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Los 20 años del debut de Pete Yorn

Hace hoy justo 20 años se publicaba musicforthemorningafter, uno de nuestros discos favoritos de la primera década del siglo XXI.

Pete Yorn creció en Montville, Nueva Jersey. Trabajó como bar en Morristown llamado Argyles cuando tenía 18 años antes de entrar la Universidad de Siracusa, apoyado en su sueño de tocar música. Tras dar vueltas por Los Ángeles por un tiempo («Mi padre quería que fuera a la facultad de derecho para convertirme en abogado fiscal, que es la peor idea de todos los tiempos») Yorn finalmente se instaló en el famoso Club Largo, donde comenzó a llamar la atención («Mi primera experiencia cantando en vivo fue un show de talentos en mi escuela secundaria. Tocamos Talent Show de los Replacements»). La primera pasión de Yorn fue tocar la batería. Algo que todavía hace en sus discos, algo más complicado en directo. De hecho, según él mismo ha declarado, cada una de las canciones de su debut fueron inspiradas con un ritmo de batería.

«Tuve la oportunidad de tocar para Columbia en sus oficinas. Fue tan angustioso. Acababa de escribir una canción llamada Just Another. Toqué esa y Murray para ellos. Luego, un mes después, enviaron a otra persona a California para verme nuevamente. Creo que uno o dos días antes escribí Life on a Chain. Se la puse y me dijo: «Hagamos un disco». Yorn, que tocaba prácticamente todos los instrumentos, tenía 25 años cuando comenzó a escribir musicforthemorningafter con su amigo R. Walt Vincent como productor en el estudio de garaje de Vincent. Firmó un contrato con Columbia en 1999 y musicforthemorningafter aún tardaría dos años en llegar. Aunque apareció en una gran compañía, el álbum surgió durante la primera gran crisis discográfica y el nacimiento de Napster, donde también coló sus canciones («Me sentaba durante horas solo haciendo mi propio trabajo en el ordenador tratando de correr la voz (…) sólo quería que la gente lo escuchara, cuando eres un artista joven realmente quieres la exposición»).

«Fue sólo un presentimiento»- admitió Will Botwin, gerente general de Columbia, durante una entrevista con Billboard en 2001- «El tipo es simplemente bueno. Es así de simple. No tenía idea de dónde iría el disco en términos de su potencial comercial. Pero supe de inmediato [que debería ficharlo]». musicforthemorningafter, que contó con la ayuda de dos productores prestigiosos: R. Walt Vincent (Teenage Fanclub, Dinosaur Jr) y Brad Wood (Liz Phair), constituyó el primer trabajo de uno de los fichajes más atinados de un cantautor desconocido y hoy es considerado uno de los mejores discos de rock de la década. No hay que olvidar que se publicó en una extraña y rebelde intersección del rock alternativo de los noventa y el nuevo underground obstinadamente indie, un cambio decisivo de la resaca de la gran rabia del grunge y el rap-metal hacia el folk-rock, garage y la composición inteligente del pop, arraigado en la pasión adolescente de Yorn por el ritmo británico y la melancolía de los Smiths o The Cure. Por eso sus expectativas no eran ni mucho menos altas ni esperaba estar entre los primeros puestos porque «todas mis bandas favoritas eran más esas bandas oscuras; jamás escuché a los Smiths en la radio en aquel momento». Y, efectivamente, aunque en su momento el álbum no alcanzaría el top 100 en EEUU, con el tiempo llegaría a ser disco de oro y,  hoy por hoy, continúa siendo uno de los discos esenciales del rock del nuevo siglo.

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