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Los 40 años del debut de Dire Straits

Considerado uno de los mejores debuts de todos los tiempos, el álbum homónimo de Dire Straits se publicaba hace 40 años.

Compañeros de piso… y de banda. Tras su divorcio, Mark Knopfler se mudó al departamento de su hermano David, donde también vivía John Illsley. En 1977, Mark, John y David decidieron formar una banda, para lo cual reclutaron al batería Pick Withers y comenzaron a ensayar. Un amigo de Mark ayudó a darle al grupo su nombre, que hacía referencia a su situación financiera.

Sultans of Swing fue su primera grabación. Pese al nombre del grupo, la canción describía con afecto a un grupo de músicos que tocaban por amor a la música en lugar de la fama o la fortuna. Llevaron la cinta al disc jockey Charlie Gillett, que tenía un programa de radio llamado Honky Tonk en la BBC Radio de Londres,y comenzó a pincharla en su programa. Dos meses después, Dire Straits firmó un contrato de grabación con la división Vertigo Records de Phonogram Inc.

Lo cierto es que no eran unos críos: aunque había estado tocando constantemente durante años Mark Knopfler tenía ya 28 años cuando se grabó el álbum. Dire Straits – con la alabada producción de Muff Winwood -se completó en Basing Street Studios en Londres del 13 de febrero al 5 de marzo de 1978. Knopfler usó algunas guitarras para la grabación, incluido un par de Fender Stratocasters y su guitarra de 1938 National Style O 14 en Water of Love y Wild West End, conocida por ser luego la portada de Brothers in arms. Además del single, el álbum contenía ya la serie de mini dramas que fueron sello de la banda: Down to the Waterline, con imágenes de la vida en Newcastle; In The Gallery, un tributo a un escultor y artista de Leeds llamado Harry Phillips y Lions, Wild West End y Eastbound Train, escritos en los primeros días de Knopfler en la capital.

Dire Straits contrastaba directamente con el punk rock que rodeaba a Londres en ese momento, y, en ese sentido, esa cualidad – contradictorimente transgresora- de cimentarse sobre una sólida base de blues rock, mezclado con influencias de folk, country y jazz- dentro de la escena pub rock londinense- fue la que hizo que atrajera un creciente círculo de fans, junto, por supuesto, ese sonido de guitarra que instantáneamente se convirtió en emblema de la banda. El éxito del álbum, sin embargo, se coció a fuego lento. Cuando todo apuntaba a que iba a convertirse en un disco de culto más- Sultans of Swing tardó más de cinco meses en comenzar a despegar- y los Dire Straits recorrían en gira una Europa más entusiasmada, a finales de 1979, habían llegado a la cima de las listas de álbumes de todo el mundo- top 10 también en España- y el single ya era Top 5 en los Estados Unidos.

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