusiones, efusiones, agresiones, etc.) y se presentan finalmente los hechos que el foco de la leyenda había nublado: el uso y abuso de sustancias tonificantes o estupefacientes no adquiridas en farmacias; las variadas discrepancias con autoridades más o menos sanitarias; los encuentros, desencuentros y encontronazos con gendarmes de diferentes países; la empedernida coalición con Mick Jagger; los intermitentes, y a menudo explosivos, contubernios con personajes como Dylan, Lennon, Clapton, McCartney, Marley, Berry o Bowie, por citar a algunos de los más ruidosos; las afinidades electivas con sujetos de mucha cara o siniestra catadura; los amoríos pasajeros, las semanas de pasión y los dos amores contumaces (Anita Pallenberg y Patti Hansen); las extenuantes sesiones de grabación; la apacible vida rural en una mansión de Connecticut franqueados los umbrales de la senectud (aunque no de la madurez si consideramos las penúltimas inhalaciones); los cuentos contados por idiotas… Pero al final, más allá del ruido y la furia (que, como es de rigor, nada significan) emerge la música de los Rolling Stones, esa incesante banda sonora que acompaña nuestras convulsiones desde hace casi medio siglo.

HarpoHablaok¡Harpo habla! (Seix Barral) «Ha llegado el momento para mí de echar a volar mi imaginación, tumbarme al sol, quitarme los zapatos y, por fin, hablar.» Con estas palabras, Harpo Marx, el famoso hermano mudo, rompe su silencio en unas delirantes y conmovedoras memorias escritas con el inimitable sentido del humor de los hermanos Marx. Harpo relata en estas páginas su infancia en el Nueva York de principios de siglo, donde fue expulsado de la escuela y tuvo que aprender por sí mismo; la historia de su estrambótica familia; la precariedad de los inicios de su carrera artística, y el éxito en los años dorados de Hollywood. Una lectura inolvidable.

En Pistola y Cuchillo (El Aleph), Montero Glez revive al cantaorPISTOLA3 José Monge, camino de la muerte. Entramos con el gran cantaor en la Venta de Vargas, un pequeño templo flamenco, transfigurado en lugar sagrado, donde Camarón, enfermo y sin resignarse a morir, deberá tomar una de las decisiones más duras de su vida. Pistola y cuchillo es una carrera contra el olvido donde Montero Glez, con voluntad de prosa, resucita el sabor de los antiguos colmados y del cante flamenco en su expresión más jonda. Diálogos a golpe seco, frases que van a galope y que convierten esta magnífica novela en una obra maestra.

casa de muñecasCasa de muñecas & Solness, el constructor (Nordica, Traductor: Cristina Gómez Baggethun). La publicación de estas dos obras es el resultado de un proyecto impulsado por el Centro de Estudios Ibsenianos de la Universidad de Oslo y financiado por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Noruega, con el apoyo de NORLA para traducir de nuevo todo el teatro de Ibsen. En el caso de las dos obras que presentamos, la traducción es de Cristina Gómez Baggethun y es realmente novedosa. Por un lado, como señala Ignacio García May en su esclarecedor prólogo, “Casa de muñecas es una de las obras más famosas de la historia del teatro pero también de las más asediadas por los lugares comunes y la incomprensión”. Por otra parte, Solness, el constructor llevaba cincuenta años sin publicarse en España, y fue la primera obra escrita por Ibsen tras su regreso a Noruega después de veintisiete años de exilio. Se trata de una obra maestra absoluta, un texto titánico, y seguramente uno de los más personales jamás escritos por Ibsen.

Transcurridos más de cien años desde su muerte, Ibsen es, después de Shakespeare, el autor más representado en el mundo. Su genialidad, que fue continuada poco después por Strindberg y Chéjov, puso, como señala García May, “patas arriba la forma entonces convencional de escribir teatro dejando a un lado la retórica declamatoria decimonónica para introducir en los personajes eso que, a partir de Stanislavski, se popularizaría en el lenguaje teatral como “el subtexto”, es decir, aquello que no se dice pero late bajo las palabras, sujetándolas o contradiciéndolas, pero en cualquier caso dotándolas de una riqueza de significados previamente desconocida.”

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