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Los 20 años de debut de los Strokes

Hace hoy 20 años el quinteto lanzaba su primer EP, The Modern Age. Exaltados por la prensa musical por su sonido melódico de rock garage con influencia pop de ambos lados del Atlántico, el debut de The Strokes, atrajo la atención de la crítica y el público y, sobre todo, una auténtica batalla de los sellos por ficharles.

El hijo del agente de modelos John Casablancas Julian Casablancas, 23; el baterista Fabrizio Moretti, que tocaba el instrumento desde los 5, 21; el bajista Nikolai Fraiture, de 22 años; y el guitarrista Nick Valensi, de 20 años, se conocieron mientras asistían a Dwight School, una escuela preparatoria privada en el Upper West Side de Nueva York. El último en llegar y con nombre más conocido fue el guitarrista Albert Hammond Jr.– cuyo padre era un reputado compositor y muy popular en nuestro país gracias a éxitos en castellano como Ansiedad y, sobre todo, su nº1 Echame a mi la culpa– conoció a Casablancas en un internado suizo a principios de los 90. Hammond se mudó de Los Ángeles a Nueva York y se reunió con su ex compañero de clase. Julian Casablancas fue a quien se le ocurrió el nombre The Strokes, a finales de 1998. Nikolai Fraiture recuerda: «Teníamos una broma de que cada vez que nos encontrábamos teníamos que tener un cierto número de nombres. Algunos eran horribles. Un día Julian dijo, ‘¿Qué hay de The Strokes?’ y fue el único nombre con el que no estábamos en desacuerdo». El quinteto hizo su debut en The Spiral en Nueva York el 14 de septiembre de 1999 y comenzó a tocar en bares en el Lower East Side del distrito en 1999. Los cinco miembros se matricularon en la universidad, pero no duraron en las aulas mucho tiempo, sus aspiraciones iban por otro camino. Durante los primeros días, Hammond era el cerebro, reservaba conciertos y acosaba a los ejecutivos discográficos, afirmando ser el manager y usando el seudónimo de Paul Spencer. Finalmente, Ryan Gentles, un corredor de apuestas local, dejó su trabajo para convertirse en el gerente del grupo.

Sin embargo, con todo, sus primeros incondicionales no los encontrarían en EEUU. La demo de la banda terminó en el sello británico Rough Trade Records recién reformado, que generó un revuelo e incluso llevó a su primer lanzamiento a través del sitio web de la revista británica NME, que regaló una descarga gratuita en MP3 de Last Nite una semana antes del lanzamiento físico como parte de The Modern Age EP. Con ese EP de tres canciones que incluían – no con la misma letra y producción como las conocimos después- The Modern Age, Last Nite y Barely Legal, el sonido y la actitud retro-punk de los Strokes fueron suficientes para hacer que los críticos delirasen, los fans del rock profetizasen la segunda venida y, finalmente, provocasen una guerra de ofertas como hacía tiempo no se había visto para una banda de rock. El concierto de debut de The Strokes en Londres- primeros en actuar el cartel- fue un concierto de los premios NME en el London Astoria (ver abajo), unos días después, el sábado 3 de febrero de 2001.

La exhibición del grupo en la conferencia de música South by Southwest de Austin en el mes de marzo desató la guerra de ofertas que acabó ganando RCA Records. Según afirmó en una entrevista Casablancas, The Strokes finalmente firmó con RCA porque fue la única compañía que no se resistió cuando la banda declaró- aunque ya sabemos que cambarían de opinión- que nunca haría un video. Dado que grabar su debut de larga duración en un estudio elegante podría haber reducido su estilo de bajo alquiler, optaron por seguir en un sótano en el Lower East Side de Manhattan.

Para ellos, a pesar del hype, no había trucos, como comentaban en sus primeras entrevistas: «No estamos tratando de ser diferentes a cualquier otra cosa. La conclusión es que realmente no escuchamos la radio. No nos gusta mucho lo que es popular». Su mejor baza era una enorme confianza, como advertía Casablancas «tengo fe en lo que hacemos. Es lo suficientemente bueno como para vencer gran parte del bombo publicitario. Con el tiempo, todo ese material de prensa desaparecerá, y lo último que quedará en pie será la música. Así que no estoy tan preocupado».

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