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Lori Meyers – Viaje de estudios

Sin duda que lo que hacen los de Loja, Granada, puede sufrir todo tipo de comparaciones con la banda granadina más importante en el mundo indie -en cuyo estudio se fraguó lo que tenemos entre manos. Pero cuando unos músicos aceptan sus influencias y sencillamente tratan de llevarlas al siguiente nivel, nos encontramos con que el resultado es algo personal. Y lograrlo en el primer trabajo sin duda que sólo está al alcance de unos pocos. Eso lo debieron ver claro en Houston Party Records, ya que Lori Meyers es la primera referencia de su catálogo que canta en español. Y poniendo a los mandos de la producción a Mac McCaughan (cerebro de Superchunk y ahora en Portastatic), este Viaje de estudios (Houston Party Records, 2004) en el que nos embarcamos se convierte en una gran experiencia.

Los caminos por los que transita el álbum quedan patentes con el tema homónimo que lo abre: rock fresco y contundente, letras que narran historias en primera persona, ricas composiciones con juegos de voces y guitarras… Con la breve Ya lo sabes reducen el tempo, para pasar al acertado single de presentación, Tokyo ya no nos quiere, como la novela de Ray Lóriga. Su melodía pegadiza y su precioso estribillo nos transportan hasta el fantástico acelerón final de la canción. Pero tal y como demuestra Dos hombres con sombrero en ningún momento se produce un estancamiento en lo que nos ofrecen. Con su desgarrado inicio de guitarra y voz en solitario, va aumentando la intensidad emocional hasta llegar a un brillante e inesperado cambio en la melodía.

Las sorpresas agradables se suceden, como la letra de Mujer esponja y los sencillos coros femeninos del final del tema -de esos detalles que dan vida a los discos. Nos adentramos a continuación en el corte más psicodélico, Parapapa, toda una joyita con continuos giros musicales, y que incluye un tarareo que irremisiblemente se establece en la cabeza del oyente. De superhéroes a estas alturas es una vuelta de tuerca más al sonido del grupo, con otro cambio final que, al igual que los anteriores, aporta mucha riqueza al disco lejos de hacerlo predecible o monótono. La siguiente parada es Canadá, un corte con un ligero toque de rock de raíces americanas, con tempo lento y sin sobresaltos, que sirve de puente para afrontar el resto del recorrido con muchas ganas.

El juego de palabras de Ham’a’cuckoo oculta un tema en una honda powerpop que puede resultar un tanto convencional en su forma, pero que precisamente al salvar ese escollo confirma la acentuada personalidad del grupo. Volvemos a un tema más reposado, Zona errónea, cuyos amargos versos sirven de trampolín para el aterrizaje con ¿Dónde están mis maletas?. Sus extraordinarios juegos de guitarras y batería son un perfecto fin de trayecto de este viaje iniciático de unos Lori Meyers que, a tenor de lo visto en directo, darán mucho que hablar.

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